Emilio Morán López, el rey de los litros y las alitas de pollo

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Emilio Morán

“El conjunto de la familia ha llevado el negocio hacia adelante”

Emilio Morán López es nazareno de adopción. De una frutería montó un bar, uno de los establecimientos más populares de la ciudad: Bar Emilio, más conocido como La Jarrita. Afirma que aquí le conoce todo el mundo “más que en Villaverde del Río”, su pueblo. A sus 76 años, ya jubilado, sigue ayudando a sus hijos.

¿Cuándo y por qué llega a Dos Hermanas?
En el año 1966, cuando me casé. Mi novia era de Dos Hermanas. La conocí en la romería de Villaverde del Río, mi pueblo, y me enredó (risas).

¿Cuál era su profesión?
Cuando llegué a Dos Hermanas empecé a trabajar en el Mercado de Abastos de Dos Hermanas donde vendía frutas en el negocio de mi suegro. Después, en las horas libres iba con el camión por los manchones (huertas) de Dos Hermanas para llevar las verduras al Mercado que había por la plaza de toros de Sevilla. Era un camión que arrancaba con una manivela. Mi mujer también trabajaba en el Mercado.

También fueron emigrantes
Sí, teniendo ya dos hijos decidimos emigrar a Suiza para trabajar. Trabajamos en una lechería pero no estuvimos mucho tiempo. Regresamos a Dos Hermanas a la frutería.

¿Cuándo decide poner en marcha el bar?
Lo abrimos en 1984. Antes pusimos una frutería, en este mismo sitio y después, el 9 de noviembre de 1984, decidimos abrir el bar. Era algo que me gustaba. De chico ya había trabajado en un bar en mi pueblo.

¿Cómo fueron los comienzos?
Pues fue un ‘boom’. Gracias a la juventud de Dos Hermanas nos fue muy bien desde el principio. La gente joven se volcó, algo que tengo que agradecer, siempre respetando, con muy buen comportamiento…

‘El Emilio’ cumple ya 34 años, ¿cuál ha sido el secreto del éxito?
En primer lugar, mi familia. Gracias a Dios con mi mujer y mis hijos hemos hecho una piña, un bloque. El apoyo de mis hijos y mi mujer ha sido fundamental. Todos hemos luchado por esto. El conjunto de la familia ha llevado el negocio hacia adelante. Un bar no tiene horas. Hoy son mis hijos y mis nietos los que están al frente del negocio. Después, los precios económicos, siempre por debajo. La juventud pasaba antes de ir a la 2001 por aquí a comer y beber. Buen servicio, tapeo, bebida…
¿Cuál es la tapa estrella?
Las alitas de pollo, la pringá, el adobo, los serranitos… Ahora, se han incluido novedades como el pollo cajún o el atún encebollado.

¿Cuántos litros se venden en un fin de semana?
Entre 500 y 600 litros.

La Jarrita, ¿cuenta con una clientela habitual?
La verdad es que sí. Aquellos jóvenes que venían al principio siguen viniendo ahora con sus hijos. Y los hijos más mayores ya también vienen con sus amigos. Tenemos una clientela muy variada.

Sueños por realizar

Uno de los sueños de Emilio es viajar a Cuba con su mujer, Concha, su compañera de viaje en la vida y a la que tiene que convencer. Explica que comenzaron los dos mano a mano, trabajando: “no teníamos nada. Vivíamos en casa de mis suegros”. Poco a poco y gracias a su esfuerzo, tesón y trabajo consiguieron levantar un negocio 100% familiar que hoy sigue en pie. “Gracias a Dios el pueblo de Dos Hermanas nos ha ayudado. Nuestros clientes. Los jóvenes”. Otro de sus anhelos es celebrar el próximo aniversario del bar, algo que espera puedan organizar sus hijos.

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