Encarnación Rodríguez, una camarera del simpecado de Ntra. Sra. del Rocío

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Encarnación Rodríguez

Fue su maestra Josefa Martínez Domínguez, conocida como ‘Pepi Mendizábal’

Que yo recuerde, dos veces han venido a nuestras páginas las camareras del simpecado de Nuestra Señora del Rocío de Dos Hermanas. In illo tempore, se habló de mi tía Josefa Alonso Muñoz, ‘Pepita Alonso’, mítica camarera que fue durante 18 años de esta insignia vicaria –hasta su muerte-, tan mítica como su antecesora Aurora Orozco Franco, la de ‘Borojito’ o Dolores Jiménez Gómez ‘Lola Cocorera’. Y, en tiempos más recientes, he traído a colación la figura de Josefa Martínez Domínguez, conocida con el primer apellido del marido, Pepi Mendizábal.

Hoy nos toca hablar de la actual camarera del simpecado, de Encarnación Ruiz Rodríguez, conocida por Encarni la del ‘Tizo’ por el mote de su familia paterna. Nace nuestra biografiada el 16 de julio de 1966 en Sevilla. Hija de Antonio Ruiz Barbero, de la gente de los ‘Tizos’, y de Isabel Rodríguez Lora, de la gente de la ‘Portuguesa’. Su padre era natural de Dos Hermanas y su madre natural de Brenes. Viene al mundo en una familia numerosa compuesta por seis hermanos: Francisco, que tiene dos hijos: Antonio José, casado con Pilar Peinado Rodríguez y Jaime; Juan José, casado con Rosario Jiménez León, padres de Juan José e Isabel; Antonio, casado con María Fernanda García Vázquez, padres de Antonio, a punto de casarse con Cristina Mejías Barbero Fernando y Andrés; Isabel, madre de Guillermo y Estrella; Tomás, casado con Ana López Guijarro, padres de Tomás y Pablo y, ella misma, que permanece soltera.

Por otra parte, hay que decir que sus abuelos eran Juan Ruiz y Encarnación Barbero, ambos de Dos Hermanas y José Rodríguez y Francisca Lora, ambos de Brenes.

Su padre era de oficio almacenista de aceitunas, mientras que su madre era ama de casa. Puede verse que su padre era un empresario con un trabajo muy típico nazareno pues, se dedicaba, al gremio de la aceituna.

Desgraciadamente nuestra protagonista sufrió muy pronto la pérdida de sus padres, que murieron siendo todos muy niños.

Nuestra biografiada, estudió en el Colegio Caudillo de la Paz, hoy llamado Cervantes. En él, permaneció hasta séptimo de Educación General Básica, curso en el que se salió debido a la muerte de sus padres. Luego, obtuvo el graduado escolar en El Palmarillo, en la escuela de mayores. Posteriormente, entró en la clínica dental del doctor Manuel Luque, donde permaneció dos años, pasando luego a la del doctor Fernando Vidal Nadal, en la que lleva, nada más y nada menos, que treinta años. Antes no se necesitaba título para ejercer este oficio. Cuando fue necesario, estudió para ejercerlo en una escuela privada durante dos años, examinándose en el Hospital Virgen del Rocío, donde lo aprobó.

Pero, vistos ya los antecedentes familiares y el currículo académico de nuestro personaje, tengo que centrarme en su comprometido cargo de camarera del simpecado.

Hay que decir que su hermano Francisco, conocido como ‘Paco’, ha sido prioste y su hermano Antonio, alcalde de carretas, este último en el mandato de José Torres Salguero. La vinculación de los demás Juan José y sobre todo de los chicos Tomás, Isabel y Encarni viene porque mis tías Ana María y Josefa ‘Pepita’ Alonso Muñoz, por mediación de su tía Loli, los llevaban a limpiar la carreta con cepillos de dientes dos meses antes de que saliera la hermandad. Además, entraron en el coro siendo directoras Marcelina Sánchez Castro y mi misma tía Ana María. Todavía, no existía la casa de hermandad, que se compró siendo hermano mayor mi tío Antonio Alonso Muñoz y se ensayaba en la vieja casa de mis tíos abuelos José Pérez Iborra y Dolores Antonia Muñoz Blanco, hoy lamentablemente desaparecida, y en la residencia de ancianos de la calle Santa María Magdalena, que tampoco hoy existe.

