Le fascina el arte. Sus lugares favoritos son los museos y el campo. Ve formas en el tronco de un olivo. Sus obras siempre esconden un significado
Dentro del crisol de artistas que florecen en Dos Hermanas, descubro por azar a Raquel Graciani. Poca gente la conoce. No pertenece a ningún colectivo. Va por libre. Me sorprenden sus inteligentes collages y quedo con ella para conocerla mejor.
Tus obras están muy trabajadas y pensadas. Observo muchas referencias históricas y artísticas: Kandinsky, Mondrian, Van Gogh, Andy Warhol…. ¿Cual es tu formación?
Estudié, como tanta gente, en el Instituto Virgen de Valme, y después me licencié en Geografía e Historia. En la universidad, un profesor me enseñó a mirar un cuadro. Me fascina el arte. No me pierdo una exposición en La Almona, porque todo suma y me enriquece. Ahora que mis hijos son mayores y he dejado la empresa de abogados donde trabajaba, me estoy dedicando al collage y me estoy sorprendiendo a mí misma.
¿No eres de las personas que lleva en vena el arte desde pequeña?
Mi padre, que murió cuando yo tenía 10 años, me introdujo en sus aficiones, que eran las maquetas de aviones y los puzles. Yo los hacía con él porque era muy madura para mi edad. Mi padre también coleccionaba cómics de Astérix y Obélix, y toda esa mezcla de aficiones sembró una semilla en mí. Me encantan, por ejemplo, las flores prensadas y la fotografía. En todo eso, y en el arte también, soy autodidacta. Nunca siento la tentación de copiar.
¿Cómo es tu proceso al realizar un collage?
Soy observadora. Voy paseando y me surgen las ideas. Por ejemplo, veo formas en los troncos de los olivos, como el que las ve en las nubes.
Decía Hermès que todo producto creativo brota de un trazo que anticipa el objeto final. Yo también trabajo a partir de un dibujo, de una idea básica, y casi siempre tiendo al minimalismo. Esbozo las primeras líneas y hago múltiples correcciones; soy muy perfeccionista. Velázquez también hacía eso. Juego con los colores, intento que funcionen y atraigan al que lo vea.
Durante ese proceso, me evado, le doy mil vueltas y no me importan las horas, porque es liberador, es un tiempo que dedico a mí misma.
¿Se te ha atascado alguno y lo has borrado?
Pues sí, he roto más de uno porque no he estado convencida. Tengo que estar satisfecha. Que la obra se defienda por sí sola.
¿Cuales son tus herramientas?
Papel Gvarro A3, cartulina, acrílico, acuarela, tijeras y barra de pegamento.
¿No usas la IA?
No, no comulgo mucho con la era digital. Ni siquiera leo en libro electrónico. Me gustan los libros de papel.
Eres sevillana, de Heliópolis, y vives en Dos Hermanas desde 1978, es decir, que llegaste con 8 años. ¿Algo de la tierra influye en tu obra?
Pues mira, a mí me gusta Dos Hermanas, es una ciudad próspera y la gente es hospitalaria. Me encanta la romería de Valme, sobre todo porque me fascinan las flores de papel con que están hechas las carretas. Y me gustan las vírgenes fernandinas, que son alegres y sonríen. Mi hija, por ejemplo, se llama Reyes.
¿Donde se puede seguir tu obra?
Voy colgándolo todo en mi cuenta de instagram @raquelgracianigalan.
¿Vendes?
Sí, sobre todo me hacen encargos. Hace poco, un matrimonio me pidió un collage para conmemorar sus bodas de diamante y tuve que trabajar con fotos familiares. Les encantó.
¿Hacia donde te diriges?
Me encanta lo que hago y mi objetivo es disfrutar. Y me encantaría llegar a exponer.



































