El triatleta del Club Atletismo Orippo completa el Campeonato del Mundo en Kona en 11 horas y 9 minutos
Daniel Hervás, vecino de Dos Hermanas y miembro del grupo de triatlón del Club Atletismo Orippo, ha completado el Campeonato del Mundo Ironman disputado en Kona, Hawái. Una de las citas más exigentes del triatlón internacional que ha puesto a prueba su resistencia física y mental.
El deportista nazareno ha cruzado la meta después de completar 3,8 kilómetros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y 42,2 kilómetros de carrera a pie. Lo ha hecho en 11 horas y 9 minutos, en una jornada marcada por unas condiciones meteorológicas especialmente complicadas.
Daniel Hervás, un nazareno en la élite del triatlón mundial
Con 51 años, Hervás lleva toda la vida en Dos Hermanas y suma 24 años vinculado al triatlón, con 15 dedicados a las pruebas de larga distancia. Su participación en Hawái supone una nueva experiencia en una competición de máximo nivel.
No era su primera cita mundialista. En 2022 ya participó en el Campeonato del Mundo Ironman celebrado en Utah, Estados Unidos. Sin embargo, competir en Kona tenía un significado especial para él.
«Competir en Kona es el sueño de cualquier triatleta», explica Hervás, que desde sus comienzos en este deporte tenía la ilusión de vivir esa experiencia.
La edición de este año también fue especial por la recuperación del formato tradicional en la isla, con hombres y mujeres compitiendo el mismo día.
Oleaje, viento y calor: un Ironman especialmente duro
La competición estuvo marcada por las dificultades desde los primeros metros. Durante la natación, el oleaje complicó tanto el ritmo como la orientación de los participantes.
«El mar estaba muy movido, con bastante oleaje, lo que dificultaba mantener el ritmo y la orientación», recuerda el triatleta. A ello se sumaron los golpes y choques entre competidores.
El segmento ciclista tampoco dio tregua. La lluvia inicial provocó numerosas caídas y, cuando dejó de llover, apareció un fuerte viento lateral que dificultó todavía más el recorrido.
La maratón final añadió otro desafío: la humedad y las altas temperaturas. Con un recorrido prácticamente sin sombras, la hidratación y el uso de hielo en los avituallamientos fueron fundamentales para combatir el calor.
Pese a las dificultades, Daniel Hervás mantuvo su estrategia y logró terminar la prueba en 11 horas y 9 minutos.
Entrenamiento, disciplina y apoyo familiar
Detrás de este resultado hay meses de preparación y una exigente organización de la vida cotidiana. Durante los dos últimos meses previos a la competición, Hervás entrenó una media de 16 horas semanales.
Además, realizó sesiones específicas para adaptarse al calor y la humedad de Hawái. El objetivo era preparar el cuerpo para unas condiciones ambientales muy diferentes a las habituales.
La experiencia también jugó a su favor. Antes de esta cita, había completado 13 pruebas Ironman, algo que le ha permitido aprender a gestionar el esfuerzo y afrontar los momentos más complicados.
En el ámbito personal, destaca el apoyo de su mujer, Encarni, fundamental para compaginar los entrenamientos con su trabajo de responsabilidad y la vida familiar. El triatleta tiene dos hijos: Paloma, de 20 años, y Gonzalo, de 12.
El orgullo de representar al Club Atletismo Orippo y a Dos Hermanas
Hervás forma parte del grupo de triatlón del Club Atletismo Orippo, una entidad con la que mantiene un vínculo especial. Actualmente, el grupo cuenta con 35 triatletas y él es el único que practica la larga distancia.
A pesar de haber recibido propuestas de otros clubes más especializados, ha decidido continuar en Orippo, donde recuerda con cariño los comienzos de la sección de triatlón.
«Para mí, es un orgullo representar tanto a Orippo como a Dos Hermanas allá donde voy», afirma.
El club también ha mostrado públicamente su satisfacción por la participación de su deportista en una competición de esta magnitud. Desde la entidad destacan la dureza de la experiencia y el orgullo de ver a uno de sus triatletas competir en el escenario mundial de Kona.
