La carta del pequeño Daniel al Alcalde pidiendo luces led para su calle

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Un hecho anecdótico que ha hecho feliz al pequeño Daniel de 7 años y a toda su familia

Daniel tiene 7 años. Las farolas de su calle, con luz anaranjada, no le gustaban y, en febrero, escribió una carta dirigida al Alcalde de la ciudad para solicitarle que las cambiaran por otras con tecnología Led, como las que ya se encuentran en la Avenida de España.

DanielLa petición de este pequeño ha dado sus frutos. La semana pasada recibió una carta del Ayuntamiento en la que se le comunicaba que se iban a cambiar las luces de las farolas de esta calle. Dicho y hecho, esta misma semana los técnicos municipales están procediendo a cambiarlas.

DanielEsto se quedaría en una simple anécdota si no se sabe qué hay detrás. Daniel tiene autismo. Escribir la carta fue una actividad puesta en marcha por su terapeuta, Marta Sanz, aprovechando la terapia conductual por motivaciones, según nos explica.

“Daniel llegó al centro muy enfadado porque estaban cambiando las luces en las avenidas y quería que también las cambiaran en su calle porque no les gustaba”, explica Marta trabajadora de Visual Psicología. “Nos pusimos a trabajar: ¿Qué se podía hacer? ¿Cómo comunicarnos con la persona responsable para solicitarlo? ¿Qué necesitábamos?… En definitiva, hacer una planificación e ir resolviendo los problemas que van surgiendo”, indica.

“El pasado martes 10, un trabajador del Ayuntamiento nos trajo a casa una carta con la respuesta. Nos pusimos locos de contentos. Y a él, lo que le importaba es que le habían hecho caso y que iban a cambiar las luces de su calle”, comenta su madre Mª del Mar Sánchez.

Los padres de Daniel, Mª del Mar y Manuel Ferrera, quieren que esta historia sirva de esperanza a muchos padres que tras el diagnóstico de que sus hijos padecen autismo se vienen abajo.

“Queremos destacar la importancia que tiene que los niños con autismo tengan recursos, terapias para hacer que su vida se normalice dentro de las capacidades de cada uno”, dice Mª del Mar.

La pareja empezó a notar que algo no iba bien cuando Daniel tenía 18 meses. “Empezó a perder habilidades de imitación. Ni imitaba, ni hablaba, ni atendía. Había una falta de comunicación. Sabíamos que no era sordo porque escuchaba la música de Mickey Mousse, que le encantaba, aunque estuviera muy bajita y salía corriendo”.

Mª del Mar recurrió a Internet: ‘Mi niño de 18 meses ni atiende ni entiende’ y saltó la alarma. Comentó sus sospechas a la Pediatra del pequeño y ésta lo derivó al Neurólogo. Más tarde, le concedieron la Atención Infantil Temprana.

Paralelamente, la familia acudió a una Psiquiatra y a terapia a nivel privado. No fueron momentos fáciles. Coincidió con la crisis económica. Mª del Mar y Manuel se quedaron el paro. Gracias a la ayuda de sus respectivos padres consiguieron salir adelante y darle a Daniel la terapia que necesitaba. “Hasta 800 euros al mes”, explican.

Gracias a esta estimulación, con la terapia conductual, ocupacional y fisioterapia, Daniel está actualmente escolarizado en un aula ordinaria en un colegio público de la ciudad. Lee y escribe perfectamente y entre sus capacidades, en mayúsculas, se encuentra el dibujo.

“Somos muy afortunados y la proyección que tiene. El día de mañana va a poder llevar una vida relativamente normal, va a ser autónomo, feliz… Será informático o arquitecto”, vaticina su madre lanzando un mensaje a padres que se encuentren en su misma situación: “no hay que perder la esperanza. Que no tiren la toalla”.

También realizan un llamamiento a las administraciones públicas para que pongan más recursos para que estos niños puedan salir adelante porque “hay familias que pueden buscar esos recursos fuera pero otras no”.

“Muchos se quedan en el camino por falta de recursos”, indica Marta.

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