Ángel Bernardos Rodríguez

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Ángel Bernardos Rodríguez.

“El trasplante hepático merece la pena, son enfermos condenados a fallecer”

Nació en Salamanca, ciudad en la que estudió Medicina. En 1971,  vino a vivir a Dos Hermanas, con el objetivo de especializarse en cirugía en el Hospital Virgen del Rocío. En 1990 realizó con éxito el primer trasplante hepático tras formarse en EEUU de la mano de Thomas Starlz y realizar numerosos ensayos con cerdos.

Estudió Medicina en su ciudad natal, ¿cuándo y por qué decide trasladarse a Dos Hermanas para vivir?
Me vine a Dos Hermanas en 1971 por motivos de trabajo. En esa época empezaron a resurgir los grandes hospitales. Hice la entrevista con el Director Médico y el Jefe de Departamento y me quedé.

Se especializa en Cirugía  General del Aparato Digestivo, ¿en qué momento decide aventurarse en el desconocido mundo del trasplante hepático?
Estábamos estudiando qué método era más eficaz y menos lesivo para el hígado para disminuir la presión en las varices esofágicas. Nos jugábamos chanzas y decíamos que lo mejor era quitar el hígado y poner uno nuevo.
También cayó en mis manos un artículo periodístico sobre el trasplante de hígado de Thomas Starzl, era el primer cirujano en realizar este tipo de trasplante en todo el mundo. Fue en 1960. Y decidí irme a EEUU para aprender con él. No fue fácil, pero al final conseguí marcharme. Aquí dejé a mi mujer y mis cuatro hijos, fue muy duro. Allí estuve un año, de 1985 a 1986.

¿Era un trasplante demasiado arriesgado?
Era algo muy arriesgado. Había que tener una infraestructura poderosísima. A raíz de este tipo de trasplante se empezó a introducir tecnología y la velocidad en la tramitación de las analíticas. Además, el concepto de trabajo empezó a cambiar. Había que trabajar de una forma multidisciplinar, en equipo.

Una vez que llega de nuevo a España, ¿ya realiza su primer trasplante?
Llegué en abril de 1986 y hasta diciembre de ese mismo año me dediqué a poner en marcha todo lo que necesitábamos: un quirófano nuevo, con unas instalaciones eléctricas nuevas, máquinas nuevas… Todo se compró. También había que conformar y formar al equipo, no era fácil encontrar a gente que estuviera entusiasmada con el proyecto, había gente que me decía que estaba loco. En ese primer quirófano experimental hacíamos trasplantes de cerdo todas las semanas, no nos cansábamos, nadie se daba por vencido, todo de forma altruista. No fue hasta 1990 cuando hicimos el primer trasplante a un hombre. El 6 de abril, un Viernes de Dolores, nos llamaron desde Granada porque había un donante. El quirófano estaba lleno, había mucho ruido. Empezamos la cirugía a las 5 de la tarde y terminamos a las 9 de la mañana del día siguiente, muy cansados. Y después de aquí ya fue mejorar, mejorar y mejorar.

El Dr. Bernardos ha recibido numerosos reconocimientos a su trayectoria profesional como la Medalla de Oro de Sevilla.

Asociación de trasplantados

“Creamos la Asociación Andaluza de Trasplantados Hepáticos ‘Ciudad de la Giralda’ en el Hospital Virgen del Rocío. Entre el equipo de profesionales y los pacientes se establecen lazos de amistad, somos como una familia. Tenemos dos comidas de hermandad al año, una en Navidad y otra cerca del Rocío”, explica el Doctor, actualmente jubilado. Informa que en el Virgen del Rocío se han realizado 1.120 trasplantes hepáticos y que actualmente los índices de supervivencia oscilan el 90%. “Merece la pena el trasplante porque son enfermos que están condenados a fallecer”.

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