Francisco Javier Vera, que regenta una mercería, reconoce que su estilo de vida estaba muy alejado de lo saludable y el detonante fue pesar más de 110 kilos
Francisco Javier Vera es natural de Dos Hermanas. Se ha criado en la barriada de Vistazul aunque tras formar una familia con su mujer y su hija reside en otra zona de la ciudad.
Estudió en el colegio Federico García Lorca y posteriormente en el IES Virgen de Valme.
Junto a su familia, regenta dos mercerías y un almacén.
“Mi familia y yo nos dedicamos al negocio de la mercería, con establecimientos tanto en Dos Hermanas como en Montequinto. Además, tengo un almacén al por mayor que distribuye en Sevilla, Huelva y algunas zonas de Cádiz. He trabajado en la hostelería los fines de semana para sacarme un extra”, explica Francisco Javier Vera.
Nos cuenta orgulloso que tiene una hija de dos años y medio. Y que, en sus ratos libres, le gusta salir a pasear con ella, visitar lugares… Entre sus aficiones se encuentran ver series y, sobre todo, practicar deporte. “Últimamente, el deporte se ha convertido en una de mis grandes aficiones”, reconoce.
Tras sobrepasar los 110 kilos de peso entendió que el estilo de vida que llevaba no era saludable algo que compartió en sus redes sociales. Un vídeo que subió a Tik Tok hizo que el concurso La Báscula de Canal Sur se fijara en él y lo llamara.
Ahora su reto es bajar de peso y conseguir llevar un estilo de vida saludable ayudado de una dieta y ejercicio para poder disfrutar de la vida y de su hija.
Francisco Javier Vera atiende a nuestras preguntas:
¿En qué momento y por qué decides participar en el reto de La Báscula de Canal Sur?
La verdad es que todo empezó de una forma bastante inesperada. Subí un vídeo a TikTok que se hizo viral, y gracias a eso, el equipo de Canal Sur se puso en contacto conmigo. Al principio me ofrecieron salir en una entrevista para el programa ‘Hoy en Día’, y después, como la cosa seguía fluyendo, me propusieron participar en el concurso ‘La Báscula’. Fue una oportunidad que no pude dejar pasar. Así que acepté y, la verdad, ahora estoy completamente comprometido con el reto. Ha sido un desafío increíble que me ha motivado a mejorar mi salud, y lo estoy viviendo con mucha ilusión
¿Cómo ha sido el primer programa?
El primer programa fue una experiencia bastante reveladora. El tema del infarto, como mencioné en mi vídeo de TikTok, no lo dije por decir. Yo realmente me di cuenta de que mi estilo de vida estaba muy alejado de lo saludable. No se trataba de ponerme ‘buenorro’, sino de tomar conciencia de que no estaba cuidando mi salud y eso podría traer consecuencias graves. No quería que me pasara lo peor, como un infarto, y eso fue lo que me hizo despertar.
Me fallo mucho a mí mismo, siempre he tenido una actitud de echarme atrás, de dejar las cosas a medias, de no seguir adelante cuando más lo necesitaba. Y por eso subí el vídeo a TikTok, para obligarme a seguir el reto y ver si la presión social podía ayudarme a seguir cumpliendo mis metas. Al ponerme en esa situación, sabía que me iba a sentir más comprometido, porque ya no era solo por mí, sino también por las personas que me estaban siguiendo y sobre todo mi hija
Me movía menos que los ojos de Espinete, porque la verdad es que no estaba haciendo ni la mitad de lo que debería hacer. Pero al final, eso también es parte del proceso: reconocer las cosas y reírte de ti mismo para poder mejorar.
¿Cuál es tu reto?
Mi reto personal está 100% enfocado en bajar de peso. Empecé con 110 kilos con 200 gramos, y ahora mismo estoy en 101 kilos. A mis seguidores les tengo muy motivados porque les puse la meta de bajar de los 100 kilos, y ya estoy a punto de conseguirlo. Pero eso no se queda ahí. Una vez llegue a los 100, mi próxima meta será bajar a 95 kilos, después a 90, y así sucesivamente hasta llegar a un peso saludable y que me haga sentirme bien conmigo mismo.
Lo importante para mí es ir paso a paso y celebrando cada pequeño logro. No solo se trata de perder kilos, sino de cambiar mi estilo de vida para siempre. Estoy convencido de que puedo lograrlo, y de paso, espero seguir motivando a mis seguidores a que también persigan sus propios objetivos.
¿En qué momento te planteas perder peso?
