Manolito González triunfa en Sevilla y se prepara para Las Ventas

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Manolito González
Manolito, ejecutando un “estatuario”.

 1979 

El novillero nazareno, de 21 años, torea con un estilo clásico que ha enamorado a los aficionados

Tres buenas corridas en La Maestranza han sido suficientes para que el novillero nazareno Manolito González haya despertado el interés de los entendidos del toreo y ya lo esperen con expectación en Las Ventas de Madrid. En la primera de Sevilla (compartiendo cartel con Palomo II y Torcuato García, con toros de Conde de la Maza), ya generó un gran entusiasmo con una vuelta al ruedo en el primero y una oreja en el segundo. En la última, con Curro Cruz y Salvador Ortega, nuestro paisano, con un depurado estilo clásico sevillano, ha conseguido enamorar al público y ha demostrado también que no lo hace mal poniendo banderillas .

Desde los 14 años

Fue su tío, el torero nazareno Joselito Montero “Sidranda”, quien por primera vez le puso en las manos un capote y una muleta. Le animó a matar su primer becerro en la feria de Las Lagunas, en Fuengirola. Manolito tenía 14 años, y desde entonces su pasión se ha ido transformando en profesión. De la mano del constructor Pablo García, que organiza festejos y monta plazas portátiles, comenzó a torear por pueblos de Ciudad Real, Granada y Guadalajara. Le atrapó tanto el toreo que decidió dejarlo todo para instalarse a vivir en Ciudad Real con su mozo de espadas, Julián Fernández Monge, alias “El Bujía”. Más tarde, dirigido por un nuevo apoderado (Fortunato Márquez), debutó con picadores y toreó en Vitoria, Bilbao (oreja y vuelta al ruedo) y Zaragoza, donde salió por la puerta grande. Ha compartido cartel, entre otros, con José Fuentes, Joaquin Bernardó, Pedro Benjumea, Morenito de Maracay o Luis Francisco Esplá. Cuando se encontraba en su mejor momento, en la plaza de Bilbao sufrió una cornada en el hombro y se rompió la clavícula. Estuvo seis meses apartado, de baja, y reapareció en la feria de Ciudad Real. Después, se vio obligado a realizar el servicio militar y, justo cuando menos entrenado estaba, le dieron la noticia con la que siempre había soñado: “El domingo toreas en La Maestranza”. Tras el vértigo, y tras el éxito cosechado, veremos ahora cómo lo hace en Las Ventas.

A Manolito González nunca le han visto torear en Dos Hermanas ni en la provincia de Sevilla. Lo más cerca ha sido en Sanlúcar de Barrameda. Su gran ilusión es ser profeta en su tierra y tomar la alternativa con Macandro. Pero eso es parte de un futuro que desconocemos. De momento, desde las páginas de este periódico le deseamos lo mejor en su próximo debut en Madrid.

“Nada de niñas ni de cigarros. Hay que estar al cien por cien centrado en los toros”

Manuel Muñoz González nació en Dos Hermanas el 24 de mayo de 1958. Acaba de cumplir, por tanto, 21 años. A pesar de su edad, es un joven maduro y tiene bien aprendida la lección del éxito. Para triunfar en el competitivo mundo del toreo, hay que prepararse muy bien físicamente, y dejar de lado todo tipo de distracciones. “Nada de niñas ni de cigarros”, le tiene dicho su actual apoderado, Fortunato Márquez, con quien le vemos en esta fotografía.

Manolito GonzálezNazareno de La Pólvora, es el mayor de tres hermanos. Su padre trabaja de encofrador y su madre es deshuesadora en el almacén de Terry. El toreo le viene de sangre, es sobrino de Joselito Montero González “Sidranda”, torero nazareno que en los años 40 y 50 paseó el nombre de Dos Hermanas por las plazas de España y América.
Manolito optó, como nombre artístico, por su segundo apellido: González. Prefiere no usar el primero, Muñoz, para que no le confundan con Emilio Muñoz (también nazareno), torero de moda por estas fechas.

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