Los príncipes Czartorisky y la familia Rojas

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Czartorisky
La infanta Dolores con Encarnación Rojas Cruz en un concurso canino (Madrid 14/05/1965).

Fue la familia de confianza de los príncipes polacos que habitaron entre nosotros

Ya he hablado en estas páginas de la princesa Dolores de Borbón-Dos Sicilias y Orleans y sus esposos el príncipe polaco José Augusto Pío Czartorisky y don Carlos Chías Osorio. Fueron unos auténticos personajes en la provinciana Dos Hermanas de los años 40 y 50. La princesa había nacido en Madrid en 15-XI-1909 y murió en Las Rozas el 11-V-1996. Sus padres  fueron el Infante Don Carlos de Borbón-Dos Sicilias y su segunda esposa la princesa doña Luisa de Orleans. La primera fue la princesa de Asturias doña María de las Mercedes de Borbón y Austria, hija de Alfonso XII y María Cristina de Austria.  Del primer matrimonio tuvo tres hijos: Alfonso, Fernando e Isabel Alfonsa. Del segundo tuvo a Carlos, María de los Dolores, María de las Mercedes y María Esperanza.  Los hijos del segundo matrimonio por concesión  de Alfonso XIII tuvieron el tratamiento de infantes. 

Volviendo a la princesa Dolores diré que casó el 12-VIII-1937 con un acaudalado príncipe polaco, don José Augusto Pío Czartorisky. Se estableció luego, tras huir de Polonia en la Segunda Guerra Mundial, en Dos Hermanas donde estuvo desde 1945 a 1958. Perdió un hijo, Luis Pedro, y crió a otro, Adán Carlos. Enviudó en 1946 y casó  otra vez, con don Carlos Chías Ossorio, preceptor de su hijo Adán Carlos, con el que matrimonió en 1950.  

Pero quiero hablar de la familia Rojas, que  eran los fieles servidores y persona de confianza de la familia de la princesa. Eran cuatro hermanas -Ascensión, Carmela, Encarnación y Amparo- y un hermano Manuel.  Su padre trabajaba de jardinero en ‘El Rosal’  – donde hoy  se abre el conocido bar Mare y su madre  era Amalia Cruz Cotán.

Czartorisky
Foto dedicada de Adán Czartoryski a José Ramos Rojas.

Encarnación fue la dama de compañía de la infanta Dolores y se fue con ella cuando  trasladó su residencia a Madrid. Su hermana Ascensión se fue a Madrid a servir con la marquesa de Acapulco, título muy vinculado a estas tierras. Por su parte, Carmela trabajaba en los almacenes y vivía en la huerta. Por último, Amparo murió muy joven.

Amparo estuvo casada con José Ramos Madueño, importante político socialista de la Dos Hermanas de la II República. Era también muy aficionado a los toros y  tenía el apodo de Ramito. También promocionó el Carnaval.

Tuvieron los siguientes hijos: Manuel, Amalia, Amparo, Francisco -Currito-  y José Antonio. Los llamaban los de ‘El Rosal’.

Pero empecemos con un breve anecdotario. Y un hecho curioso es que Amparo Ramos Rojas le hacía los belenes a Adán Carlos. Su hermana Amalia llevaba a galeotas a el mismo príncipe. Adán Carlos, y los hermanos José Antonio y Curro tenían una cabaña en un árbol. Todo ello nos da un aire de familiaridad, con  tonos eminentemente bucólicos, que es muy significativo.

Otro hecho trascendental es que en la familia se recuerda cómo los mayores recordaban el día que murió el infante Don Alfonso, hijo de don Juan de Borbón y Battemberg y doña María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias y Orleans y hermano de don Juan Carlos, que murió en un accidente. Este accidente marcó mucho a la familia real española y a los monárquicos en general. 

Otra anécdota que cuentan, es que José Antonio estaba jugando con Adán Carlos y el príncipe Juan Carlos y a este se le cayó un machete encima de José Antonio. Afortunadamente dio en el cabo y no le pasó nada.

