Carlos de Roa García juega al fútbol desde casi antes de saber andar, le encantaría debutar en el primer equipo del Betis y conocer a Sergio Ramos
Carlos de Roa García se ha proclamado campeón de España con el equipo juvenil de División de Honor con el Real Betis Balompié. El conjunto verdiblanco remontó en la final ante el Valencia CF con un doblete de su capitán, Rodrigo, y un gol de Morante.
Real Betis Balompié y Valencia CF se veían las caras en el Estadio Municipal El Toralín como broche final de la temporada en División de Honor Juvenil. En juego estaba la Copa de Campeones.
Tenía solo tres años cuando comenzó a jugar al fútbol, en el Consolación. Después pasó al San Alberto Magno de Montequinto. Lo llamaron del Betis junto a dos compañeros más, Alberto y Manuel, para hacerle una prueba y, con tan sólo siete años, lo fichó el equipo de las 13 barras.
Después de cuatro años pasó al Sevilla y hace tres años regresó de nuevo a su club.
Carlos de Roa García es natural de Dos Hermanas. Vive en la barriada de Las Portadas aunque se ha criado en Ciudad Blanca y Las Torres. Estudió en el colegio Juan Ramón Jiménez y en el IES Alvareda. Comenzó el grado de Marketing y Comercio en La Motilla pero lo tuvo que dejar para dedicarse al fútbol profesional.
No descarta retomar sus estudios en cuanto sus obligaciones futbolísticas se lo permitan.
Entre sus aficiones, siempre que los entrenamientos se lo permiten, se encuentran: salir con sus amigos y con su novia, jugar al pádel y disfrutar de la playa, la piscina y de la familia.
Carlos de Roa García responde a nuestras preguntas:
¿Cómo te sientes después de haber quedado como campeones?
Pues la verdad es que ha sido una gran temporada llena de éxitos. Perdimos contra el Barcelona en semifinales de la Copa del Rey y tuvimos una gran bajona pero eso no nos detuvo y seguimos trabajando.También tuvimos una derrota injusta contra el Bayern de Múnich que nos eliminó de la Youth League pero, aún así, seguimos trabajando y ganamos la liga a 9 puntos del Sevilla.
Tras esa alegría nos preparamos para esta copa y al ganarla, la verdad, que fue una sensación muy buena porque se reflejó el fruto de todo el trabajo que llevábamos haciendo durante toda la temporada.
¿Es el fútbol un deporte sacrificado?
Sí. De pequeño eran mis padres los que también se sacrificaban. Han hecho un sacrificio muy grande llevándome todos los días a Sevilla a la Ciudad Deportiva Luis del Sol para entrenar. Tres horas allí. Se lo han currado igual o incluso más que yo.
Después lo primero para mí es el fútbol. Si hay un cumpleaños, una boda… si puedo ir un rato por la tarde vale pero primero el fútbol. Mientras todos tus amigos se van de fiesta tú no puedes salir porque tienes entrenamiento al día siguiente. Al principio cuesta.
También tenemos una rutina de dieta. El nutricionista nos pesa una vez al mes y nos mide la grasa. Si estás por arriba nos sanciona.
En la actualidad, ¿cómo es un día normal en tu vida?
Pues empiezo a las 7.30 horas y no vuelvo hasta las 13.30 horas. Ahora en la Ciudad Deportiva Rafael Gordillo, aquí en Dos Hermanas. Me llevo toda la mañana allí. Después almuerzo, descanso un poco y voy al gimnasio con mi preparador personal. Es una rutina de todos los días y los domingos suelen ser los partidos.
Tú que has conocido ambas ciudades deportivas, ¿qué te parece la Ciudad Deportiva de Dos Hermanas?
La tecnología es lo más, maquinaria, gimnasio… hay una diferencia de entre 10 y 15 campos más, la sala de fisio es cinco veces más grande, la cafetería no tiene nada que ver con la otra, el parking…. Además, de cadete para arriba entrenan en césped natural que es todo un privilegio que no había antes. Además, los juveniles, el filiar y el primer equipo femenino entrenamos solos por la mañana. Más profesional. Se nota bastante el cambio.
¿Cuál es tu sueño o meta en este deporte?
Llegar a lo más alto y debutar en el Benito Villamarín o en el Estadio de la Cartuja (risas), con el primer equipo, ese es mi sueño.
¿Eres bético?
Sí, sí, tengo familiares béticos hay algunos que se van de la acera… Mis abuelos por parte de padre, que son de Madrid, son del Madrid. Pero ahora mismo toda mi familia es bética.
¿Qué significa para tí el fútbol?
Mi vida, para mí el fútbol es mi vida. Sin el fútbol no se qué haría. Es como un tratamiento: cuando estás mal vas al fútbol y te distraes cuando estas bien te pones aún más feliz. Es todo, es mi vida.
¿Alguna anécdota que quieras compartir?
En Navidades el Betis hace la comida de club. Cuando eres pequeño los jugadores del primer equipo conforman su equipo para después jugar partidos: el equipo de Joaquín, el equipo de Ceballos… es una experiencia muy buena rodeado de tus ídolos, verlos ahí tan cerca y jugar con ellos, la verdad, es que es un sueño.
Y después, una experiencia mala las lesiones que al final es lo que hay que intentar evitar en el fútbol. En cadetes de segundo, nada más empezar, me caí y me partí el codo, se me salió, me operé y, a los seis meses, después de haberme recuperado, a la semana, me partí el cuerno del menisco interno de la rodilla, y otra operación. Ese año fue complicado. Después me ha ido bien.
¿Algún referente en el mundo del fútbol?
Un ídolo que siempre me ha gustado, aparte del equipo que ha jugado, es Sergio Ramos, aunque haya jugado en el Sevilla, es un profesional de 10 y como jugador, ni te cuento.
¿Lo conoces?
No he tenido la oportunidad de conocerlo. Lo he visto jugar pero no lo he conocido. Me gustaría, conocerlo estaría bien.
Carlos de Roa García jugará un año más en el equipo juvenil aunque no descarta ascender al filial, segundo equipo del Betis, si las negociaciones llegan a buen puerto.






































