
El barrio, que se empezó a construir en 1925, cumplirá este año su centenario. Sevilla siempre la miró con deseo para expandirse hacia el sur
El barrio sevillano de Bellavista celebrará en este 2025 el centenario de su creación. Son numerosos los vínculos que unen a Bellavista con Dos Hermanas. Baste recordar el almacén de aceitunas de Trueba y Pardo (al que acudían cientos de nazarenas cada día) o la fábrica de Uralita, de cuyos 5.000 empleados la mayor parte eran nazarenos. En el artículo de hoy recordaremos que Bellavista nació siendo una barriada de pleno derecho de Dos Hermanas.
La fecha señalada por los historiadores como la del nacimiento oficial de Bellavista es el 1 de septiembre de 1925, día en que fue aprobado el proyecto de parcelación de Fernando Morillas, sevillano emigrado a Argentina que hizc negocio en ultramar, regresó con dinero y compró los terrenos.
Ya en 1925, en la prensa se animaba a los sevillanos a ser propietarios de un terreno en “Bella-vista” por cuatro pesetas el metro cuadrado. En ese anuncio ya se destacaba que las parcelas a la venta se encontraban “próximas a los cuarteles en construcción y al Hospital Militar”. Como veremos, esta cercanía fue uno de los motivos esgrimidos para que en 1937 el Ayuntamiento de Sevilla se anexionara no solo Bellavista, sino todos los terrenos de Dos Hermanas hasta el cauce del Guadaíra. Recordemos que nuestro término ocupaba todo lo que hoy son Los Bermejales y llegaba a pocos metros del actual estadio Benito Villamarín.
Accidentes y atropellos
Antes de 1925, el paraje era conocido como “Venta de la Salud”. Esta venta de no muy buena reputación, levantada en el siglo XIX, estaba situada justo en el punto en el que la carretera de Dos Hermanas a Sevilla se cruzaba con las vías del tren Sevilla-Cádiz. Aunque había un guardabarreras, por la noche era un lugar oscuro que solo advertía del paso ferroviario con una cadena de hierro. Al ser paso obligado de vehículos y viandantes, son frecuentes las noticias de la prensa sevillana en los que se describen atropellos y arrollamientos. En la foto que acompaña este reportaje, tomada en 1933, se aprecia la vía, la venta de La Salud y, entre ambas, una furgoneta calcinada tras uno de estos accidentes. Por si alguien no se ubica, el lugar es hoy el paso subterráneo por el que se accede a Bellavista por la carretera vieja.
Aunque en 1926 la venta es traspasada a Marcelino Calvo y pasa a llamarse “Venta Marcelino”, el enclave seguiría siendo conocido popularmente como “Venta de la Salud”. Cuando la prensa refiere algún suceso ocurrido en la zona, se sigue usando esa vieja denominación; también, “barriada de los cuarteles” e incluso “Vista Hermosa”, hasta que paulatinamente se va consolidando la nomenclatura de Bellavista.
En 1927 se levanta la Venta de Antequera, y la primera casa de Bellavista ya está terminada y habitada. Era conocida por “la casa de la cartera” y estaba situada justo en el paso de la romería de Valme, en la esquina entre las calles Felicina Enríquez y Gaspar Calderas. Y en 1930, el sacerdote Gerardo Cano, director de las Escuelas del Ave María de Dos Hermanas, organiza en Bellavista un colegio de primera enseñanza. Los padres de los escolares, en agradecimiento, visitaron al gobernador civil solicitando para él la Cruz de Beneficiencia.
En 1930, Bellavista cuenta ya con 583 habitantes, que casi se duplican en 1935, cuando llega a los 1.014
Sevilla desea a Bellavista
Aunque la segregación o, según otros, “robo” de Bellavista del término de Dos Hermanas a favor del de Sevilla, se produce en 1937, los deseos del ayuntamiento hispalense por este enclave se despiertan con la construcción en 1922 de los cuarteles militares y las obras de la Exposición Iberoamericana de 1929. Señala el historiador Joaquín Nieto que la exposición, al definirse por la Avenida de la Palmera hacia el sur de Sevilla, “hizo que el límite del municipio se quedara corto con la extensión expositiva y la edificación del Estadio y “Los Hotelitos” (se refiere a Heliópilis).
En agosto de 1928, el alcalde de Sevilla, Nicolás Díaz Molero, informa a la prensa de las “gestiones que están realizando para ampliar el término de Sevilla hasta el paso a nivel de la Venta de la Salud”. El alcalde “hizo ver que el establecimiento de los nuevos cuarteles dentro del vecino pueblo de Dos Hermanas promoverá la construcción de nuevas viviendas y la instalación de industrias, formando un núcleo de población, perteneciente a la capital, que justifica la ampliación de nuestro término municipal” . En la misma crónica, estima “facilísima” esta futura ampliación, “bastando la expresión de conformidad del Ayuntamiento de Dos Hermanas (…) siempre que se le otorguen las justas compensaciones”.
Aunque hubo oferta y contraoferta, no se llegó a ningún acuerdo, y en 1932, tres años después de la Exposición Iberoamericana, un artículo de opinión firmado con el seudónimo de “Fray Fatty” en “El Liberal” expone crudamente las pretensiones de expansión de la capital: “Sevilla no tiene término municipal, (…) se ahoga dentro de sus antiguas murallas. (…) Es insólito que una población que de derecho es de Sevilla, lo sea de hecho de Dos Hermanas ”. Y concluye su artículo animando directamente a una segregación por la fuerza: “Se ha de ir a la agrupación forzosa de todos aquellos municipios que de buena gana no lo hagan”. Y así ocurrió: un decreto firmado por Franco en 1937 incorporaba a Sevilla 2.763 hectáreas del término de Dos Hermanas, incluida Bellavista.


































