Pepi Mendizábal, camarera del Simpecado de Nuestra Señora del Rocío Nazareno (I)

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Pepi Mendizábal

Era devota de la Virgen del Rocío, de la de Valme y de la de Consolación del vecino municipio de Utrera

La hemos conocido en Dos Hermanas como Pepi Mendizábal como si hubiera tomado el apellido de su marido tal como se hace en otras naciones. Y ha sido una gran camarera del simpecado de Nuestra Señora del Rocío de nuestra hermandad de Dos Hermanas, de esa insignia vicaria que es símbolo de identidad de nuestra cofradía rociera y nazarena.

Josefa Martínez Domínguez nació en nuestra entonces villa el 29 de septiembre de 1940 y murió el 9 de marzo de 2017. Era hija de Antonio Martínez Martín de 39 años de edad y de Rosario Domínguez Gallardo de la misma edad, ambos naturales de Dos Hermanas. Sus abuelos paternos fueron Rafael Martínez González y Concepción Martín Rubio, ambos nazarenos, y los maternos Juan Domínguez Romero, natural de la localidad de cordobesa Palma del Río y María del Rosario Gallardo Cabeza, natural de Sevilla. Sus cuatro abuelos estaban difuntos a la hora de su muerte. Sus padres vivían a la sazón en la calle Paraíso, número tres, que fue donde se crió Pepi.

Su padre pertenecía a la familia de los ‘Rispos’ y con sus hermanos Federico –padre del mítico hermano mayor de Valme Rafael Martínez Galván- y Manuel eran arrendadores de la Plaza de Abastos. Ellos arrendaban a su vez los puestos y daban un tanto al ayuntamiento de la villa.

Pepi tenía cinco hermanos: Joaquín, Antonio, Conchita, Rafael y Federico de los que aún viven Antonio, Rafael y Federico.

Nuestra biografiada estudió en el Colegio de la Sagrada Familia de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl y después recibió clases de bordado en la casa de la afamada María Muñoz Carballido, devota señorita nazarena hermana del sacerdote don Manuel Muñoz Carballido y de la hija de la Caridad Sor Encarnación Muñoz Carballido. María Muñoz, famosa por su maestría, su religiosidad y su caridad fecunda, fue maestra no sólo en lo formal y material sino ante todo en lo espiritual de sus numerosas educandas. Con Conchita estuvieron Carmela Moreno Pérez, hermana del famoso – y eficiente –hermano mayor de Valme Manolo Moreno Pérez, María y Amparo León Gómez, hijas del influyente y conocido almacenista de aceitunas y hermano mayor de Vera-Cruz Antonio León Cruz y de Araceli Gómez Carballido. Pero otras muchas nazarenas de muy diversas generaciones también pasaron por las delicadas manos de María Muñoz. Pero volviendo a Pepi diré que hizo el cursus honorum normal de una joven de la clase media nazarena: estudiar en la Sagrada Familia y bordar con María Muñoz. No eran tiempos de estudios superiores, que hicieron pocas nazarenas de su generación y clase.

A los dieciocho años aproximadamente, conoció al que fue su esposo Manuel Mendizábal Merino, Manolín Mendizábal para la memoria de Dos Hermanas. Él tenía aproximadamente la misma edad. Es su marido hijo de don Juan Mendizábal Coronado, mítico maestro nacional de nuestra entonces villa, y de doña Josefa Merino Peña. Nació en Fuente del Rey, localidad de la provincia de Jaén donde su padre se encontraba destinado. Su padre era natural de la localidad pacense de Fregenal de la Sierra que vive bajo la devoción a la famosa Nuestra Señora de los Remedios la de la simpar romería de gitanos, y su madre de la localidad jiennense de Martos. Sus abuelos paternos eran Ramón Mendizábal, agente comercial –muy amigo del agente comercial Lorenzo Cabezuelo Payán, de familia de Prado del Rey establecida en Dos Hermanas- y Obdulia Coronado y los maternos Manuel Merino y Ángeles Peña. Don Juan Mendizábal pasaba largas temporadas con dos hermanas de su madre Obdulia, Dolores y Patro, en la villa onubense de Bonares y de ahí viene la vinculación familiar con esta localidad, famosa por sus cruces, y la ferviente devoción rociera de la familia que tanto tendría que ver en el futuro con nuestra biografiada. Por otra parte, don Juan estudió en los Maristas de Huelva e hizo Magisterio siendo destinado –después de pasar por Fuente del Rey- a Dos Hermanas al actual Colegio San Sebastián, antes llamado Calvo Sotelo y conocido por todos por el Cementerio Viejo del que llegó a ser director. Así recaló su familia en nuestro pueblo.

