Antonio Fernández Moguer, veracrucista por los cuatro costados

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Antonio Fernández Moguer

A sus 88 años Antonio Fernández Moguer realizará el próximo Jueves Santo su Estación de Penitencia como nazareno con la Hermandad de Vera Cruz

Antonio Fernández Moguer es nazareno de adopción. Natural del vecino municipio de Los Palacios y Villafranca se vino a vivir a Dos Hermanas con su familia cuando tan sólo tenía seis años.

Quiso el Cristo de la Vera Cruz que su primer hogar en la localidad estuviera situado justo frente a la Capilla de San Sebastián. Desde entonces está vinculado a la Hermandad.

Estudió en las antiguas Escuelas del Ave María con Don Gerardo aunque el oficio de su padre como manijero en la Hacienda de La Corchuela le obligó a dejar los estudios porque se fue a vivir a las afueras de la ciudad y no tenía cómo venir a diario a la escuela.

Después, su padre vino a trabajar a la Hacienda Clarevot y se volvieron a vivir al pueblo, a la que hoy es la calle Cristo de la Vera Cruz esquina con la calle Campoamor.

Comenzó a trabajar muy joven, con tan sólo 16 años se fue como aprendiz a un taller de tonelería. Su vinculación desde entonces al mundo de la aceituna ha sido muy fuerte toda su vida. Tonelero, encargado, maestro, ha realizado labores de escogido, relleno y deshueso.

Su pasión por la aceituna nazarena continúa hoy en día ya que sigue aliñando este fruto para regalarlo a familiares y amigos es, según nos dice, una tradición.

Entre sus aficiones ha estado la cacería y la Cabalgata de los Reyes Magos en la que ha colaborado muchos años como voluntario. Incluso salió un año encarnando al Rey Gaspar. Aunque reconoce que su mayor afición es la Hermandad de Vera Cruz.

Es el hermano más antiguo de Vera Cruz, con más de 75 años inscrito. Con tan sólo 10 o 12 años ya participó en las Juntas de Gobierno como vocal. Ha sido también fiscal del paso de palio durante 15 o 16 años y en el 475 aniversario del Cristo, en noviembre de 2019, salió como fiscal.

A sus 88 años, casi con 89, realizará el próximo Jueves Santo su Estación de Penitencia como nazareno.

¿Cómo recuerda la Dos Hermanas de su infancia?

Todo lo que es la plazoleta Hidalgo Carret era de albero y la calle San Sebastián de adoquines. Era totalmente diferente.

¿Cómo era la Capilla en aquellos años?

Era muy diferente a como es hoy día. La solería era distinta. El Cristo estaba metido en una especie de hornacina de 20 centímetros de profundidad. Se llegó a tapar esa hornacina y el Cristo quedó más para fuera. 

Más tarde se le hizo una reforma, dando al altar otra vista. A la derecha estaba la Virgen en otra hornacina y San Juan a la izquierda del Cristo. Ya hoy eso no existe. Con el tiempo se retranqueó el presbiterio hasta el filo de las columnas de la Capilla donde está hoy la mesa del altar. 

Se hizo también la nave donde está hoy el almacén con los pasos y enseres… 

También se acometió el bordado del palio y del manto de la Virgen que llevó 13 años terminarlo. 

Después se hizo la obra de la Casa Hermandad que era donde antes estaba la Sacristía.

¿Y la Hermandad?

Siempre ha habido mucho fervor. Llegó a tener casi 1.000 hermanos en la Cofradía. Cuando salíamos, al llegar a la plazoleta y la Virgen hacía el revirado para entrar en la calle Botica el Cristo ya no se veía de los nazarenos que llevaba. Era una Hermandad con muchos creyentes con gran devoción tanto al Cristo como a la Virgen.

¿Qué significa para usted la Hermandad de Vera Cruz?

Es mi mayor afición. Soy veracrucista por los cuatro costados. Tengo muchos amigos: Manolo Mena, Fernando Sánchez, José Román ‘El Chichi’, Pepe Castillo, Antonio Castillo, José Postigo Ponce, Juan Carlos Román, Francisco Alba, Manuel Valderai, Rafael Vega, José ‘El pullita’… y tantos otros como he conocido y que ya no están con nosotros. Que me perdonen si me olvido a alguien.

La Hermandad para mí es toda mi vida y doy muchas gracias por mi vida. Llegar hasta donde he llegado, con más de 75 años de Hermandad, voy a cumplir 89 años en octubre, y siendo el hermano número 1 de Vera Cruz.

