Antonio Salguero Montesinos publica su primer disco en solitario

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Antonio Salguero

El clarinetista nazareno Antonio Salguero Montesinos acaba de publicar su primer disco en solitario ‘Clarinet sonatas 20th Century’. Lleva más de dos décadas como profesional de la música, en la interpretación y la docencia. Es profesor del Conservatorio Superior de Música de Sevilla Manuel Castillo e imparte cursos en el Royal Northern College of Music de Manchester. El 1998 fue el primer clarinetista español que ganó el Concurso Internacional de Clarinete de nuestra localidad. El responde a nuestras preguntas:

Después de una amplia carrera profesional, grabas un disco en solitario, ¿por qué tomas esta decisión?

Es un proyecto que llevaba tiempo rondándome. Había grabado temas para discos de música contemporánea pero no en solitario. Hace ocho años nació mi hija Lucía y luego, tres años más tarde, Antonio, y la vida te cambia. Ahora que ya van siendo mayores y las circunstancias van cambiando he visto que era el momento. Grabar un disco es algo que cualquier músico anhela y ha surgido la posibilidad por parte de la discográfica, de patrocinadores y a nivel personal.

Háblanos del álbum, ¿te ha resultado difícil realizar la selección de temas?

Relativamente. Se barajaron varias posibilidades, música española para clarinete y piano, quizás música latinoamericana con algo de Guastavino; sin embargo, teniendo en cuenta el punto de vista de la casa discográfica dijeron que sería una buena idea hacer algo centrándose en una época, un repertorio con sonatas para clarinetes, del siglo XX que es uno de los más importantes junto con el XIX.

¿Cuál es para ti más especial?

Con la de Carlos Guastavino es con la que más me identifico. Era compositor argentino con influencias nacionalistas pero de claro carácter romántico y post romántico y hace música que todo el mundo conoce: por ejemplo, la versión de Serrat de ‘Se equivocó la paloma’. Fue experto creador de canciones y utilizaba poemas de diversos autores y le ponía música. Esa sonata es de una belleza melódica y armónica impresionante; no en vano, el compositor pasó un par de años componiéndola, que no es poco.

¿Tiene el clarinete muchos seguidores o es para una minoría?

Quizás si nos ponemos a hacer números nos sorprendería. Si vemos las bandas que hay en los pueblos, el grupo más numeroso es el del clarinete aunque sí es cierto que los que se dedican profesionalmente o se introducen en la música clásica disminuye; pero claro, en proporción a qué, ¿a los jugadores de fútbol? Entonces, seguramente. Sin embargo, son muchos; en el Conservatorio Superior de Sevilla tenemos 48 alumnos de Grado Superior, te hablo de los cuatro últimos cursos de la carrera y por debajo tenemos Grado Profesional y primer nivel educativo, Elemental. Yo creo que es un número bastante considerable.

¿Hay que ser un “experto” para disfrutar de tu disco?

No, en absoluto, no hay que ser un experto para disfrutar, en mi opinión, de ningún tipo de música. Si eso acaba siendo así algo ha fallado. La música está al servicio de todos, desde la abuela más alejada de este mundo al niño menos interesado de momento, no es para la clase culta. Este disco está hecho con esa intención.

¿Tienes prevista una agenda de conciertos?

La pasada semana he estado en Laredo (Santander) y después del verano, ya tengo algunas cosas cerradas. Antes de Navidad, a final de octubre voy a Oslo y ese mes también a Barcelona y Baeza; en Granada ya actuamos en el Manuel de Falla pero volvemos. Para 2019 estamos barajando fechas para presentar el disco en México y hacer una Masterclass.

Tu formación y carrera empezaron en nuestra ciudad, ¿cómo recuerdas tu pertenencia a la Banda de Música Santa Ana?

Cuando yo estaba era la Agrupación Musical Nazarena y tenía a la cabeza a Fulgencio Morón, a quien considero mi primer maestro y del que aprendí muchísimo, en lo clarinetístico y en enseñanza y convivencia, algo que en las corrientes pedagógicas modernas tiene mucha importancia. Creo que él sin saberlo fue un pionero porque es hoy día es tan importante la educación en valores,… como la académica. También recuerdo a Antonio Salguero Sousa, primo de mi padre, y les estoy muy agradecidos por la cantidad de horas que dedicaron a que un grupo de chavales de los que un 50% vivimos de la música dando clases en conservatorios, institutos, escuelas,…

Aparte, he tocado en muchos sitios; modestamente lo digo, he tenido la suerte de tocar en sitios importantes Bélgica, China, México,… y colocar la obra ‘Orippo’, de Manuel Castillo compuesta para el concurso de clarinete. A pesar de todo, guardo en un lugar especial de mi mente, -aunque debuté en Carnaval de Cádiz- el primer Domingo de Ramos detrás de la Virgen de la Estrella. A día de hoy sigue estando en el número 1 del pódium.

Más tarde, entre tus logros llegó ganar el Concurso Internacional de Clarinete, ¿qué supuso esto en la carrera de Antonio Salguero Montesinos?

Aquello para cualquiera que esté en el mundo de la música significa varias cosas ya que ganar a nivel internacional tiene consecuencias a medio plazo. De repente uno existe, no sólo en su comarca o región sino que el nombre sale publicado en muchos medios y te das a conocer. Seguramente, cosas de las que hoy disfruto tienen que ver con esto como dar clases en el Royal Northern College of Music de Manchester; trabajo en el Conservatorio Superior; las invitaciones que recibo para muchos sitios; las marcas ya te conocen, te consideran una persona representativa en tu país y contactan contigo; no sé qué está relacionado directamente con el premio o qué no pero si yo lo viera en otra persona, diría esto que te digo.

¿Piensa que debería volver a celebrarse este Certamen en la ciudad?

Sin duda, lo más difícil de este tipo de eventos es hacerse un hueco en el panorama internacional y este concurso lo había conseguido: Reino Unido tengo alumnos de China, Singapur y sabían y conocían el concurso también EEUU y resto de América; el trabajo más grande estaba hecho, darle prestigio y conocimiento. La crisis, principalmente creo, se lo llevó por delante. Me gustaría y creo que deberíamos retomarlo en el momento en el que las arcas municipales algún patrocinador -como hubo en su día- lo permitan.

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