Una aproximación al patrimonio arquitectónico de Dos Hermanas

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Dos Hermanas

Dos Hermanas merece ser visitada por el patrimonio artístico que en ella se atesora

Dos Hermanas no es una población turística. Las características de su patrimonio artístico no hacen de ella un lugar muy visitado. Sin embargo se podría fomentar la visita a nuestros principales monumentos y a nuestras principales fiestas.

En efecto, contamos con unas festividades verdaderamente ricas y bellas que merecen ser conocidas. Nuestra Semana Santa es muy bella y el pueblo participa mucho en ella pero, claro, tenemos el hándicap de la cercanía de la que posiblemente sea la mejor Semana Santa del Mundo, la de Sevilla y eso que en el orbe católico hay muchísimas bonitas y muy interesantes desde Málaga a Valladolid pasando por Catania o Perpiñán.

Nuestra Feria es de las mejores de España sin duda alguna y puede atraer muchos visitantes, tenemos interesantísimas procesiones de gloria que son conocidas por los aficionados, tenemos una gran Cabalgata de Reyes Magos y sobre todo tenemos el Valme, espectacular romería con unos rasgos muy definidos que la hacen distinta a otras.

Pero lo cierto es que el turismo no está muy desarrollado en Dos Hermanas. La ciudad no tiene un conjunto monumental como Écija o Carmona por poner dos ejemplos de la provincia pero existen varias iglesias muy bellas que merece la pena visitar como Santa María Magdalena, San Sebastián, Santa Ana, el Oratorio de la Obra de la Iglesia en la calle Real o la ermita de Nuestra Señora de Valme. Desde luego, la más interesante es nuestra Iglesia Mayor de arquitectura muy bella y que guarda bonitas e importantes imágenes y cuadros.

Pero no son sólo las iglesias antiguas las que merecen una visita. Algunas modernas como el Ave María y San Luis o el convento de las Carmelitas Descalzas de San José también merecen ser conocidos. No es que yo sea un partidario de la arquitectura moderna en su totalidad. Hay edificios que no me gustan pero, desde luego, procuro conocerla y hacerme un juicio de valor veraz y auténtico. Y desde luego existen iglesias bellísimas por lo menos para mi gusto como el Ave María y San Luis, obra insigne de Rafael López García y de Daniel Conesa López.

Pero también en Dos Hermanas existen edificios civiles muy interesantes empezando por el Ayuntamiento, la Plaza de Abastos o el edificio de La Mina, obra de los mismos arquitectos.

Y eso que yo, desde luego, echo en falta los edificios regionalistas anteriores de la Plaza de Abastos y el Ayuntamiento pero no puedo dejar de alabar los actuales, bellos y funcionales. El interior por ejemplo de las casas consistoriales, de nuestro ayuntamiento, es verdaderamente hermoso.

Después habría que hablar del caserío de la ciudad. Han desaparecido muchas casas unifamiliares en calles como Canónigo, Nuestra Señora de Valme –Real Sevilla- o Botica. En Canónigo que es el ejemplo más depurado se han construido mayormente casas en estilo tradicional. Por ello, junto a casas anteriores al boom urbanístico como la de los Mora o la de los herederos de Fernando Moreno Muñoz, se han construido una serie de casas de pisos muy clásicas y bellas que han ocupado el sitio de casas unifamiliares de la vieja burguesía de la villa. Lo mismo ha pasado en la calle Real donde junto a casas como la de la Obra de la Iglesia, casa natal de la Madre Trinidad Sánchez Moreno una de las nazarenas más destacadas de los siglos XX y XXI, o la de Antonio León Cruz se encuentran nuevas casas de pisos algunas más bellas que otras. Pero, en fin, han desaparecido muchas casas en estas últimas décadas.

Ahora bien, no hemos dicho nada del campo. El campo de Dos Hermanas tiene un potencial turístico que no está en absoluto explotado. Nuestra campiña está llena de haciendas y cortijos de gran belleza y que deberían ser visitados por propios y foráneos.

Desde San Miguel de Montelirio -el viejo Hospicio de Indias de los Jesuitas- hasta la Nueva Florida pasando por la Dehesa de Doña María, Bujalmoro, el Rosario, Meñaca, las Matas del Castillo, Ibarburu, etc. etc. existen numerosas fincas en Dos Hermanas que están pidiendo a gritos que se hagan itinerarios turísticos que la den a conocer.

Y también son dignos de ser visitados los parques de Dos Hermanas, sus espacios verdes tan magníficos. Empezando por ese pequeño e interesante jardín que son los Jardines, la plaza de la Constitución, espacio urbano de los más bellos e interesantes de la provincia y que llega a todo su esplendor en las fiestas en que tiene un especial protagonismo como en la romería de Valme, la Semana Santa, procesiones de gloria u otras fiestas, a nuestro parque, delicioso espacio urbano con todos los atractivos de un parque público.

En fin, habría que empujar el potencial turístico de Dos Hermanas. No estamos ante una gran agrovilla barroca, como las muchas que existen en el campo andaluz y que son cercanas a nosotros, pero sí estamos ante una ciudad con importantes edificios de varias épocas que merecen ser visitados. De igual manera estamos ante una ciudad donde los actos culturales son muchos y muy diversos y donde lo mismo se presenta un libro, se monta una exposición, se representa una obra de teatro, se celebra un concierto o tiene lugar una carrera de caballos. Todo hay que potenciarlo y procurar llegar a un público que no sea sólo el local.

Para ello hace falta una colaboración entre el Ayuntamiento y los diversos colectivos desde asociaciones culturales hasta sindicatos, partidos y hermandades fomentando todos el turismo en Dos Hermanas. Lo ideal sería que Dos Hermanas no fuera nada más visitada en sus días grandes, en sus fiestas, sino que se visitaran sus iglesias, sus edificios públicos civiles, sus haciendas y cortijos.

Reconozco que me da muchísima alegría cuando veo a alguien visitando Santa María Magdalena, lo que es muy común, pero, desde luego, creo que se debería visitar más todavía.

Nuestra iglesia mayor se trata de un monumento de tantos quilates, tan rico y con tanta variedad de atractivos que merece la pena ser conocido.

Yo desde luego creo que el Ayuntamiento fomenta que esta sea una ciudad para ser vivida y, sin duda, lo logra pues Dos Hermanas es una ciudad cómoda que cuenta con todo tipo de servicios a lo que se suma el importante activo de estar cerca de Sevilla pero me gustaría que sus edificios civiles o religiosos, muestra de diversos estilos arquitectónicos fueran bien conocidos por los visitantes.

Todo ello no me cabe duda que redundaría en una mayor riqueza para la ciudad pues el turismo suele ser fuente de riqueza.

No tenemos, lo he dicho al principio, un conjunto de edificios tan compacto como otras poblaciones de la provincia pero, bien explotado, nuestro haber, nuestro patrimonio puede ser un incentivo para la visita a nuestra ciudad, un pueblo que no nos cabe la menor duda de que debe ser visitado.

El potencial lo tenemos lo que hacer falta es darle un empuje en el que todos debemos colaborar.

 

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