
A Érikas y Zymantas lo paran en su país para hacerse fotos. Aquí pasan desapercibidos. Son jugadores del Real Betis Vistazul de baloncesto en silla de ruedas
Aunque el baloncesto en silla de ruedas no es un deporte de masas en Dos Hermanas, el equipo de nuestra ciudad, el Real Betis Vistazul, es el único de Andalucía que milita en 1ª División. De los 15 jugadores de su plantilla, dos son nazarenos (Josué Maqueda y Andrés Frutos), once son del resto de España y dos son lituanos. Érikas Siaurusaitis (28 años) y Zymantas Bucinskas (30 años) son internacionales con la selección de Lituania. Allí salen en la tele, son muy populares. Aquí no los conocen ni cuando van a comprar el pan. Pero son las estrellas del equipo nazareno.
En el Barrio Pachico
En Lituania no hay toros, pero ellos viven en una vía muy torera: la calle Espartero, en el Barrio Pachico, en una casa que el club les tiene alquilada. Aquí residen de forma permanente los dos lituanos (uno de ellos con su novia, Dangira), y en una tercera habitación se queda algunas noches, tras el entrenamiento, otro jugador de Cabra, Fernando Carrillo.
Aunque son las seis de la tarde, Érikas está todavía acabando de almorzar: arroz con carne. Aprovecho para preguntarles por la comida en Dos Hermanas, y enseguida me dicen que les encanta ir “ancá” la Pili, o sea, “La Taberna del Conde”, un bar junto al Club Vistazul donde suelen pedirse platos combinados de pollo empanado, pimientos, huevos y papas fritas.
Zymantas es un cotizado pivot. Promedia 16 puntos por partido: una barbaridad en este deporte. Hasta los cinco años caminaba con sus dos piernas hasta que una dejó de crecerle. Tiene una prótesis desde la tibia, en la pierna derecha, de la que se desprende para poder jugar en silla de ruedas. “Me quito y pongo la prótesis como si fueran unas zapatillas”, dice. Ha militado en equipos de Cerdeña, Francia y Alemania, y esta es su primera temporada en Dos Hermanas. Si a eso se le añade que es algo introvertido, se comprende que apenas hable nuestro idioma. “¡Por eso no encuentras novia!”, le dice, bromeando, su compatriota Érikas. “Yo le digo a Zymantas que España es calle, pero él no se entera”.
Arrugaos con la lluvia
El que sí habla español, y muy bien (porque llegó a nuestro país en 2017), es Érikas. Jugó en Badajoz, Burgos, Reggio Calabria en Italia, después Francia y esta temporada ha fichado por el Betis Vistazul. Me explica Fernando, el egabrense, que este año, al asumir el Real Betis el sponsor, el equipo se ha reforzado con estos fichajes para intentar el ascenso a la máxima categoría: la División de Honor.
Érikas juega de base. Dice que en los partidos es normal que se caigan varias veces de la silla de ruedas. Su discapacidad es casi de nacimiento. Su padre era jugador de baloncesto, el deporte rey en Lituania, y él, de niño, le acompañaba a los entrenamientos y tiraba a canasta. Así fue cómo desarrolló la potente musculatura de sus brazos, que son el doble de ancho que los míos. “Estamos arrugaos con la lluvia”, dice. “Nos dicen nuestros compañeros españoles que aquí siempre hace sol, pero debemos ser gafe porque no ha parado de llover desde que llegamos”.
Pero sí que disfrutan de nuestro clima y nuestra ciudad. “Conocemos toda Dos Hermanas, vamos al parque, al gimnasio del Way, y también nos movemos por Sevilla. Yo hice 4.000 kilómetros en mi coche desde Lituania para tenerlo en la puerta y poder moverme adonde quiera. Lo que más me gusta es la Plaza de España. Cuando estoy allí me entra un sentimiento que no puedo expresar. Yo he estado en muchos países de Europa, y Sevilla está en mi Top 3 de las mejores ciudades”.
Les pregunto por la conciencia social hacia los discapacitados. Coinciden en resaltar que Dos Hermanas está avanzada, que los accesos a edificios suelen estar adaptados, y destacan sobre todo la amabilidad: “Aquí la gente es muy cariñosa, hablamos con los vecinos, todos nos ofrecen su ayuda”. Érikas contrapone los españoles al resto de europeos: “Cuando vamos con el coche atravesando Europa, la gente no es amable, casi que nos gruñe. En España, me ven con la silla de ruedas y hasta me limpian los cristales en las gasolineras. No he visto mejor país que este, ni tan siquiera Italia, y eso que dicen que sois parecidos. Aquí estais más dispuestos a ayudar”.
¿Y el futuro?
El baloncesto en silla de ruedas es un deporte que permite jugar hasta edad avanzada. Érikas quiere ser entrenador, si es que pudiera vivir de eso. “Yo en el futuro quiero dedicarme a beber cerveza”, bromea Zymantas. “¡No, en serio, me gustaría ser manager, trabajar en la federación!” Coinciden en que el sol de España les encanta, pero su futuro, de momento, no depende de ellos, sino de los sponsors de los clubes. “Si fuera por la taquilla que se hace en los partidos, nosotros no podríamos vivir”.
Ambos lituanos miran con preocupación la guerra de Ucrania. “Nuestras familias están preparadas para una invasión. Si los rusos ocupan Ucrania, en un día pueden pasar por encima de nuestras ciudades”. Pero eso será o no será. De momento, lo que les preocupa es el partido de este sábado. ¡Suerte, chicos!


































