Aunque es una persona agradable, a ningún nazareno le hacía gracia recibir la visita de Rafael Párraga. Entre 1970 y 1993 fue el cobrador de la luz en aquella Dos Hermanas con muchas calles todavía sin asfaltar
Todavía se le ve, andando a paso ligero, por las calles de Dos Hermanas. Su llamada a la puerta, cada mes, era temida por las familias. Aunque ahora se dedica a otro tipo de repartos, Rafael Párraga Cabeza fue, durante 23 años, uno de los dos cobradores de la factura de la luz. El otro, José Claro, ya falleció. Con su cartera llena de facturas, Rafael recorría 7 kilómetros diarios por aquella Dos Hermanas donde muchas de sus calles eran de tierra.
Rafael, haciendo las cuentas, me salen que entre 1970 y 1993 recorriste unos 1.820 kilómetros por las calles de Dos Hermanas en tus horas de cobro. Eso es más de la distancia que hay hasta París. ¿Todavía te aguantan las piernas?
Pues sí, todavía tengo las piernas ágiles. En diciembre de 2024 me operaron de una arritmia, pero todavía camino entre 3 y 5 kilómetros diarios.
Si te fuiste de Sevillana de Electricidad en 1993, ¿a qué te dedicaste después?
Me fui no porque quisiera, sino porque Sevillana ese año cambió el sistema de cobro. En vez de enviarnos a los cobradores a las casas, pasó a la domiciliación bancaria. Entonces me di de alta como autónomo y me convertí en una empresa de reparto de correspondencia hasta que me jubilé, con 66 años. Repartía el correo de la OPAEF, del Ayuntamiento, de las hermandades… Llegué a tener 5 ó 6 personas repartiendo. Y era el más rápido. Íbamos dos por una calle, cada uno por una acera, y en un momento le sacaba 40 metros de ventaja. Yo reparto sin prisa pero sin pausa.
¿Actualmente qué repartes?
Llevo la correspondencia de las hermandades, y se cobran céntimos por carta entregada. Es más rápido que el recibo de la luz, porque aquí no hay que cobrar, solo entregar. Si no hay buzón, la echo por debajo de la puerta. Reparto Veracruz, Rocío, Santo Entierro, Santa Cruz, Cautivo… pero las cartas tienden a desaparecer. Algunas hermandades mandan ya emails.
¿Cómo era aquella Dos Hermanas de hace 50 años?
Era todavía un pueblo grande. Muchas calles eran de terrizo: San Antonio, San Bernardo, San Fernando…. la calle Real Utrera era de tierra desde la esquina de Pepe.
En los años 70 y 80, ¿cómo se hacía el cobro?
Éramos tres empleados. En la oficina estaba Luis, y José Claro y yo éramos los repartidores. Dividíamos Dos Hermanas en 30 zonas. Las últimas estaban a las afueras. La zona 25 empezaba en Barranco y iba por los cortijos. Las del centro las hacía andando, y La Corchuela en vespino. Ten en cuenta que toda esa zona de Las Portadas y La Motilla no existía, y que Entrenaranjos, Las Ganchozas, El Chaparral… estaban en construcción.
¿Llevabais uniforme?
No, íbamos de calle.
¿Cómo te anunciabas?
Gritaba: “La luuuuuuuuz”. Y ya salían. Muchas veces no hacía falta ni golpear la puerta, porque te estaban esperando. Recuerdo perfectamente que le cobraba la luz a Juan Talega. Solía estar sentado en su silla en la Plaza La Mina.
¿De cuánto eran las facturas?
Las había desde 20 pesetas hasta 3.000. Pero había supermercados con congeladores que pagaban más de 100.000.
¿Te ponían muchas excusas para no pagarte?
Había de todo. Había personas mayores que te estaban esperando con el dinero debajo de un pañito. Y otras se quejaban diciendo que ellos no gastaban tanta luz. También había quién decía: “¡Puse aquí el dinero y no sé dónde lo habrá puesto mi marido!”. Normalmente, de las 250 o 300 casas que visitaba al día, la mitad de las facturas no se cobraban. Se dejaba un aviso para que fueran a pagarlas a la oficina.
Cuando hacías el reparto por ahí por las haciendas, ¿no te atacaban los perros?
Pues sí, algunos se ponían furiosos cuando te escuchaban llegar con la moto. En el manchón de Alberto, por ahí por La Pólvora, una vez me mordió un caniche. Le hice así con la mano… y cuando volví un mes después me conoció y me puso las patas en los pantalones
Llevabas mucho dinero encima, ¿no?
Sí, porque el pago era en metálico. Había días que llevaba más de 300.000 pesetas.
¿Nunca intentaron robarte?
Una vez, en la plazoleta Virgen de los Reyes, aparqué el vespino, me entraron por detrás y me quitaron la cartera. Los pillaron. Otra vez, en Cerro Blanco, fui a cobrar a una de las últimas casas. Llevaba la cartera bajo el brazo con más de 100.000 pesetas y vinieron dos a pedirme tabaco. Se pusieron a andar al lado mía hasta la calle Real Utrera. Hoy lo pienso y no sé cómo salí de esa sin que me robaran.
También presencié un atraco en la calle Real Utrera. Llegaron tres con pasamontañas y pistola y se llevaron 637.000 pesetas de un banco. Otra vez, cuando repartía para la OPAEF, me cogieron cuatro polícías por detrás por el sobaco. ¡Qué mal rato pasé! Yo no sabía que eran policías. Al parecer, estaban esperando a alguien y me confundieron.
Háblame de tus orígenes. ¿De dónde eres?
Yo nací en Olvera en 1951. Mi padre, que era barbero, murió cuando yo tenía cinco años. Una hermana mía se colocó en Libby, y otra, que se quedó viuda, también se vino para acá. Era una época en que venían montones de familias de Olvera a trabajar a Dos Hermanas. Yo llegué en 1970, con 19 años. Tuve la suerte de que mi cuñao era cobrador de la luz, pero se colocó en la fábrica de latas y yo cogí su puesto.
¿Vas a ser soltero toda la vida?
Yo creo que sí. Con 74 años que tengo, no creo que cambie la cosa.



