En cuanto a su hijo, Manolín Mendizábal, estudió en el Colegio antes citado, haciendo luego bachiller en el Instituto San Isidoro de Sevilla pasando después a la Escuela Normal de Magisterio de nuestra misma capital. No llegó a acabar Magisterio pero hizo, en cambio, cursos de Oficina y Gestoría, pasando luego a la Gestoría Camen, fundada en 1948 por el abogado nazareno Antonio Campo Moreno y su padre. Hoy trabaja en la gestoría María José Mendizábal Martínez S.L. que lleva el nombre de su hija.
Ya dije que conoció a su esposa a los dieciocho años, casando el 27 de octubre de 1965 en Santa María Magdalena, en la capilla de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Los casó el sacerdote don Ramón Ferreiras Beltrán, un cura jefe de Falange en Sevilla.

El matrimonio ha tenido tres hijos: María José, ya citada, licenciada en Derecho y gestora administrativa, casada con Francisco Santiago Valera –hijo de Cristino Santiago y Fernanda Valera Márquez de la gente esta última de Paco el de Reposo- y que tiene una hija Cristina; Manuel, conocido como Manolín, dedicado a la hostelería, casado con Miriam Monsalve Mateos y que tiene un hijo Manolete, teniendo también una hija llamada Marta de un matrimonio anterior, y Miguel Ángel, que ha estudiado Relaciones Laborales y que permanece soltero.

Toda la familia: el matrimonio y sus tres hijos han sido y son muy conocidos dentro de la sociedad nazarena, muy especialmente en esa clase social que puedo decir, con conocimiento de causa, que forma la pequeña burguesía de la ciudad, tan variopinta y multiforme por la ocupación de sus componentes o por sus lugares de residencia. La familia reside en una calle tan burguesa y tan céntrica como la calle del Canónigo. En la misma casa donde residen se abre la gestoría.

Pasando ya a las aficiones de Pepi hay que decir que han sido sobre todo su casa, su familia y las ‘cosas’ de Iglesia aunque también le han gustado, por ejemplo, las labores de costura y la playa.

Me gusta, desde luego, analizar la psicología de una persona acudiendo al estudio de sus devociones. No es lo mismo el devoto o devota de una imagen que la de otra ni muestra una misma tendencia, ni una misma personalidad. No es lo mismo por ejemplo ser devoto de Jesús del Gran Poder que del Corazón de Jesús. Lo último, al menos en nuestro pueblo, muestra una sensibilidad distinta, en muchos casos más formada.

Pepi era devota de la Virgen del Rocío, de la Virgen de Valme, de la Virgen de Consolación de Utrera y de Jesús del Gran Poder. Aunaba tres grandes devociones de nuestro pueblo: la comunal de Valme y las supracomunales del Rocío y Consolación. Tenía una pequeña bolsa donde guardaba las estampas de las imágenes de su devoción y diversos novenarios, triduos o septenarios. Entre ellos me ha llamado la atención uno dedicado al Niño Jesús, que muestra su afición a la humanidad de Cristo, concretamente a este momento de su infancia, tan olvidado por muchos y que acaso no recibe tantos miramientos por parte de la Teología, quizá por tratarse de la edad escondida de Cristo la que va hasta sus treinta año cuando inicia su predicación.

A Pepi le gustaba mucho el Valme y el Rocío, romerías de las que ya hablaré pero me gustaría también citar que gustaba de la Semana Santa. Su marido confiesa que no le gustaba andar mucho aunque siempre que podía iba andando detrás del Señor del Gran Poder de Dos Hermanas. A ella le gustaba ver las cofradías sevillanas sentada en el Círculo Mercantil de Sevilla del que su marido era socio y le gustaba más la Esperanza de Triana que la Esperanza Macarena lo que da bien la medida de sus gustos, pues Sevilla, cual Jano Bifronte, tiene en las dos imágenes la representación y escudo de las dos partes del río y, muy especialmente, de sus dos grandes barrios: la Triana que descansa a los pies de la Real Parroquia de Santa Ana y la Capilla de los Marineros donde se encuentra la Esperanza y la Macarena que rodea la Parroquia de San Gil Abad y la Basílica de Santa María de la Esperanza Macarena. También, por otra parte, le gustaba ir al besamanos de ambas imágenes en los alrededores del 18 de diciembre, día de su festividad.

Mas tengo que dejar por hoy esta pequeña biografía que espero completar Dios mediante la semana que viene.

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