Un reto deportivo con la mirada puesta en el futuro
Más allá del resultado, Hervás se lleva de Hawái el recuerdo del nivel deportivo de los participantes y de los paisajes de la isla. También destaca experiencias únicas, como nadar junto a delfines, tortugas e incluso tiburones.
Su próximo objetivo será competir en distancias más cortas. Sin embargo, el triatleta nazareno ya tiene otro reto en mente: regresar a Hawái.
Esta vez quiere hacerlo con la intención de competir al máximo de sus posibilidades. Mientras tanto, su participación en el Mundial deja un nuevo motivo de orgullo para el deporte de Dos Hermanas y para el Club Atletismo Orippo.
Entrevista a Daniel Hervás: «Competir en Kona es el sueño de cualquier triatleta»
El triatleta nazareno repasa su experiencia en el Campeonato del Mundo Ironman, las dificultades de la prueba y el papel de su familia y su club en una trayectoria deportiva marcada por la constancia.
Daniel, ¿qué sentiste cuando supiste que ibas a participar en el Campeonato del Mundo Ironman de Hawái? ¿Era un sueño que tenías desde hacía tiempo o surgió como un objetivo deportivo con el paso de los años?
Es la segunda vez que participo en un Campeonato del Mundo Ironman. La primera fue en Utah (Estados Unidos), en 2022.
El Ironman nació en Hawái en 1978, cuando un grupo de militares se retó para comprobar quién era el más resistente. Desde entonces, Hawái se convirtió en la cuna de esta prueba y acogió el Campeonato del Mundo durante décadas, hasta que en 2020 se interrumpió por la pandemia.
Competir en Kona es el sueño de cualquier triatleta. Desde que empecé en este deporte, en 2012, siempre tuve la ilusión de vivir esa experiencia.
Además, este año ha sido especialmente significativo porque se recuperaba en la isla el formato tradicional, con hombres y mujeres compitiendo el mismo día. Todo ello hizo que fuera una edición muy especial.
Hawái es uno de los grandes escenarios del triatlón mundial. ¿Qué significa para ti haber podido competir allí y cruzar la meta de una prueba tan exigente?
Competir en Hawái es una experiencia única, tanto por la historia de la prueba como por las condiciones tan duras de la isla. Cruzar la meta después de tantas horas de esfuerzo es una satisfacción enorme y una sensación difícil de explicar. Son momentos que se quedan grabados para siempre.
El Ironman supone recorrer 3,8 kilómetros nadando, 180 en bicicleta y 42,2 corriendo. ¿Cómo te preparaste física y mentalmente para afrontar un desafío de tantas horas?
La preparación requiere muchos meses de entrenamiento, constancia y disciplina, intentando compaginar el deporte con el trabajo y la familia. Durante los dos últimos meses entrené una media de 16 horas semanales.
Además, para adaptarme a las condiciones de calor y humedad de Hawái, tuve que realizar dos o tres sesiones semanales de entrenamiento en calor, en interior. Básicamente, consistían en elevar la temperatura corporal hasta cerca de los 39 grados y mantenerla durante un tiempo mientras entrenaba.
En el aspecto mental, la experiencia juega un papel fundamental. Ya había completado 13 Ironman y, después de tantos años compitiendo en larga distancia, aprendes a gestionar mejor el esfuerzo y los momentos difíciles que siempre aparecen durante la prueba.
Has contado que el mar estaba muy movido durante la natación. ¿Cómo viviste esos primeros kilómetros y en qué momento te diste cuenta de que las condiciones iban a complicar la carrera?
Desde los primeros metros me di cuenta de que la natación iba a ser más complicada de lo habitual. El mar estaba muy movido, con bastante oleaje, lo que dificultaba mantener el ritmo y la orientación. Además, estas condiciones provocaban numerosos golpes y choques entre los participantes. En una situación así, lo importante era mantener la calma, no gastar más energía de la necesaria y tener presente que todavía quedaban muchas horas de carrera por delante.
El viento, el calor y el estado de algunos tramos de carretera hicieron especialmente duro el segmento ciclista. ¿Cuál fue el momento más difícil de los 180 kilómetros y cómo conseguiste superarlo?
