Michaela Hofferova: la enfermera checa que se hizo churrera en Dos Hermanas

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Michaela Hofferova

Hace 22 años se enamoró y desde entonces es una vecina más de La Moneda. Le encantan el Parque de La Alquería y el jamón

Alta, rubia, ojos azules. No albergo dudas de que la mujer que se acerca es Michaela Hofferova, la checa con la que he quedado para la entrevista. Lo que no me esperaba es que, en el transcurso de nuestra charla, me soltara varios “cucha” y varios “ojú”. Es la marca lingüística que le ha dejado ser vecina de La Moneda durante 22 años. Pero Dos Hermanas la ha marcado con más huellas en su vida, todas ellas bonitas.

¿Qué hace una enfermera de Havirov (antigua Checoslovaquia) en Dos Hermanas?

Llegué a Andalucía, en concreto a San Roque, en 1999. En mi país estudié Enfermería y me enamoré de un paciente de mi hospital. Con él me casé en 1992, tuvimos a mi hija Klara y nos separamos en 1995. Allí en Chequia los abuelos no se encargan de los nietos como aquí, así que para cuidar de mi hija necesitaba un trabajo de enfermera a media jornada, y eso allí no existe. Sentí la necesidad de cambiar de aires, de una nueva vida para mí y mi hija.

¿Cómo acabas en Andalucía?

Gabri, una amiga mía casada con un español, necesitaba a alguien para cuidar a sus hijos en su casa de San Roque. Decidí venir a probar por un tiempo, unos seis meses. Dejé a mi hija con mi madre, que me decía que estaba loca.

¿Qué te trae a Dos Hermanas?

A mi amiga le ofrecieron trabajo en Mallorca y me propuso que me fuera con ella. Pero a mí lo de vivir en una isla no me convencía, y me puso en contacto con Encarna para trabajar en un bar que tenía en Los Remedios. Me fui a vivir a un piso alquilado en La Moneda, compartido con otra chica.

Intuyo que en ese bar ocurrió algo muy interesante…

¡Síiíí! Conocí a un cliente, llamado Javier, con el que tenía una conexión muy especial. Me enamoré y él de mí. Cuando lo vi, tenía claro que envejeceríamos juntos. Y así es.

Pero… ¿en qué idioma os comunicabais?

Yo llevaba ya tres meses en España y chapurreaba español. Me pareció un pedazo de hombre. Dejé el bar y, aunque él vivía en Castilleja de la Cuesta, se vino conmigo y con mi hija al piso de La Moneda. Antes de eso yo había ido a Chequia a por Klara, que empezó el curso 1999/00 en el Colegio Maestro Díaz Ferreras.

Michaela Hofferova
Michaela nació en 1971 en Opava, en la antigua Checoslovaquia. En la foto la vemos entre su hija Klara y su madre, Ludmila. Vino a probar una nueva vida, y esta le dio un giro radical cuando conoció a Javier Delgado Valle, de quien lleva 22 años enamorada. Michaela se levanta todos los días a las 6 de la mañana para abrir a las 8 su churrería en Umbrete. Sus mejores amigas son de La Moneda, donde vive. “Somos una piña”, dice, orgullosa. Habla ruso, eslovaco, checo, polaco y… andaluz.

¿Por qué no trabajaste de enfermera?

Lo intenté. me apunté a un curso on line para convalidar mis estudios de allí, pero el idioma fue una gran barrera y fue insalvable. Así que en la primavera del 2000 empecé con los churros.

¿Por qué los churros?

Porque Javier es churrero desde los 16 años, su madre tenía una churrería en Isla Mayor, su pueblo. Me enseñó a hacerlos, aunque a él, que es un maestro, no lo voy a superar nunca porque no es fácil hacer un buen churro. Montó una roulotte llamada “El rey del churro” en La Moneda, que funciona todos los fines de semana desde hace 20 años. Y en 2012 monté yo mi propia churrería en Umbrete. Es una caravana permanente en la que estoy de martes a domingos de 8 a 12. Vendo churros y chocolate y va muy bien. Soy churrera ¡y a mucha honra!

¿Tienes las tardes libres?

Sí, voy al gimnasio, estoy con mi hija… Soy una mujer sencilla. También me gusta escuchar los ensayos de Javier. Además de churrero, es cantante. Su nombre artístico es Javier Delva.

Veo que lo de nuestro idioma lo tienes ya muy superado…

Al principio lo pasé mal. Un día llegué a casa llorando, porque una mujer me dijo “mira la hija de puta”. ¡Y yo no le había hecho ná! Después entendí que es una expresión cariñosa. Ahora hasta sueño en español.

¿En qué se diferencian la Michaela que vino y la de ahora?

Soy más feliz. Sin Javier me habría vuelto, seguro. También se me ha contagiado la alegría de los andaluces.¡Antes era superseria! Mis padres me dicen que soy “un escándalo con piernas” porque es verdad que ahora hablo más fuerte.

¿Qué les parece a tus padres tu vida española?

Están encantados. Pero les impactó Andalucía. En 2003, cuando vinieron, paramos en un mesón y alucinaron con los manteles de papel y con los jamones colgados del techo. Mi madre se puso a cortar las aceitunas con cuchillo y tenedor.

A tu hija Klara la trajiste con siete años y ya tiene 28. ¿Se siente nazarena o checa?

Ella es muy nazarena, se ha criado en La Moneda. Sus amigas del alma son Valme, Mari y Macarena, Se dedica a la fotografía, sale con un chico, Alejandro, y tengo asumido que en unos años seré abuela.

¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de Dos Hermanas?

Lo que más, el Parque de La Alquería. Es una maravilla. También me vuelve loca el jamón. Lo que llevo fatal es el calor del verano.

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