Fue un momento bastante casual. Estaba en la farmacia, comprándole unas pastillas a mi hija, y decidí aprovechar que la báscula costaba 20 céntimos para pesarme. Y ahí fue cuando me quedé impactado, porque nunca había visto esa cifra en la báscula: 110 kilos con 200 gramos. La verdad es que me quedé en shock, no me lo podía creer. Pensé que la báscula estaba mal, ya que la altura no coincidía con lo que solía medir, pero decidí comprarme una báscula en casa para comprobarlo. Cuando me pesé en casa y vi lo mismo, ahí fue cuando todo cambió. No pude ignorarlo más.
Automáticamente me puse el chándal, me fui a caminar y decidí que no podía seguir con ese ritmo de vida. Fue un despertar, un punto de no retorno. En ese momento me di cuenta de que no era solo por cómo me veía, sino por cómo me sentía y lo que estaba arriesgando por no hacer nada. Así que decidí ponerme en acción y comenzar a cambiar mi vida desde ese instante.
¿Cuál es tu motivación?
Mi motivación es principalmente mi salud. Cuando vi que pesaba 110 kilos, me asusté al darme cuenta de que no podía seguir así. No quiero arriesgar mi vida ni tener problemas graves de salud. También está mi hija, quiero estar ahí para ella y poder disfrutar de su crecimiento. Además, quiero dar el ejemplo a los demás, mostrarles que con esfuerzo todo es posible. Mi motivación es mejorar cada día, no rendirme y alcanzar mi objetivo.
¿Qué es lo que más trabajo te está costando: dieta o ejercicio?
Pues sinceramente, lo que más trabajo me cuesta es la dieta. Y no porque no quiera, sino porque me paso el día entero trabajando de pie, sin parar, y creo que mi cuerpo ya está acostumbrado a estar activo muchas horas. Entonces, cuando llego a casa con el estómago vacío, ¡me comería hasta el felpudo!
El ejercicio lo llevo mejor, incluso me sirve para despejarme un poco, pero controlar el hambre después de una jornada larga es lo más complicado. Eso sí, cada día lo intento con más ganas, que de eso se trata.
¿Qué haces y qué comes cada día para alcanzar el objetivo?
Mi día comienza de forma bastante activa, entre el trabajo en la tienda y el ir de un lado a otro, no paro. He cambiado mucho mis hábitos últimamente, sobre todo en la dieta. Me he quitado los refrescos, las frituras, el pan y las salsas. Ahora como de manera más equilibrada, en cantidades más pequeñas, pero tres veces al día, y siempre intento priorizar alimentos más saludables.
A la hora de hacer ejercicio, lo que más me ha ayudado es el caminar. Intento andar una hora y media al día, y me gusta hacerlo por la zona de Entrenúcleos. Es una forma de despejar la mente mientras me muevo. Al principio costaba, pero ahora ya se ha convertido en una rutina, y la verdad es que me siento mucho mejor.
¡Ah! Y no me olvido de tomar mucha agua durante el día, que es esencial para mantenerme hidratado y en forma.
Subes vídeos a Tik Tok e Instagram con gran repercusión, cuéntanos ¿en qué momento te planteas hacerte tiktoker e instragramer?
La verdad, no me considero ni tiktoker ni influencer. Empecé a subir vídeos porque me apetecía compartir mi proceso de cambio y, sobre todo, para motivarme a mí mismo. Quien me conoce sabe que soy así, y parece que a la gente le hace gracia. Como veo que gusta y encima ayuda a otros, pues sigo grabando. Me han llegado mensajes para hacer publicidad e incluso TikTok me ofreció entrar en el programa de partners, pero no quiero sentirme obligado a algo que, de momento, prefiero que siga siendo natural y sin presión.
¿Qué cuentas en esos vídeos?
En mis vídeos suelo contar cómo voy evolucionando en este camino, las pequeñas mejorías que voy notando, mis sensaciones y todo lo que voy viviendo con este reto. También comparto anécdotas divertidas que me pasan mientras salgo a andar, porque me gusta que la gente se ría y se sienta identificada. Al final, soy yo siendo yo, sin filtros, mostrando lo bueno y lo no tan bueno, pero siempre con ganas de motivar desde lo real y con un toque de humor.
¿Crees que tu experiencia le puede servir a otras personas para motivarse y llevar una vida sana?
Ojalá que sí. La verdad es que muchas veces solo necesitamos ver que alguien “normal”, con una vida parecida a la tuya, lo está intentando de verdad. No soy experto en nada, pero si mi esfuerzo y mis pasos motivan a alguien a levantarse del sofá, a caminar un poco más o simplemente a cuidarse, ya merece la pena. Estoy convencido de que, si yo puedo, cualquiera puede. Solo hay que empezar.