Desde el comienzo del segmento ciclista nos acompañó la lluvia, lo que provocó numerosas caídas, también debido al nerviosismo de los participantes. Cuando dejó de llover, apareció un fuerte viento lateral que complicó aún más la carrera. Mi objetivo en este Ironman era disfrutar de la experiencia y llegar a meta, por lo que intenté mantener la calma, no asumir riesgos innecesarios y dosificar las fuerzas para afrontar la maratón que todavía quedaba por delante.
Después de tantos kilómetros, todavía quedaba una maratón con altas temperaturas. ¿Qué pasó por tu cabeza durante los últimos kilómetros? ¿Hubo algún momento en el que pensaste que no podrías terminar?
Para completar este Ironman tienes un límite de 17 horas y llegué a la maratón con bastante margen, por lo que en ningún momento pensé que no podría terminar. La lluvia de las primeras horas, seguida de la salida del sol, hizo que la humedad aumentara muchísimo y la sensación térmica fuera horrible. Además, es un recorrido prácticamente sin sombras, por lo que era fundamental hidratarse bien y utilizar hielo en todos los avituallamientos para combatir el calor. Finalmente, conseguí terminar en 11 horas y 9 minutos.
Durante la prueba se produjeron numerosas retiradas y caídas, según nos has contado. ¿Cómo influye ver esas situaciones en una competición de este nivel y qué aprendiste de la experiencia?
Tenía muy claro que mi objetivo era terminar en las mejores condiciones posibles. Era mi primera participación en Hawái y sabía que salir a competir al límite suponía asumir demasiados riesgos. Siempre compito intentando dar el máximo, pero esta vez me lo tomé con más tranquilidad, lo que me permitió disfrutar mucho más de la experiencia. De hecho, a pesar de la dureza de la prueba, ha sido uno de los Ironman que he terminado en mejores condiciones físicas.
Detrás de un Ironman hay muchas horas de entrenamiento y sacrificios personales. ¿Cómo has compaginado la preparación con tu vida cotidiana y qué personas han sido fundamentales para llegar hasta Hawái?
Lo más complicado son los dos últimos meses de preparación, cuando más cuesta encajar todas las piezas del puzle. No se trata solo de encontrar tiempo para entrenar, sino también para descansar y asimilar los entrenamientos, evitando así lesiones. Cuando tienes un trabajo de responsabilidad y dos hijos, organizarlo todo se hace aún más difícil. Sin duda, mi mayor apoyo es mi mujer, Encarni, que entiende lo importante que es este deporte para mí y me ayuda a compaginarlo todo. Sin su apoyo sería muy complicado afrontar estos retos.
Formas parte del grupo de triatlón del Club Atletismo Orippo, en Dos Hermanas. ¿Qué papel ha desempeñado el club en tu trayectoria y qué significa para ti representar a esta entidad en una competición mundial?
Actualmente somos 35 triatletas en el club y soy el único que se dedica a la larga distancia. A lo largo de estos años he recibido propuestas de otros clubes más especializados en esta modalidad, pero yo viví los comienzos del Club Atletismo Orippo y recuerdo la gran alegría que supuso cuando nos abrió las puertas para crear la sección de triatlón. Para mí, es un orgullo representar tanto a Orippo como a Dos Hermanas allá donde voy.
Ahora que has cruzado la meta y puedes mirar atrás con perspectiva, ¿con qué recuerdo te quedas de Hawái y cuáles son tus próximos retos deportivos? ¿Te gustaría volver a competir en un Campeonato del Mundo Ironman?
En lo deportivo, me quedo con el altísimo nivel de los participantes. En este tipo de pruebas coincides con gente que entrena muchísimo y dispone de tiempo para prepararse, pero también con antiguos deportistas profesionales, ciclistas y atletas olímpicos que, tras retirarse, encuentran en el triatlón una nueva motivación.
Por otro lado, Hawái es pura naturaleza. Me traigo recuerdos de paisajes impresionantes y experiencias únicas, como nadar junto a delfines, tortugas e incluso tiburones, ¡jeje!
El próximo año competiré en distancias más cortas, pero tengo una cuenta pendiente: volver a Hawái. Y esta vez quiero hacerlo con el objetivo de competir al 100 % de mis posibilidades y dar lo mejor de mí.






































