Crónica de la Romería de la Virgen de Valme en el año 2018 (I)

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Romería

Afortunadamente, la lluvia, al final, no hizo acto de presencia en nuestra Romería

Ha pasado la fiesta más grande, la festividad nazarena por antonomasia, la que más define a nuestro pueblo, la romería de Nuestra Señora de Valme desarrollada sin incidencias en el que fue por otra parte, un difícil fin de semana para Andalucía debido a las lluvias torrenciales que asolaron una población como Campillos, donde he vivido y que me cuesta trabajo imaginar anegada por el agua. Pero en Dos Hermanas, en cambio, la lluvia dio tregua y se pudo celebrar nuestra simpar romería.

Más remontémonos a los principios. El viernes 12 de octubre, día de la Virgen de Pilar y fiesta nacional de nuestro hoy tan sufrido país tuvo lugar un acto que siempre ha sido multitudinario pero que ahora lo es más si cabe, el traslado de la Virgen desde la Capilla del Sagrario de Santa María Magdalena al altar de cultos. Este era soberbio puesto con una finura y una exquisitez difícilmente igualable en un pueblo donde, dicho sea de paso y en loa de nuestros priostes, se ponen bellísimos altares tanto por las hermandades penitenciales como por las letíficas. Tenía tanto abundante flor como abundante cera puesta con una simetría y equilibrio admirables. Y el domingo, 14 llegó la fiesta grande de la cofradía de nuestra protectora, la solemne función de instituto en la que nos acompañó nuestro señor arzobispo Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina que mostró de nuevo su amor por la Virgen de Valme.

Luego en ese mismo día fue el pregón, otro momento clave de la fiesta. Este año lo ha pronunciado el cofrade y escritor –tiene varias obras en los anaqueles- Álvaro Cueli Caro. Fue presentado por su cuñado Rafael López Márquez, que ha sido por cierto pregonero de la Semana Santa y también de Valme por lo que tiene una bien contrastada experiencia. En su presentación recreó brevemente la vida de Álvaro, el cual peregrina con él y con Hugo Santos Gil a Valme y hace referencia a las devociones de Álvaro, muy especialmente a Jesús Cautivo y su Virgen de la Esperanza de la que Álvaro ha sido igualmente pregonero. La presentación fue una pieza sencilla, como corresponde a lo que se pretende y que muestra la vinculación personal tan fuerte que une a estos tres amigos, unidos entre otras muchos puntos por su condición de escritores y, muy especialmente por su condición de valmistas.

Y empezó el pregón, que estuvo lleno de personajes que cualquiera que conozca la romería de Valme sabe identificar y que contribuyeron a llenar el universo valmista que Álvaro transmitió a los nazarenos. Personajes como Fernando Cárdenas, viejo y mítico cofrade del Cautivo, y gran valmista, como Braulio Ruiz pintor del magnífico Sagrario de nuestra parroquia mayor donde se venera a la Virgen, como el hermano mayor Rafael Martínez Galván tan pronto desaparecido, etc. Fue un pregón donde se mostraba el valimiento especial de la Virgen con esa cascadas de oración y plegaria pidiendo su protección, la labor de sus camareras entre las que se hablaba de las Carmelitas Descalzas del Carmelo de San José de nuestra ciudad, el papel de la romería nazarena como gran romería que identifica a Sevilla, cuyo término municipal abarca hoy nuestro añorado barrio de Bellavista. Fue, en suma, un pregón donde creo que se intentó resumir de una manera muy apretada la gran devoción a la protectora de nuestro pueblo y, en el que todo hay que decirlo, daba la sensación, posiblemente real, de que Álvaro puso en su admonición un gran sentimiento.

Y llegó el quinario. En la función había acompañado al arzobispo el vicario parroquial de Santa María Magdalena don Rafael Gutiérrez Fernández, en el quinario presidió las eucaristías el párroco don Manuel Sánchez de Heredia que no predicó por darse la novedad de que este año predicara don Eduardo Vega Moreno, recientemente ordenado de diácono. La hermandad tuvo a bien encargarle la predicación a este joven, jovencísimo, nazareno que ya hemos dicho en estas páginas que tiene una larga tradición valmista como nieto de ese mítico hermano mayor de la coronación que es Manuel Moreno Pérez. Eduardo por otra parte es sobrino de un sacerdote, de don Francisco Vega Durán. Aunque el predicador es nuevo en estas lides y no tiene mucha práctica en sermones sí es verdad que con sus sentidas homilías sí supo llegar al público. Muy curiosa fue la actitud de don Manuel, nuestro párroco que resumía todo lo dicho por Eduardo haciendo hincapié en los diversos aspectos de la figura de María como la humildad, a la que dedicó un día, y la alegría, a la que dedicó otro y a como María era de la misma madera que su hijo, imagen de la unión entre la Madre y Jesús. No podía menos el novel predicador que salir airoso de su empeño.

Cantó los días de quinario el coro de Nuestra Señora de Valme que muestra su pericia en estos momentos. El viernes remató la misa con la procesión claustral con Jesús Sacramentado.

Los días del quinario se sucedieron las ofrendas de los diversos colegios nazarenos y en la tarde del viernes lo hicieron los jóvenes de las diversas cofradías de la ciudad mientras que por la noche lo hicieron los exornistas de galeras y carretas.
En la mañana del viernes esos personajes tan insignes y tan entrañables como son los niños nazarines del colegio Carlos I bailaron delante de la Virgen sus danzas.

Y llegó el sábado, la gran jornada del besamanos en la que el pueblo de Dos Hermanas pasa por delante de la Virgen. También es costumbre, seguida por muchos nazarenos, ir a visitar las carretas en la nave de la casa de hermandad de Valme en el Ave María. Este año si cabe era más difícil que nunca elegir cuál era la carreta más bella pues la gran variedad de colores, la dificultad de los diseños, el mimo puesto en el ornato de las carretas, hacía muy pero que muy difícil quedarse con una de ellas. Yo no le arrendaba las ganancias al jurado de la romería que al fin y al cabo tenía que definirse y elegir las carretas ganadoras.

Y llegó el domingo, ese día que tiembla toda Dos Hermanas y que resultó una jornada maravillosa. Se habló durante todo el día que había amenazas de lluvia, de esa lluvia que había caído el sábado y que durante ese día y el domingo arreció en poblaciones como Campillos, Teba, Osuna, El Rubio, Estepona, etc. y que amenazaba insistentemente la romería. Por todo ello se llegó presto a Cuarto e incluso se habló de adelantar la vuelta de la romería para, si llovía, estar cerca del pueblo. Pero se disiparon los temores según iba avanzando el día y se volvió a la hora previamente establecida, saliendo la comitiva de la ermita a las seis de la tarde.

Pero el día dio para hablar mucho y es por ello por lo que paramos este artículo y seguiremos hablando de Valme la semana que viene.

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