También hay que decir que a la hija de Adán Carlos, Tamara – que tuvo de su matrimonio con Eleonora Piciotto-, que hoy vive en Londres, le regaló la familia un traje de flamenca. Hay que decir que Adán Carlos casó de segundas con Josette Naime Calil.

De la generosidad de la princesa cuentan y no paran. Por ejemplo, cuando iba de viaje compraba perfumes y se los  regalaba a los empleados. 

Casi todos los años mandaba una maleta de ropa a José Antonio y Curro.

Adán Carlos, ya viviendo fuera de Dos Hermanas, iba a visitar a Encarnación y Carmela en su  casa de la barriada Nuestra Señora de Valme, vulgo las Casas Baratas, en una casa que había comprado la princesa. Venía casi a escondidas. Así se dice que también venía -o viene, no me llegan mis conocimientos a tanto- a ver al Cristo de la Vera-Cruz.

En su parte más humana, hay que  decir que la princesa se levantaba en medio de la noche a ver a Amparo en la casa de los guardeses. Era una persona muy buena y sufría por ella y por los empleados. 

Como se ha podido ver había un trato muy cercano entre ella y sus trabajadores. Un hecho significativo es que en la familia nunca se ha hablado en tono despectivo del matrimonio principesco.

De todos modos, es significativo que el príncipe era más llano que la princesa. 

Cuando el rey Juan Carlos I vino en 1987 a inaugurar el monumento en su honor, recordó cuando venía al pueblo a visitar a su tía y recordó también a la Virgen de Valme, celestial  protectora de nuestro ciudad. También me gustaría nombrar que trabajaba también en la huerta Agustín Lavín que era el capataz y cuidaba de los animales.

Diré ahora unos breves apuntes genealógicos. Manuel Ramos Rojas era maestro en el almacén de Cabezuelo y su esposa, Remedios Dorado Garduño, trabajaba con la familia Parias. Tuvieron dos hijos: José Manuel y Eva. La hermana Amalia trabajaba en un almacén de aceitunas y casó con José Ruiz Domínguez que era tonelero. Sus hijos son Francisco, Alfonso y Amparo. La hermana Amparo, dedicada a sus labores, casó con Manuel Zambruno García que tenía un taller de tonelería y una bodega. Sus hijos son Juan, José, Sonia  y Rosa María. El hermano Francisco era conductor de Los Amarillos. Estaba casado con Josefa Peña Guardado que trabajó en almacenes de aceituna y luego en sus labores. Tuvieron tres hijos: José Antonio, Carmen María y Francisco. Por último, el hermano José Antonio, que era mecánico en la Ebro, casó con Luisa Armario Pino, aceitunera que trabajó sobre todo en León y Cos. El matrimonio tuvo tres hijos: Pedro, Adán Carlos y Luisa.

Y me gustaría acabar diciendo algo sobre las devociones de tan egregios señores. Por supuesto tenían devoción de la Virgen del Rocío, gran devoción de los Orleans, estando la madre de doña Dolores, la infanta Luisa muy vinculada a la hermandad rociera de Dos Hermanas. También tenían devoción a la Virgen de Valme y, por otra parte tenían vinculación a muchas hermandades. 

Adán Carlos pertenecía a la cofradía de Vera-Cruz en la que salía vistiendo la túnica de nazareno aunque pertenecía a  otras. Por último, don Carlos Chías Ossorio fue hermano mayor del Cautivo. 

Es anecdótico pero significativo de una época que siempre he oído nombrar que los príncipes tenían un sitial en Santa María Magdalena para oír misa.

Para acabar, diré que fueron  los Czartorisky unos vecinos ilustres y egregios durante unos años en nuestra ciudad. Dentro del  grupo de los dueños de las huertas, muy distinto al resto de la población, participaron en la vida del pueblo. Pero, en fin, finalizo diciendo que tras esta familia de regios entronques se encontraban una familia de trabajadores que fueron su mano derecha. De ellos he intentado hablar en este breve artículo. 

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