Raúl Gómez Ferrete, 30 años enseñando a los más desfavorecidos

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Raúl Gómez

“Llevo 31 años en el CEIP Ibarburu y no quiero moverme de aquí. No aspiro a nada más”

Raúl Gómez Ferrete llegó hace más de tres décadas al colegio Ibarburu, el del Cerro Blanco, y lleva 19 como director, en un centro de características especiales ya que todo su alumnado es de etnia gitana. Su pasión por la enseñanza y por la inclusión de este colectivo en la sociedad son sus máximas.

¿Cómo llega al colegio Ibarburu?
Aprobé las oposiciones de maestro y pedí este centro, sin conocer sus características. Llegué y cuando vi cómo era decidí no moverme de aquí. Mi padre tenía un amigo que enseñaba a leer y escribir en un barrio de similares características en Sevilla, me explicaba cómo era la experiencia y eso me marcó y ha marcado mi carrera hasta el punto que nunca he pedido traslado.

Háblenos de su día a día.
Trabajar aquí no tiene nada que ver con otro tipo de colegio. Yo aprendí mucho de mi antecesor, Modesto, porque hay que conocer a las familias, hay que integrarse con ellos, intervenir para que los niños vengan al colegio. Tenemos un absentismo del 40%, un nivel muy alto porque la media en Andalucía está en el 1% y tanto el Ayuntamiento como la Fiscalía de Menores y nosotros ponemos todos los medios para luchar contra él; queremos que estos niños tengan los mismos derechos que otros. Sin embargo, somos conscientes de que lo que en otros colegios está ganado aquí no lo hay, no hay hábitos de estudio, rutinas lectoras o espacios acondicionados en las casas para los deberes y hay familias que quieren progresar pero no tienen y desconocen las herramientas para hacerlo. Aparte, hay que mediar mucho en los conflictos y trabajar en valores como el respeto, la tolerancia,…

Los objetivos que se marcan cada año, ¿cuáles son?
Queremos que el alumno aprenda y ahora vamos un paso más allá y que se titule. Sin embargo, en el equipo docente tenemos un nivel de frustración muy alto porque no conseguimos que lleguen al instituto. Es cierto que el rendimiento académico ha subido bastante y que de aquí salen leyendo, escribiendo, y sabiendo cuestiones básicas. Pero siempre tenemos ese doble sentimiento: por un lado, satisfacción por lo que han aprendido y, por otro, frustración porque no hemos podido conseguir más.

Es una situación difícil, un trabajo complicado y lleva más de tres décadas en él, ¿qué le gratifica?
Muchos aspectos. Gratifica la relación con los niños y las familias, gratifica ver que aprenden, gratifica ver cuando las familias se implican,… para mí es apasionante enseñar a leer y escribir. Y, por otro lado, aprendemos mucho del alumnado, nos enseñan o nos cuentan aspectos que desconocemos, por ejemplo, del medio rural y eso también enriquece. El contacto docente- alumno es muy directo y para mí, mi alumnado y su entorno se han convertido en parte de mi propia familia.

Retos a conseguir

Raúl Gómez trabaja para conseguir tres objetivos que considera fundamentales: la creación de la Escuela Infantil para niños de 0 a 3 años, para empezar a crear hábitos cuanto antes; la formación de adultos, para que los padres también puedan aprender; y conseguir la titulación de los escolares, para poder incorporarse al mundo laboral. La fuerza y la pasión con la que habla el director de su trabajo, y lo que disfruta enseñando son dignos de admiración. Sin duda, su trabajo es vocacional; Raúl Gómez padece “un cáncer de sangre incurable (Mieloma Múltiple)” y, pese a ello, demuestra que se puede seguir trabajando y logrando retos.

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