Estas al frente de una mercería, ¿negocio familiar o emprendedor?
Es un negocio familiar con mucha historia detrás. De hecho, ¡soy la cuarta generación en este gremio! Todo comenzó hace muchos años con mi familia por parte de padre en Triana, donde siempre hemos tenido tiendas. En 2009, mi padre decidió dar el paso y abrir nuestra primera mercería en Dos Hermanas, muy conocida por la gente del pueblo. Y en noviembre del año pasado, abrimos una nueva tienda en Montequinto, ampliando así nuestra presencia. Además, también gestionamos un almacén mayorista con el que trabajamos por toda Sevilla, Huelva y parte de Cádiz. Es un proyecto hecho con mucho trabajo, constancia y sobre todo, en familia. Estoy muy agradecido a todos nuestros clientes que han confiado en nosotros durante tantos años.
Un negocio tradicional llevado por personas jóvenes…
¡Y con mucho orgullo! La mercería puede parecer algo de toda la vida, pero nosotros le damos un aire fresco. Somos jóvenes, sí, pero con muchas ganas y sobre todo con mucho respeto por lo que han construido generaciones anteriores.
Intentamos mantener lo tradicional, pero también adaptarnos a los nuevos tiempos: redes sociales, trato cercano, ideas nuevas… Queremos demostrar que los oficios de siempre pueden seguir vivos y ser igual de importantes hoy en día.
¿Cuánto tiempo llevas en el negocio?
Oficialmente, la tienda de mi padre abrió en 2009, pero lo cierto es que yo he echado los dientes entre hilos y botones. Soy la cuarta generación de mi familia dedicada al mundo de la mercería, y con solo 28 años ya tengo 12 años cotizados, todos en este sector. Así que se puede decir que tengo bastante experiencia y, sobre todo, mucho cariño por lo que hacemos.
¿Qué nos puedes contar sobre el mismo?
Pues mira, nuestra mercería tiene mucha historia pero también mucho de corazón. Tenemos dos tiendas: Mercería Noemí en Dos Hermanas y Mercería Las Niñas en Montequinto. En ambas, nos dedicamos a ofrecer productos variados, desde moda infantil hasta artículos de costura, siempre con ese toque personal que nos caracteriza. Lo que más nos gusta es el trato cercano con los clientes, asegurándonos de que siempre se lleven lo que buscan y, sobre todo, que se vayan contentos.
¿Contáis con una clientela fiel?
Sin duda, contamos con una clientela muy fiel, ¡y de todas las edades! Lo que más nos gusta es que nuestras mejores clientas nos acompañan siempre, y cada vez más, estamos viendo cómo los jóvenes se acercan a nuestras tiendas con sus proyectos. Es algo que nos llena de orgullo porque demuestra que el oficio de la mercería sigue vivo y tiene cabida en las nuevas generaciones. Desde madres y abuelas que buscan lo mejor para sus pequeños, hasta jóvenes con ideas creativas que vienen a por todo tipo de materiales para sus proyectos. Nos encanta ver esa variedad, y sentirnos parte de su proceso creativo. Al final, el mejor regalo es que la gente se sienta cómoda y en casa en nuestras tiendas.
¿Alguna anécdota que nos puedas contar estando detrás del mostrador?
¡Sí, tenemos unas cuantas! Una de las más divertidas fue durante una campaña de feria. La tienda estaba a rebosar de gente, y atendíamos a una joven que vino a medirse la cintura para comprar elásticos. En medio de la prueba, se levantó el vestido y se quedó en bragas, sin ninguna vergüenza. Mi padre y yo, rojos como un tomate, no sabíamos ni dónde mirar, solo esperábamos que terminara ligero. Fue una situación un poco incómoda, pero al final nos reímos mucho de lo ocurrido.
Y otra anécdota graciosa fue cuando alguien se olvidó de su dentadura postiza y la dejó en lo alto del mostrador. Nadie vino a reclamarla, así que nos quedamos con ella un buen tiempo. Imagínate, ¡ahí estaba, todo un misterio, pero nadie la echó en falta! No sabemos si fue un despiste o un acto de magia, pero al final la dentadura terminó en el olvido.
Francisco Javier Vera seguirá su reto para perder peso y llevar un estilo de vida saludable mientras continúa atendiendo a su clientela desde sus mercerías.






































