
Fue accidentado el estreno de Manuel Andrés Traver como hermano mayor de Valme
Este año de 1925, la romería se celebraba el cuarto y no el tercer domingo de octubre. El sábado 24 por la noche, mientras la banda de música del señor Marín recorría en alegre diana las calles del pueblo, se realizó la prueba de la instalación eléctrica de la carreta de la Virgen, con tan mala suerte que salió ardiendo, dejándola en lamentable estado.
Lejos de amilanarse por el grave accidente, el señor Andrés fue urgentemente a Sevilla a buscar al exornista Pérez Lama. Cargaron algunas flores y exornos en el coche, y con gran cantidad de ramitas de tuya y la habilidad de Diego Justiniano se pudieron disimular los desperfectos. Para ellos fueron muchas de las aclamaciones de los fieles cuando, a las ocho de la mañana, se puso en marcha la peregrinación.

Aunque el día amaneció hosco y entoldado, había ánimos de fiesta y los romeros acompañaron a la Virgen de Valme con vítores hasta la ermita, adonde la comitiva llegó a las 11 y con el sol fuera.
El regreso a Dos Hermanas se produjo ya de anochecida. Resultó espectacular la imagen de mil hachones encendidos, entre bengalas y cohetes, rodeando la carreta, mientras los coros de campanilleros no paraban de cantar.
Solo hubo que lamentar el atropello del niño de once años Francisco Rodríguez García (que iba en bicicleta) por parte de un automóvil que marchaba a gran velocidad. Fue atendido en la Casa de Socorro por conmoción cerebral.


































