25.9 C
Dos Hermanas
martes 15 de septiembre de 2026
Inicio Local Crónicas Nazarenas “Me dijeron que tenía cáncer de páncreas y que era inoperable. Me...

“Me dijeron que tenía cáncer de páncreas y que era inoperable. Me quedé en shock”

0
Tobi Chanfreut

Tobi Chanfreut, maestro del colegio “La Loma”, explica en un libro sus reflexiones tras ser diagnosticado de un agresivo tumor

José Cristóbal Chanfreut (“Tobi” para los amigos) es un viejo colega, maestro de Primaria en el colegio “La Loma”. Me ha emocionado su libro, titulado  “El destino es un boticario cruel”, en el que describe, con buena pluma, su lucha con un agresivo cáncer de páncreas que le ha puesto la vida patas arriba. 

Estás en un momento muy delicado de tu vida. ¿Qué te ha impulsado a escribir este libro?

Algo me lo pidió desde mi más profundo interior. Lo he escrito para estar en paz conmigo mismo y para ayudar a quien pueda estar en mi misma situación. La sensación de miedo es  grande y mi mensaje es que de todo se sale.

¿Cómo dio la cara tu cáncer de páncreas?

A finales de 2024. Estábamos en Rota para pasar el fin de semana. Llevaba unos días haciendo pipí oscuro, pero lo achaqué a las comidas de Navidad. Al montarnos en un ascensor, mi pareja me vio los ojos amarillos. Fuimos a un hospital a Jerez, y me dijeron que podrían ser piedras en la vesícula. Unos días después, el 28 de diciembre, me hicieron una analítica y el doctor me lo soltó con estas palabras: “Tienes un cáncer de páncreas inoperable”. Me quedé en shock. 

¿Qué es lo primero que piensas tras el diagnóstico?

En mis hijos: Sofía, de 26 años; Guillermo, de 23; y Gloria, de 17. Sentí pena e impotencia. Tenía una pantalla negra  en la cabeza. No pensaba en nada, ni siquiera en el futuro. “Hasta aquí has llegado”, me dije.

Sin embargo, sí que te operaron…

Sí, apareció un rayito de luz. Aunque la biopsia mostró que era el tipo de cáncer más agresivo, con una esperanza de vida de 7 meses, el doctor me dijo que, al estar localizado el tumor en la cabeza del páncreas, me operarían cortando la cabeza de este órgano. Antes, me dieron seis ciclos de quimioterapia para reducirlo, y funcionó bien. De 4,5 cm se quedó en 1 cm.

El día de la operación, el 20 de mayo de 2025, me enteré de que me iban a aplicar la técnica de Whipple, que consiste en extirpar también el duodeno, la vesícula y parte del estómago.  Y yo dije: “Bueno, si me opera el doctor Álamo, me parece bien”. Necesitaba confiar plenamente en alguien. Estuve siete horas en quirófano, me echaron 63 puntos y estuve 6 días en la UCI.

¿En qué momento te encuentras?

Me quedé limpio, pero en este pasado marzo apareció un tumor de 1,5 cm en la misma zona. Actualmente estoy recibiendo un ciclo de seis sesiones de quimio.

En tu libro haces un paralelismo entre el cáncer que se llevó a tu padre, Cristóbal, y el tuyo. 

Yo siempre pensé que soy el hermano más fuerte de los cinco. Cuando mi padre murió, tenía yo 20 años y pensé que, si el cáncer volvía a aparecer en la familia, yo lo combatiría y lo derrotaría. ¡Y en eso estamos! Tengo la teoría de que lo he heredado por genética o quizá por el estrés que he tenido en mi vida, ¡quién sabe!

He subrayado algunas frases de tu libro. Esta es una: “Los amigos y los compañeros se disolvieron como el azúcar en el café”.

Sí, cuando se conoció la noticia, me llegó una oleada de mensajes, esos que se envían por obligación social. “Mucho ánimo”, y otras frases hechas. Luego, llega el silencio y el vacío y distingues entre la paja y el grano. Mi verdadero pilar ha sido mi familia, que siempre ha estado muy unida.   

¿Eres creyente?

Sí, pero no practicante. En los momentos más duros, aconsejo estar solo, para aceptarlo y superarlo. En esa soledad yo percibía que Dios me acompañaba.

¿Tienes miedo a morir?

Ninguno. No me pregunto si llegaré a viejo, eso no me preocupa. En el libro explico bien lo que siento. Pensaba que nunca más me tomaría una cerveza y aquí estoy. Lo triste no es morirse. Lo triste es no disfrutar mientras la noria se mueve.

¿Qué proyectos tienes?

Solo me centro en el presente, en mi enfermedad, y en un fármaco que ha aparecido en América y que alarga la esperanza de vida. Pero tengo ganas de retomar a mis alumnos de 3º, que los dejé a mitad de curso. Es curioso, porque una semana antes de enfermar, el día de las vacaciones de Navidad, me puse en la puerta de clase y les dije: “¡Aquí todo el mundo me da un abrazo y un beso!” Y ya no los vi más. Fue como un presagio.

¿Eres maestro por vocación?

No, yo quería ser piloto. La docencia fue por imposición, porque la vi como una salida laboral. Después he disfrutado como profesor, y he aprendido que “la enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón”. Es el lema del colegio La Loma, que vemos a diario allí en un azulejo.

Siempre has sido muy deportista. ¿Los tratamientos te permiten seguir practicando?

Sí, sí. Voy nadar tres días en semana y hago unos 80 largos. Siempre he corrido maratones y medias maratones, y ahora tengo un reto con mi hija Sofía: correr juntos la media maratón de Los Palacios en diciembre. 

Has escrito un segundo libro, titulado “Historia de tres ciudades”. ¿De qué trata?

Narro la experiencia que tuve como profesor de español en Estados Unidos en tres épocas diferentes. Estuve un año en Portland (Oregón), otro en Farmville (Virginia) y dos en Reno (Nevada).

¿Cómo se pueden conseguir tus libros?

Se pueden comprar en Amazon, o a traves de mi instagram, @cchanfreut.

Te deseo lo mejor.

Gracias, David.