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Dos Hermanas
martes 15 de septiembre de 2026
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Un pequeño hueso de San Hermenegildo, la reliquia mejor guardada de los frailes

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mártir
Los frailes capuchinos Sisinio y Víctor, ante la iglesia de San Hermenegildo, con el relicario en las manos.

En 2027 se cumplirá un siglo de la llegada a la colonia de un fragmento de la mandíbula del mártir, asesinado por su padre Leovigildo hace casi 1500 años

En junio de 2027 se cumplirán cien años de la llegada a Dos Hermanas de la reliquia más antigua y valiosa que atesora nuestra ciudad. Se trata de un fragmento del maxilar (mandíbula inferior) de San Hermenegildo, el príncipe visigodo asesinado de un hachazo en la cabeza por su padre, el rey Leovigildo, en el año 585. Hermenegildo, convertido al catolicismo, no quiso abrazar el arrianismo, la religión que le imponía su padre para ser rey, y Leovigildo le mandó ejecutar. Está considerado mártir de la Iglesia Católica y patrono de los conversos. Sus restos están divididos entre el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (adonde los mandó llevar Felipe II en el siglo XVI), la iglesia de San Hermenegildo de Sevilla y la catedral de Zaragoza. ¿Cómo llegó, entonces, esa sagrada reliquia a Dos Hermanas? 

Un deseo capuchino

La propia comunidad de los terciarios capuchinos de Dos Hermanas aún no sabe con certeza por qué a esta colonia la bautizaron bajo el patronazgo de San Hermenegildo.  Fray Sisinio Bravo tiene una teoría: “Dolores Armero, que en 1899 donó los fondos para la adquisición de las 16 hectáreas de esta finca, tenía una estrecha vinculación espiritual con los jesuitas, y la Compañía de Jesús fue una de las órdenes que más difundió la historia del príncipe mártir”. 

Aunque es verosímil, no hay ningún documento que certifique esta intuición de fray Sisinio. Pero sí hay un informe muy detallado de lo que ocurrió en la seo de Zaragoza el 15 de junio de 1927: a petición de los frailes capuchinos de Dos Hermanas (que en septiembre de ese año, tras 36 meses de obras, tenían previsto inaugurar la iglesia de la colonia), el Cabildo de Zaragoza procedió a extraer un fragmento del busto de San Hermenegildo que custodiaban “en el armario joyero de la sacristía mayor del Santo Templo Metropolitano del Salvador”. 

Pero lo que finalmente se envió a Dos Hermanas no fue un fragmento del busto, sino del maxilar. Así lo revela el informe: “Se examinó detenidamente el busto (…) y se ordenó al maestro platero procediese a su apertura. Al sacar los cuatro tornillos que sujetan la reliquia, se separó para un lado el óvalo de cristal (…) y para el otro lado una cajita de plata, dentro de la cual y sujeto con un alambre, apareció un hueso que resulta ser un trozo del maxilar inferior con una muela (…). Soltó el alambre, quedando el hueso separado de la caja, y serró de dicho hueso un pequeño fragmento que se colocó en el estuche preparado de antemano”.

El tesoro de los frailes

Tengo ante mis ojos el fragmento de hueso de un mártir que falleció hace quince siglos. Los religiosos capuchinos fray Víctor y fray Sisinio, del colegio San Hermenegildo, han puesto con cuidado, en mis manos, el relicario.  No pesa mucho. Mide 36,5 cm de alto y se sustenta en una peana circular de 12,5 cm de base. La reliquia, como se observa en la fotografía adjunta, se halla dentro de un óvalo, protegida por un fino cristal. El depósito de la reliquia es de plata; el resto, metal. En una pequeña inscripción se lee: “Gloria in excelsis deo”.

Los cinco frailes que todavía residen aquí, en el edificio original y adjunto al colegio, consideran este relicario uno de sus mayores tesoros. “Lo tenemos, junto a otros cálices, copones y elementos de la liturgia en un pequeño museo, pero no está expuesto al resto de personas”, comenta Fray Víctor. Para él, “esta reliquia adquiere mayor valor teniendo en cuenta la importancia que tuvo San Hermenegildo para Andalucía. Fuimos a ver la mazmorra donde estuvo preso en Sevilla. Se jugó el tipo por defender la fe cristiana”. Así fue: de hecho, su padre, Leovigildo, acabó arrepintiéndose de su ejecución y ordenó a su otro hijo, Recaredo, que llevara el catolicismo a los godos”. 

Se permite un beso

San Hermenegildo murió el 13 de abril del año 585, y esa fecha está marcada cada año en la onomástica. “Aquí lo celebramos con una ceremonia oficial”, señala Fray Sisinio. “He dado la reliquia a venerar en la misa, y quien quiere, la besa”.

Este 2026 se cumplen 99 años de la llegada de la reliquia a Dos Hermanas, y en 2027 se alcanzará el centenario. Me dicen que no tienen prevista ninguna celebración especial.

Ya que ha sido aquí donde me han enseñado el relicario, aprovecho para resaltar el patrimonio bibliográfico de esta biblioteca, con casi 20.000 volúmenes. Una estantería completa alberga libros y códices de los siglos XV al XIX, sin estudiar ni catalogar. Deberían ponerse en valor. Sin duda, son otro tesoro más de los frailes.