El Open: un clásico y antiguo bar de la zona nazarena del Llano

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Siempre ha contando con la misma y selecta clientela desde su ya lejana fundación

El Llano, justamente detrás de Santa María Magdalena, es una de las zonas de referencia de la noche nazarena. Un buen número de bares contribuyen a que esta parte de nuestra ciudad se haya convertido en uno de los lugares más frecuentados por nazarenos de todas las edades, pero, muy especialmente, los jóvenes. Bares tan clásicos como el viejo Chic o Baker Street –ya en el comienzo de las Morerillas- o más modernos como el Lautrec o el Ábaco o incluso tan modernísimos como el Hercios –hoy tan de moda- por no nombrar el desaparecido Juan Luis, el que fue más clásico entre los clásicos- han hecho de esta zona una de las más entretenidas y divertidas de nuestro pueblo, lugar donde  se va a tomar un café o una copa o incluso a desayunar y que tiene su público durante toda la jornada. Confieso que yo, que me gusta frecuentar todos y cada uno de nuestros bares –con mis preferidos como el Baker o el Astoria- disfruto como disfrutaba en mi ya lejana adolescencia cuando salgo por el Llano, lugar donde puedo encontrar a los cincuentones pero también a gente mucho más joven. Hoy, con mucho gusto, voy a traer a estas que intento que sean unas entretenidas páginas a un viejísimo –si esta es la palabra correcta- bar del Llano, al Open, que cumple hoy precisamente treinta y cinco años, efeméride que no se suele conmemorar pero como este periódico y esta página tiene algo de mágico y especial sí vamos a celebrar. Fue abierto nuestro pub, en efecto, el día 6 de abril de 1982, Martes Santo, día que lo mismo nos suena a nuestra cofradía de Las Portadas, a Pasión, que a San Benito o la Candelaria de Sevilla pero que también nos suena a ginebra, concretamente a una muy famosa de Higuera de la Sierra.

Pues bien, en esa fecha José Lucas Ruíz Romero y Francisco Pérez Ocaña -Paco Méndez- fundan este ya viejo pub de la noche nazarena. En 1983 el primero de los dos abandona la sociedad y funda el Lucas mientras que el segundo sigue con nuestro pub hasta 1985. En 1985 pasa a Antonio Rivas Álvarez ‘El Dormido’ y a Ricardo González Escobar que sigue siendo el dueño del local aunque hoy lo regenten otras manos. A la vez la sociedad funda en el mismo Llano el antiguo Peter Pan, hoy llamado Lautrec. En 1993 pasan a tenerlo Francisco Gómez Román ‘El Caco’ y Manuel Castillo Claro ‘El Fofi’. El primero lo tiene entre 1993 y 1996 y el segundo entre 1993 y 1997. Luego entre 1997 y 2013 lo regenta Antonio Moreno Soto, de la gente del desaparecido bar La Viña Manchega, propiedad de su padre Mariano Moreno Bascuñana. Pero también ha sido regentado en cortos períodos por Manuel Bueno, Paco Melero Martínez, Pepe Ortega Pruna y Antonio García Monge ‘El Carri’, muy conocidos los tres últimos en el mundo de la noche nazarena y también en el mundo de nuestras cofradías. En octubre de 2013 pasa a llevarlo Francisco Carrasco Núñez que lo tiene en la actualidad.

Pero debo entrar en más detalles del local. Primero tengo que decir que el dueño, Quisco Carrasco, es un conocido cofrade nazareno de familia muy vinculada, como él mismo, a la hermandad del Rocío. Es también de familia de grandes caballistas muy conocidos en este difícil mundo en nuestra ciudad. Ahora mismo lo vemos de barman y a fe mía que lo hace bien.

Hablando ya del local hay que decir que ha conservado la misma clientela durante estos años. Sería muy complicado nombrarlos a todos por lo cual previendo que me voy a olvidar a alguno tomo la decisión de no nombrar a ningún de los habituales. Lo que sí es cierto es que los que iban en sus principios siguen concurriendo y van con sus mujeres e hijos, llenando el Open sobre todo los sábados al mediodía. Normalmente siempre se ve su grupo de parroquianos y para el que escribe estas líneas el grupo de los de siempre permanece grabado, siempre en la calle tras su ventana, esa ventana del Open que es hoy en día una de las partes más importantes del local. En efecto, el local sigue prácticamente igual a cuando se abrió con la diferencia de que existe esa ventana de marras. A su vez hay que decir que en la calle se colocan veladores.

