Es la primera vez que esta importante cofradía sevillana es dirigida por una persona de Dos Hermanas. Fernando continúa el negocio de la aceituna que inició su abuelo
Estamos a pocos días de la Madrugá. Cientos de fieles entran a rezarle a La Macarena, expuesta en el retablo mayor de la Basílica. Las campanas repican cuando Fernando Fernández Cabezuelo, elegido hermano mayor el pasado 30 de noviembre, me recibe en su despacho. En la historia de la Hermandad de la Macarena, es el primer hermano mayor nacido en Dos Hermanas.
Nació usted en mayo de 1964. Sería en la Casa de Socorro, ¿no?
No, yo nací en la casa de mis abuelos, en la calle Canónigo, entonces llamada “General Franco”. Y fui bautizado en la iglesia de Santa María Magdalena por el cura de Dos Hermanas, José María Ballesteros.
De su abuelo, Lorenzo Cabezuelo, ya escribí una pequeña biografía hace unos años. De origen humilde, llegó a Dos Hermanas en los años 30 y creó un imperio de la aceituna. ¿Lo recuerda?
Claro, él murió en 1973, cuando tenía yo unos nueve años. Con mi abuela Angelita tuvo cuatro hijos, uno de ellos, mi madre, Maria Luisa, que falleció el año pasado.
Mi abuelo era un hombre muy trabajador. Dirigía el almacén hasta que se llevó allí a trabajar a mi padre, Antonio Fernández García, que actualmente, con 92 años, es el propietario de la empresa “Cabezuelo Hermanos”. Mi padre, al principio, vivía en Sevilla, pero cuando el almacén creció y llegó a tener dos y tres turnos de trabajo, se vino a vivir al almacén de Dos Hermanas, en El Palmarillo, junto al Bar Parada. Actualmente, todavía están ahí nuestras oficinas y su propia vivienda.
Entre las imágenes de mi niñez, recuerdo a mi padre y a mi abuelo juntos, en el almacén y en el pueblo. También recuerdo que en párvulos estuve de alumno en el Colegio La Compasión, aunque después ya estudié en Sevilla. Hice la carrera de Derecho.
A pesar de ser nazareno, ¿nunca tuvo ningún vínculo con la Semana Santa de Dos Hermanas?
Nunca, porque mi familia por parte de padre siempre ha sido de la Macarena, y fui hermano desde que nací. Mi abuelo sí estuvo muy vinculado a Oración en el Huerto. Creo que uno de los varales lo pagó él y lleva su nombre.
En Dos Hermanas he vivido más la romería. He ido al Valme a caballo.
¿Dónde vive ahora?
En Sevilla, pero a las 7,30 de la mañana ya estoy en Dos Hermanas. Estoy siempre en el campo haciendo gestiones de la empresa.Todos los días desayuno en Dos Hermanas y también todos los días, desde que nací, almuerzo con mi padre y con mi hermano.
¿Nunca antes un nazareno había sido hermano mayor de la Macarena?
Bueno, en los años 60 lo fue Carlos Delgado de Cos, que vivió aquí pero era de Sevilla. Por cierto, también fue hermano mayor de Valme.
¿Ha habido alguna crítica en Sevilla por que el hermano mayor de la Macarena sea “uno de Dos Hermanas”?
Bueno, me han dicho de todo: el cortijero, el aceitunero… pero ten en cuenta que, aunque por parte de madre soy de Dos Hermanas, mi familia por parte de padre ha sido bautizada en San Gil desde ocho generaciones atrás. Venimos de dos familias muy importantes en la Macarena, los Mambruces y los Revertes. Mi padre actualmente es el hermano número 3, y yo he sido nazareno de la Macarena desde que nací. He sido costalero de la Virgen y he formado parte de la junta de gobierno. Te puedes imaginar el orgullo que siento ahora.
¿Qué le dijo su padre cuando ganó las elecciones hace cuatro meses?
Cuando lo llamé para decírselo, se puso a llorar.
¿Ha cambiado su vida?
Mucho. Primero, he perdido el anonimato. Segundo, me invitan a todos lados. Y tercero: te haces público sin tener interés en ello. Me paran en todas las calles para hacerse fotos conmigo.
Decidió presentarse a candidato tras la polémica restauración de la Virgen. Ahora eso ya está superado. ¿Qué desea aportar?
Quiero cuidar al hermano, verlos felices.
¿Cómo se soluciona el problema del elevado número de nazarenos?
Este año ya tenemos casi 5.000 papeletas de sitio. Para el macareno, es un derecho y un deber participar en la estación de penitencia. Por eso, no soy partidario del numerus clausus. He dicho al Consejo que estoy dispuesto a hacer sacrificios: ir de 3 en 3, de 4 en 4, lo que diga la policía. Lo que no quiero es entrar otra vez en avalancha. Puede que la solución sea hacer dos madrugás.
¿Ha mirado ya qué tiempo va a hacer?
Ni una vez. Ya miraré cuando se acerque. Yo he vivido un Jueves Santo que llovía a mares y después la Madrugá fue espléndida. La primavera es así.



