Ya puede verse que nuestra protagonista estaba integrada totalmente en la hermandad. Fue nombrada camarera por ese gran hermano mayor, de la gente de los ‘Chamorros’, prematuramente desaparecido, que fue Alonso López García que rigió la cofradía entre 1996 y 1999. Luego la confirmó en el cargo Ignacio Sánchez-Blanco Parody, entre 1999-2005, y Jesús Miguel Torres Sánchez, entre 2005 y 2011. Con posterioridad, por circunstancias, dejó de desempeñar este cargo al que volvió en 2014 con el actual hermano mayor Juan Sánchez Cumplido, con el que sigue hasta nuestros días. Ella aprendió el oficio de camarera de la antes nombrada Pepi Mendizábal, a la cual le había enseñado mi antedicha tía Pepita. No pudo tener mejor maestra. Pepi lo tenía todo preparado con mucho esmero y, a ella y a su marido, el que fue hermano mayor Manuel Mendizábal Merino, todo le parecía poco para la Virgen. Encarni le tiene mucho que agradecer.

También, nos interesa saber quiénes son sus compañeras en su difícil oficio. De altar lo es su prima hermana, María José Rodríguez Álvarez, hija de su tío José Rodríguez Lora y su tía Dolores Álvarez Mejías, de la gente de los ‘Catalinos’. De camino ostentan el cargo Josefa López, Esperanza Salguero e Isabel Rodríguez.

Mas, debe saber el paciente lector, quién forma la reunión del camino de nuestra entrevistada, la famosa reunión de ‘Las Niñas’ que está compuesta por nada más y nada menos que catorce mujeres, las cuales deben su fama a que se llevan muy bien. Es el único grupo de mujeres que hace el camino del Rocío. La componen Rosana Cotán Morales, Rocío, Carolina e Isabel Ruiz Romero –hijas de Rafael Ruiz Perdigones, uno de ‘Los del Río’-, Ana Junguito Carrión, Carmen Rodríguez Parrado, María José Rodríguez Álvarez, Rosa Romero Serrallé, Miriam Clares Rodríguez, María Cruz Mejías, Isabel Barbero, Mónica Varela, Carmen Berrocal Rodríguez y Estrella Ojeda Ruiz.

Ahora bien, me gustaría penetrar en el mundo de las devociones de Encarni. Hay que decir que su principal afición es el Rocío y su familia. Pero, igualmente tiene otras devociones como la Virgen de Valme, la Esperanza Macarena, la Soledad de Dos Hermanas, el Gran Poder de nuestra misma ciudad y una con la que coincide mucho con el autor de estas líneas como es Santa María de la Purísima, general que fue de las Hermanas de la Cruz y que obró un milagro en la curación de su hermano Paco de una meningitis.

Pero, llegando ya al día de hoy, en este que va a ser un extraño Rocío, hay que decir que el simpecado se va a quedar en su altar y, se le van a poner las flores que los hermanos han pedido donar, y que serán las que suele llevar en su peregrinación a la aldea. Estará los nueve días que suele estar fuera en su camino al Rocío adornado con flores distintas. A partir del miércoles, llevará lentisco, romero, margaritas y lirios. Según las posibilidades de varias floristerías se irá cambiando de flores. Se adornará además con unas tiras a lo largo de romero y eucalipto. Y, además las jarras de la carreta se llenarán con flores. Llevará lentisco, romero, margarita y solidago.

Hay personas que todos los años donan sus flores y este año se pondrán también a los pies del simpecado. También, se han hecho promesas por la pandemia, las cuales se pondrán también en los días en que hubiera sido la vuelta. Todas las personas que siempre han llevado flores al simpecado, las pueden depositar pues se le colocarán.

Hay que anotar, también, que muchas personas han colgado los simpecados en las casas e incluso los trajes de flamenca, como recuerdo de un Rocío, que, lamentablemente no se va a celebrar, sólo en nuestros corazones.

Pasando a otro punto, nuestra protagonista comprueba, en el día a día, la devoción a la Virgen del Rocío de esas personas que se asoman al simpecado, ofreciéndole las velas, las flores o los niños.

Ella opina, para acabar, que es una suerte tener el bonito cargo que tiene que hace que cuide del simpecado, esté cerca para pedirle por los hermanos, rezarle, cantarle y tenerla siempre como las que antes estuvieron y que estuvieron tan bien.

Y con estas palabras, dejo la pequeña biografía de esta camarera del simpecado nazareno, que es una mujer fuerte como las de la Biblia y, no me cabe duda, que una rociera de pro.

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