El Open, por otra parte, permanece abierto de cinco de la tarde a hora ignota, a esa hora ignota que te dicen todos los de la casa que es la que quiere el Quisco. Y eso no hay quien lo cambie.

Su ambiente  es el de toda la vida, un ambiente selecto –por lo menos a mí y a los habituales que son los que manda nos lo parece- y unos precios asequibles. Por cierto, los mismos clientes se definen de una manera contundente como veteranos de guerra, como carrozas aunque también viene gente mucho más joven. Por otra parte, gran porcentaje de la clientela pertenece a la vieja burguesía media de la ciudad que le da un tono muy peculiar al local, muy de gente de toda la vida de una determinada Dos Hermanas también de toda la vida. Ello, y se me va a permitir una aseveración, no es ni malo ni bueno es simplemente así y lo que está claro es que este tipo de público marca mucho el local, igual que otros locales de la zona están marcados por la presencia de numerosísima juventud, de numerosos niños de instituto, de los muchos institutos de nuestra ciudad.

El local por otra parte cierra los domingos menos ese gran domingo para Dos Hermanas y para todo el orbe católico que es el Domingo de Ramos y ese gran domingo para nuestra fe que es el Domingo de Resurrección, día en que se acude a ver los toros de Sevilla. Y ello es muy importante: los clientes van al Open a ver corridas de toros y partidos de fútbol. Me parece importantísima esta característica del bar. Así pues, el Open adquiere su entidad más clásica cuando su clientela viene a ver las corridas de la Feria de Sevilla, de esos toros que a pesar de los pesares cuentan con tantos aficionados en esta tierra de toreros que es Dos Hermanas.

Por otro lado, este superclásico bar también ha acogido desde siempre a viejas reuniones del pueblo como la tan rociera de ‘Los Fujis’ de sobra conocida. A su vez ha sido y es muy frecuentada por cofrades de hermandades como Valme, Rocío, Vera-Cruz, Oración el Huerto o la Borriquita. Actualmente ya he dicho que van los hijos de los hijos de los primeros clientes.

En cuanto a la decoración del bar hay que decir que su primitivo color era el verde inglés siendo ahora el rojo sangre. Varias fotografías lo decoran. A destacar la de la Virgen del Rocío con capota del año en que llovió, tan clásica y tan querida en el mundo rociero, pero también las hay de toros y sobre todo cuatro de Dos Hermanas: una del Arenal, otra del Ayuntamiento, otra de Santa María Magdalena y otra de la Ermita de Nuestra Señora de Valme al Real Sitio de Cuarto. Todas ellas contribuyen a adornar y darle un aire al local inconfundible. Este aire de lo clásico, de lo tradicional, de lo fino, también de lo de toda la vida que tan querido es a un determinado sector de los nazarenos, entre ellos el público que como he dicho viene al Open.

Pues bien, creo que he explicado breve pero con precisión como es este clásico, entre los clásicos, pub nazareno.

La filosofía que lo rige es atender con la misma precisión al cliente, creando a su alrededor un ambiente agradable en el que pueda estar en entretenida tertulia. No cabe duda que los muchos clientes que lo frecuentan se encuentran en él francamente bien y en él pasan, para qué negarlo, horas y horas en animada conversación. Pubs tan antiguos –si treinta y cinco años dan derecho a hablar  de antigüedad lo que lo pongo en duda- como éste que perviven imperturbables en la noche nazarena contribuyen a preservar nuestra cultura, esta cultura en que los clubs de hombres sean en gran parte como todavía lo son las cofradías o las peñas y casinos –de los últimos desgraciadamente no quedan en Dos Hermanas pues los clubs sociales tan encomiables por muchos motivos no se les parecen- forman parte muy importante.

Desde este punto de vista hay que darle las gracias a lugares como el Open y sus dueños por guardar de manera inopinada pero real nuestras costumbres. Creo sinceramente que esa es su mayor aportación no sólo a la noche sino también a la cultura de Dos Hermanas.

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