No he tenido vida de ninguna clase fuera de Vera Cruz. Muchos días en la Hermandad, mucho trabajo y esfuerzo. Ahora no puedo estar todo lo que quiero…

¿Desde cuándo sale como nazareno?

Desde que era muy joven, con 10 o 12 años.

¿Desde entonces ha salido todos los años en la Estación de Penitencia?

Siempre, bueno, hubo dos años que no salí, uno por la mili y otro por enfermedad que estuve ingresado en Valme. Y este año, si Dios y mi Cristo quieren, saldré de nuevo como nazareno. A mi Cristo le pido que no me abandone en mi camino.

¿Toda su familia está vinculada a la Hermandad?

Sí. Mi mujer ha sido camarera de San Francisco. Mi hija Valme es ayudante de camarera del Cristo. Y sale de nazareno, igual que mi hijo que también ha sido costalero y ha salido todos los años de nazareno desde que dejó de salir como costalero, detrás de su Cristo con su cruz de penitente. Mi nieto también sale de nazareno y mi biznieto, con siete meses, ya es hermano.

¿Cómo va a vivir esta Estación de Penitencia?

El Jueves Santo me iré un ratito a la Capilla para ver a mi Virgen y mi Cristo un ratito. Después me volveré a casa, descansaré y me vestiré de nazareno y tiraré de nuevo para la Capilla para procurar hacer la Estación de Penitencia.

¿Ya tiene todo preparado?

Sí, mi faja, mis calcetines negros, mis zapatos…

¿Quién le ayudará a vestirse?

Mi hija Valme.

Tras tanto años de Hermandad, ¿alguna anécdota o anécdotas que desee compartir?

Tuvimos caseta de Feria. La llevábamos los hermanos de la Hermandad hasta que llegó la hora de dársela a un repostero. Yo estaba de director de cocina. La cafetería la llevaban las mujeres de la Hermandad.

Un año organizamos ir con las mujeres y los niños al Rocío, en un tractor con un remolque, algo que repetimos años después.

La peregrinación nocturna de hombres al Rocío también era muy importante. Yo no andaba, iba con Blanco en un Land Rover. Nos adelantábamos para preparar el desayuno, las comidas, en las diferentes paradas.

¿Algún recuerdo especial?

En 2015 fui el Gran Visir de Vera Cruz. Me llamó el Hermano Mayor, le dije, de broma, que me lo tenía que pensar y pedir permiso, pero dije que sí. Mi hija Valme y Estrella Pérez fueron mis pajes. 

¿Cuándo comienza a trabajar como tonelero?

Con 16 años me fui como aprendiz con Eusebio González cuyo taller de tonelería estaba en la Avenida de Andalucía. De allí salí con el oficio aprendido. 

Su vinculación al mundo de la aceituna continuó en los almacenes

Efectivamente. Me fui al Almacén de Aceitunas de Troncoso como faenero y llegué a ser encargado. Después me coloqué en Armando de Soto. Ahí estuve trabajando 20 años en los diferentes sectores: escogida, relleno y deshueso. Después estuve en el almacén de Villamarín, en La Pólvora, donde estuve cuatro años tras los cuales me fui de maestro a León y Cos, a la planta de deshuesado. Desde Dos Hermanas me trasladaron a la nueva fábrica que abrieron en Alcalá de Guadaíra donde, tras 15 años trabajando me prejubilé, con unos 54 años. Soy muy activo y no me podía estar quieto así que le pedí trabajo a uno que tenía una tienda de tejidos para talar olivos.

¿La industria de la aceituna era la más importante en Dos Hermanas en aquella época?

En aquella época había más de 300 personas en el taller trabajando la madera para las barricas de las aceitunas. Imagínate.

¿Cuál es la receta de un buen aliño para las aceitunas?

Ajo, tomillo, orégano, comino… todo machacado, cuando está hecho una masa, se le echa vinagre y agua y se echa a las aceitunas con pimiento y hojas de laurel.

También tiene buena mano para las comidas y los guisos

Sí, arroz, carrillá, costillas, carne con tomate… hacía la comida para mis costaleros, 60 personas y todos contentos. Hay mucha amistad ahí. 

Las dos cuadrillas que hay son estupendas con sus dos capataces buenos. El capataz del paso de palio es hijo de veracrucista, Agustín Salguero, y el capataz del Cristo, Antonio Macandro.

Antonio Fernández Moguer realizará este Jueves Santo su Estación de Penitencia con su querida Hermandad de Vera Cruz.

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