
Su parecido con la actriz era tan sorprendente que el director de la película fue a buscarla al Bar Esperanza para que fuera su doble
Ahora que se está celebrando con diversos actos el centenario del nacimiento de la cantante y actriz Juanita Reina, rescatamos para la memoria colectiva esta historia ocurrida en Dos Hermanas y nunca antes publicada.
Corría 1947. Por un lado tenemos, trabajando en el Bar Esperanza junto a su padre, a Paquita Castro Acevedo, conocida en el pueblo como “Paquita la del Cónica”, por ser su padre capataz en la hacienda del mismo nombre.
Por otro lado, tenemos a Juanita Reina rodando en Sevilla y alrededores la película “La Lola se va a los puertos”. Era uno de los 39 largometrajes que produciría aquel año el cine español, en el que triunfaban comedias y dramas con fuerte presencia folclórica. El director, Juan de Orduña, tenía previstos unos días de rodaje en la Hacienda Lugar Nuevo, ubicada a las afueras de Dos Hermanas. Entre otras escenas, Juanita Reina tendría que salir de la hacienda en coche de caballos hacia la plaza de toros.
Sin embargo, surgió un imprevisto. La actriz, de 22 años, sufrió una afonía que la obligó a viajar a Barcelona para visitar a un especialista. El director, rápidamente, preguntó a todos sus amigos y allegados si conocían a alguna mujer que pudiera hacer de doble de Juanita. Un comerciante nazareno, Carlos Delgado de Cos, que tenía una tienda de ultramarinos en la calle Santa María Magdalena, hizo llamar a Orduña, con quien se encontró en el casino. Allí le dijo que en el bar frente a la plaza de abastos había una muchacha que era la viva imagen de Juanita Reina.
El padre se resistió
Imaginamos la escena en la barra del Bar Esperanza. Juan de Orduña se queda impresionado por el parecido de Paquita, a la que propone de inmediato doblar a la actriz unos días. Paquita, que entonces tenía 28 años, asintió entusiasmada. Su padre, receloso de la mala fama de los artistas, dijo que no en un principio. Ignoramos cómo le convencieron, pero finalmente aceptó, con una condición: él acompañaría a su hija en el rodaje.
Y así fue cómo Paquita, con un moño y un traje de flamenca, grabó diversas escenas en la Hacienda Lugar Nuevo, que queda a las espaldas de lo que hoy es La Motilla. A su padre, Antonio, no debió gustarle mucho el ambiente del cine, o quizá consideró que no le compensaba ausentarse tantos días del Bar Esperanza, que en definitiva era su sustento familiar. El caso es que solo permitió a su hija aquel día de rodaje y ninguno más.
El día del estreno
La película, estrenada en las grandes capitales el 30 de diciembre de 1947, no llegó a Dos Hermanas hasta el 26 de julio de 1950, en plenas fiestas de Santiago y Santa Ana. Paquita, que llevaba más de dos años esperando el día para verse en la gran pantalla, no pudo asistir al Cine Español. Estaba de luto por la muerte de un hermano y no estaba bien visto ir al cine en esas circunstancias. Pero Cifesa, la compañía distribuidora, le preparó un pase privado en el Cine Rocío. Allí pudo comprobar Paquita, entre la ilusión y el desencanto, que todo un día de rodaje solo había servido para que ella apareciera tan solo en una escena y de espaldas, entrando en la hacienda en un coche de caballos. Sin embargo, ella siempre lo recordó como el día más especial de su vida.
Solo dos años después se casó con Francisco Martín Adán, conocido en Dos Hermanas por “El Chivo”. Ella impartía clases de confección en su casa de la calle Botica, y también cosía para la calle. En su costurero, cuando buscaba un botón o un alfiler, sonreía al ver en el fondo una foto de Juanita Reina con esta dedicatoria de su puño y letra: “Con toda mi simpatía, para Paquita”.


































