Los inicios de la Hermandad de Amor y Sacrificio a través de sus libros de actas

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1878
Amor y Sacrificio

La Hermandad ha estado formada desde su fundación por sectores obreros

Responde el nacimiento de la hermandad del Amor y Sacrificio a un incremento de las cofradías nazarenas en los años ochenta, década que vio nacer la hermandad de las Portadas –Pasión- y esta nueva que, en realidad, es una reorganización de una antigua corporación de los años cincuenta, de 1954, la de la Santa Cruz de los Trabajadores, fundada por don José Ruiz Mantero, párroco de Santa María Magdalena y el  terciario capuchino de Nuestra Señora de los Dolores del Colegio de San Hermenegildo Padre José Luis Bernabéu. Para ello contaba con la imagen de María Santísima del Amor y Sacrificio, regalada por el anticuario Guillermo Barbosa, al que conocí personalmente ya en su ancianidad, y restaurada por el imaginero alcalareño de tanta y tan fecunda obra, entre ella la dejada en Dos Hermanas, Manuel Pineda Calderón y luego, tras la reorganización por Luis Ortega Bru. Esta imagen, como es sabido, peregrinó a El Tomillar entre los años 1960 y 1963.

Pues bien, hoy voy a analizar, siquiera brevemente las primeras actas que conservamos de esta singular cofradía obrera –lo ha sido siempre y yo creo que lo sigue siendo pues siempre ha agrupado sectores trabajadores de nuestra ciudad aunque  también hayan formado parte de ella personas de la vieja burguesía de la villa-, una de las más populares y que tiene un nutrido número de hermanos que le dan una singularidad muy pero que muy apreciable dentro del mundo de nuestras cofradías.

Pues bien el primer acta que se conserva es del 18 de enero de 1981 y se trata de un cabildo general. A él acuden los siguientes hermanos: Rafael Pedrera Gutiérrez, Francisco Varela, Andrés Martínez, José Manuel Ferreras Salguero, Fernando Teruel, Andrés Martín Díaz, José Manuel Pedrera Pérez, José López González, Antonio Páez Sánchez, Manuel Garrido Cala y Fernando Rodríguez López. Quiero destacar entre ellos a Rafael Pedrera Gutiérrez que fue hermano mayor de la cofradía y, evidentemente, el alma de ella. A su hijo José Manuel Pedrera Pérez, que es el actual hermano mayor de la confraternidad y a José Manuel Ferreras Salguero, que sigue siendo el original vestidor de la imagen de la Virgen y que era hijo de la desaparecida Valme Salguero Lato, camarera de la imagen, y en cuya casa de la calle que todos conocemos por Martínez Anido, aunque hoy se llame Miguel de Unamuno, se custodiaba la imagen de la Virgen antes de pasar a Santa María Magdalena.

Y este cabildo es muy sencillo. En él sólo se habla de los candelabros del paso que habían costado 3.250 pesetas cada uno. También se hablaba de que se habían comprado cincuenta cirios a 17.200 pesetas y dieciocho velas rizadas –típicas de una cofradía de este estilo eminentemente de capa y barrio- que había costado 30.000 pesetas. Por último se decía que se cobraba según costumbre a los hermanos y que el cobrador no cobraba. Fue, pues, un cabildo donde predominó la parte crematística y donde se hablaba de temas que competían al paso y a la financiación de la incipiente corporación. Hay que recordar además que era tesorero Andrés Martínez.

El segundo cabildo tuvo lugar el 22 de febrero de 1981 y lo veo mucho más enjundioso. Se había hablado con el párroco de Santa María Magdalena, don Valeriano Carrero Carmona para venerar a la imagen de la Virgen –hasta entonces venerada muy devotamente por cierto en una casa como he dicho de la calle Martínez Anido en el barrio de San Sebastián- en Santa María Magdalena. Don Valeriano Carrero contestaba  que el vicario –supongo que el general que lo era don Antonio Domínguez Valverde, párroco de Santa María Magdalena de Sevilla y deán de la Santa Iglesia Catedral de Santa María de la Sede- había dado esperanzas para la solución de los tramites para dar culto a la imagen en la parroquia mayor como efectivamente se hizo colocando la imagen en la hornacina que había sido abierta para  la Virgen de la Esperanza, donde luego estuvo la Virgen de la Amargura y donde hoy se venera la Virgen del Rosario entregando éste a Santo Domingo propiedad de la Cofradía del Santo  Rosario de la Orden de Santo Domingo, abierta, como sabemos, frontera a la sacristía.

De nuevo se habla de los treinta y seis candelabros del paso de Virgen que valdrían como se ha  dicho 3.250 pesetas cada uno. También se hablaba de la cera que valdría 56 kilogramos a 250 pesetas siendo un total de 15.750 pesetas. Por su parte, la antedicha cera rizada constaría de cuatro cirios grandes y cuatro pequeños que importarían un total de 30.000 pesetas.  A su vez se habló de la tómbola y de los cobros de los hermanos. Era la tómbola aquí como en todas las cofradías un medio importante de atraerse ingresos.

La próxima reunión tuvo lugar el 23 de marzo de 1981. En ella se habló de los fines de la hermandad que eran la Exaltación de María Santísima y su Hijo Nuestro Redentor, el otro la práctica de las virtudes teologales que son la Fe, la Esperanza y la Caridad, un tercero el mantenimiento de una bolsa de caridad, un cuarto los cultos a los titulares y un quinto la obligación de atraerse a los hermanos a Jesucristo y a la Virgen. Como puede verse todo un programa de vida cristiana que se intentaba vivir por esta incipiente cofradía.

También se hablaban de las dos hermandades más allegadas que eran Vera-Cruz y Amargura, ambas de la zona donde se veneraban las imágenes. Tanta era la vinculación con la hermandad veracrucista que el hermano mayor propuso que la Virgen se pusiera en un altar al paso de Vera-Cruz, lo cual nos demuestra por un lado que la cofradía, residente de manera muy provisional en la calle del barrio de San Sebastián ni pensaba todavía hacer estación y por otra parte que se relacionaba profundamente con la señera cofradía del barrio donde residía.

En fin, eran los primeros tiempos de esta nueva –entre paréntesis si no contamos la etapa de los años cincuenta- hermandad que después ha tenido una gran época de esplendor que se ha notado en la construcción de su capilla, en la residencia anexa, en los pasos, en la imagen del Cristo, obra de José Pérez Delgado, discípulo de Antonio Castillo Lastrucci, en el misterio del mismo Jesús en su Presentación al Pueblo, etc. Fueron años difíciles como de crecimiento de una nueva corporación que ha llegado a alcanzar ya en nuestros días altas cotas de esplendor y de culto a sus sagrados titulares.

FUENTES DOCUMENTALES.
-Archivo de la Hermandad del Amor y Sacrificio. Sección Gobierno. Actas Capitulares. 18-I—1981 a IV-1982.

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