La devoción a Valme de Juan Gómez Justiniano hecha manualidad

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Juan Gómez Justiniano

Juan Gómez Justiniano ha nacido y crecido en el seno de una familia muy devota de la Virgen de Valme; y eso que él ha vivido lo ha transmitido, también, a sus hijos y nietos. Su dedicación y devoción son conocidas – asistencia a Sabatinas, cultos, Romería,…- Fue secretario de la hermandad cuando se Coronó a la Virgen y ha pertenecido a la Junta de Gobierno durante más de tres décadas. Tiene gran empeño en perpetuar todo lo que envuelve y rodea a Valme. Así, hace un año aproximadamente, y a modo de afición, decidió hacer una reproducción de la carreta de la Virgen a escala. Esta vendría a ser “la joya de la Corona” de un pequeño gran museo que tiene en su casa.

¿Por qué se le ocurre hacer esta carreta?
Hace mucho tiempo, y durante muchos años, me dediqué a adornar la carreta de la Virgen, con mi primo Diego Luis y con mi hermano, ya que mi padre también lo hacía. Además, mi abuelo fue el que diseñó la carreta tal y como está ahora. Yo tengo una estancia de la casa que he dedicado a Valme, con los carteles, libros,… y me faltaba algo que la presidiera. Entonces decidí que fuera la carreta de la Virgen.

¿Cuándo comenzó y cuánto tiempo ha tardado?
Yo sabía que Antonio Prado tenía planos de la carreta y le pedí que me facilitara las medidas. Después, con simples reglas de tres, fui adaptándolas. El hecho de haber adornado la carreta me ha permitido tener un gran conocimiento de la misma y lo he intentado reproducir todo. Con listones de madera fui haciendo la peana, castilletes, ruedas,… Comencé hace aproximadamente un año.

Decidió que el color sería el amarillo…
Sí, le pregunté a Consuelo, mi mujer, qué color le gustaría y me dijo que le gustaba el amarillo, así que ese le pusimos.

¿Cuántas flores ha rizado para esta carreta?
Un total de 7.490 flores, lo que suponen más de 236.000 pellizcos.

A la carreta no le falta ni un detalle: faroles, tuya, frontiles…
He intentado que sea lo más real posible. Yo no soy carpintero ni nada por el estilo pero he procurado que todo sea casi igual. Los faroles son 22 y los hemos hecho con argollas forradas en amarillo; la tuya es artificial, para que perdure; los nardos nos lo han hecho la familia Gómez Prieto, que hace los faroles de la carreta de la Virgen; las canastillas, son cuerdas cosidas; los frontiles van bordados y los fajines de los bueyes, con sus cascabeles; la ‘guía’ del boyero también está.

¡Y la Virgen!
Bueno, yo no pensaba subir a la Virgen pero mi hermana Mari Tere, este año, por el día de San Juan, me regaló esta Imagen y dije: “para la carreta”. Al llegar a la Virgen, he hecho la peana, con sus raíles y hasta la parte trasera se le quita para que el “prioste” pueda montar bien a la Imagen.

Juan se emociona al explicarnos todos los detalles de esta pequeña obra de arte. Le preguntamos si se encuentra satisfecho con el resultado.
Tengo una satisfacción muy grande. Es una sensación muy bonita porque en este tiempo he recordado la época en la que hacía la carreta. Aparte, me siento un poco abrumado porque no me esperaba la expectación que ha causado. Han venido escolares a verla y también vecinos,…

La carreta estará expuesta en estos días en el escaparate de Optica Camero.
Después, pasará a ser el centro del Museo que ha dedicado a Valme, una interesante sala con convocatorias, carteles –desde 1968 a 2017-, medallas, botos, monturas, invitaciones de pregones, libros,… y cuyos expositores han sido ejecutados por él. Tras haber visto y comprobado que en casa de este nazareno se respira y se siente Valme, le hacemos la siguentes cuestión ¿qué significa Valme en su vida?, y sensiblemente emocionado nos dice…
Yo a veces lo pienso y me lo pregunto, si no existiera Valme yo no sé qué hubiera sido de mi vida porque todo gira en torno a Ella.

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