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martes 15 de septiembre de 2026
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“Mi madre me decía que estudiar me haría libre, y que fuera una persona de mundo”

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Macarena Mejías

Macarena Mejías ha vivido en Italia, Egipto, Sudáfrica, Qatar, Emiratos y Vietnam. Ahora es profesora en el colegio Antonio Gala, pero no descarta volver a hacer las maletas de nuevo

Supe de la vida de Macarena Mejías González al verla en el programa de Canal Sur “Andaluces por el Mundo”. Vivía en Vietnam. Me picó la curiosidad. Cuando la localicé para entrevistarla on line, me dijo que había vuelto a Dos Hermanas y que ahora era profesora en el Colegio Antonio Gala. Tiene 46 años. 

Cuando te vi en la tele, estabas integrada en Vietnam. ¿Por qué volviste?

Porque quería estar con mi madre, ya que mi padre murió en 2018. Y porque quería darle una estabilidad a mis hijos, Leonardo y Juileta, que crearan amistades sólidas, ya que no han estado demasiado tiempo en el mismo lugar. Mi hijo Leo nació en Abu Dhabi.

Ahora me cuentas tus experiencias en los países donde has vivido. Háblame de tus raíces nazarenas.

Mis padres, Dolores y Juan Antonio, son nazarenos. Mi hermana Cristina y yo nos hemos criado en la calle Nuestra Señora del Carmen. Fui al colegio de La Compasión (donde, por cierto, fui compañera de párvulos hasta 8º de Manuel Lombo, un encanto de persona) y mi infancia está llena de recuerdos felices.

¿Qué estudiaste?

Siempre he sido una apasionada de los idiomas. Me decanté por estudiar filología alemana. Mis padres nunca se gastaban el dinero en tonterías para nosotras, pero en educación, lo que hiciera falta. Todos los veranos iba a estudiar al extranjero. Mi madre siempre me decía: “Macarena, estudia, te hará libre”. Quería que fuera una persona de mundo.

¡Y vaya si lo eres! ¿En cuántos países has vivido?  

Además de España, en seis: Italia, Egipto, Sudáfrica, Qatar, Emiratos Árabes y Vietnam. También estuve un año de Erasmus en Alemania. 

Cuéntame ese periplo.

A Italia me fui al acabar la carrera. Me fui a lo loco a Vicenza, encontré trabajo rápido y estuve allí tres años y medio. Pero no estaba a gusto del todo, necesitaba ver más mundo. En la carrera estudié árabe y tenía en la cabeza ese runrún. Una chica que conocí, Vivian, se iba a trabajar a un colegio de Egipto. Me pasó el teléfono del director, lo llamé, y después de 45 minutos de charla telefónica, me ofreció un trabajo en un colegio internacional de El Cairo. “Ahora o nunca”, me dijo mi madre.

¿Cuánto tiempo estuviste allí?

Tres años: del 2008 al 2011. Pero estalló la primavera árabe y la embajada nos evacuó. Había francotiradores en las calles y toque de queda. Cuando Mubarak dejó el poder, regresé con mis alumnos, porque estaba cumpliendo mi sueño de vivir en Egipto. Era mi primer trabajo como profesora a tiempo completo. Después de eso, viví en Sudáfrica, pero ahí ya estaba casada.

¿Cómo conociste a tu marido?

Él es sudafricano. Se llama Tertius. Era amigo de mi compañera de piso en El Cairo. Me habló de él pero nunca lo conocí. Un día lo vi en el facebook, le escribí y, después de un tiempo comunicándonos, me invitó a conocerlo a su país. Nos enamoramos y nos casamos en Sudáfrica en 2010. Vivimos allí un tiempo, pero las condiciones laborales eran malas y había una gran inseguridad. Dormíamos con un machete debajo de la cama. Me salió trabajo en Qatar, donde estuvimos tres años, y después dos en Abu Dhabi. Estando allí, a mi padre le diagnosticaron un cáncer y decidimos volver a Dos Hermanas para ayudar en su cuidado. Nuestra hija nació en el Hospital de Valme.

¿Y cuándo te fuiste a Vietnam?

Dos años después, cuando mi padre quedó limpio del cáncer. Me atraía el mundo asiático y me ofrecieron un buen trabajo en un colegio de Hanoi, la capital. Pero a las dos semanas de estar allí, mi padre empeoró y mi pena es que no me dio tiempo ni a despedirme personalmente de él. Falleció el 19 de octubre de 2018, viernes, y yo llegué el domingo.

¿Cuánto tiempo habeis estado en Vietnam?

Cuatro años y medio. Había solo 98 españoles en el país.

¿Qué es lo que más te sorprendió de ese país?

Que trabajan en equipo, como hormigas de un hormiguero. Anteponen el bienestar de la comunidad. Nos cogió allí el COVID y actuaron muy rápido. Los vietnamitas no guardan rencor a nadie, a pesar de lo mal que se portaron históricamente con ellos Francia, China y Estados Unidos. No se lamen las heridas, solo miran hacia adelante.

¿Qué país llevas en el corazón?

Egipto. Me fascina su cultura. Son como los andaluces, con muchas ganas de vivir. El Cairo puede ser caótico y ruidoso, pero tiene misticismo. Es una ciudad que nunca duerme. Está petada de gente a cualquier hora de la noche.

¿En qué idioma se habla en tu casa? 

En inglés. Pero mi marido habla con mis hijos en afrikaans, su idioma de nacimiento. Cuando estábamos en el extranjero, yo a mis hijos les hablaba a solas en español.

¿Y no confunden los idiomas? 

Para nada. Hablan los tres idiomas perfectamente.

¿Cómo te va en el colegio Antonio Gala? 

He tenido mucha suerte al entrar en él. Empecé como asistente lingüístico en 2023 y este es mi primer curso como maestra de 4º. Aquí he encontrado a una familia, formamos un gran equipo docente. Se apuesta por el bilingüismo, por que los alumnos se expresen de verdad en inglés. Es un colegio que apuesta por la excelencia educativa.

¿Qué aficiones tienes?

Leer, viajar, caminar. Soy de tener pocos amigos, pero soy buena amiga de mis amigos.

¿Cómo te definirías?

Diría que soy reservada, metódica, muy trabajadora y adaptable. La adaptabilidad es una virtud que he intentado transmitir a mis hijos.

¿Tu marido es feliz en Dos Hermanas?

Muy feliz. Es otro como yo. Pero echa de menos Sudáfrica.

¿Algún próximo viaje que tengas en mente?

Estoy pensando en tomarme un par de años sabáticos. Cuando vivía en Egipto ya tenía la idea de dar la vuelta al mundo, pero se cruzó el amor y formamos una familia. Daré la vuelta al mundo con mi marido e hijos. También me gustaría hacer la Ruta de la Seda. 

Este verano volveremos a Vietnam y algún año viviremos en Sudáfrica, para que Tertius esté cerca de su familia como ahora lo estoy yo.