En los XXV años de la bendición de la Capilla del Señor del Gran poder (I)

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Capilla del Señor del Gran poder

La Capilla del Señor del Gran poder marca un hito en la Historia de la Arquitectura religiosa nazarena

Se han cumplido los XXV años de la bendición de la Capilla de Nuestro Padre Jesús del  Gran Poder,  sede de una de las cofradías más importantes de Dos Hermanas, sobre  todo, por la gran devoción que tiene la imagen del Cristo en nuestro pueblo.

Y he usado  para este sencillo artículo, que sin ninguna pretensión habla de este bello  templo, un artículo de José Ortega Ramos -el conocido Pepe Ortega-, hermano mayor que fue de la cofradía.

Lo cierto es que el día 24 de noviembre de 1977 en cabildo de elecciones a la mesa fue elegido José Ortega Ramos. Era el hermano mayor más joven de la cofradía y es toda una institución en el mundo de las hermandades. Y lo que da lustre a su mandato es que se decidiera comprar una nueva casa de hermandad. Vieron para ello la casa en donde se alzó la nueva capilla que se encontraba en la calle Real Utrera y medía 500 metros. Era propiedad de Antonio Pérez-Tinao Gómez.

Curiosamente, en lo sentimental que me atañe, tengo que decir que en esta casa vivieron mis abuelos Germán Calderón Miña y María Martín Lomo cuando vinieron a Dos Hermanas desde el salmantino Puerto de Béjar con sus tres hijos: Alfredo, Martín y Manuel.

Cuando contestó el dueño de la casa el precio se escapaba, en un principio, de la economía y, además, tenían que dar vivienda para las señoras que vivían en ella. Tuvieron que ser los hermanos mayores -Curro Salguero López, Armando Cotán Claros y Manuel García Rivas- los que impulsaron a la junta de  gobierno. Y me gustaría decir que estos   tres patriarcas significaron mucho en la hermandad. Curro era viudo y vivía entregado a la hermandad. Fue, además de hermano mayor de esta su cofradía de los amores, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías. Él y Armando, y la mujer de éste,  Rosario, iban a misa de diario y se sentaban al lado del Gran Poder y el Simpecado del Rocío. Además Antonio ‘El Moreno’, administrador de Antonio Pérez-Tinao Gómez, les dijo que había recibido un cheque por más dinero que el que se pedía.

El 31 de agosto la hermandad se reunió y aprobó la compra. El hermano mayor presentó un plan de pagos. Al día siguiente le comunicaron al administrador que compraban la casa.

En este mismo año se instaló la primera caseta de Feria. A ella la ayudaron los vecinos de Comisiones Obreras. Nació así la que es una popularísima caseta de feria de hermandad

También es notorio que los costaleros del Gran Poder salieron en la Semana Santa de 1979 en la cofradía de la Sed de Sevilla, siendo lo recaudado para pagar un plazo para la casa. Este hecho no deja de ser curioso.

Por este tiempo también se iniciaron las peregrinaciones andando al Rocío. Empezaron 22 hombres y hoy son varios cientos, estando considerada la mayor peregrinación masculina que acude a la ermita de la patrona de Almonte. Del mismo modo la peregrinación de las mujeres de la hermandad del Rocío se considera la peregrinación femenina más grande que acude a la ermita almonteña.

El domingo 22 de febrero  de 1982 se inició el derribo de la casa. Los hermanos participaron con su trabajo. En principio no había intención de construir una capilla pero, al fin, se decidieron. Se empezó a construir gracias a  Miguel Plaza. El maestro y el alma fue el hermano Diego Martín Carballido y su buen escudero Pepe García. También hay que citar a Manuel García que trabajaba en una fábrica de cemento y se las avió para traerlo al precio más barato.

La casa hermandad se bendijo el 27 de octubre de 1987. Para este acto, creo que con muy buen criterio, se llevó a la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso. El almacén y la exposición se bendijeron el 12 de octubre de 1991. En ella trabajaron Mejías y Diego Martín.

Pero, lo más importante es que, en el cabildo general del 26 de diciembre de 1986, se aprobó construir la capilla. En este momento se decide volcarse con la capilla dado que ya tienen las dependencias. Los arquitectos Daniel Conesa López y Rafael López García diseñaron la fachada y el interior de la capilla.

Creo particularmente que la construcción de la capilla fue un acierto. Además de abrirse un nuevo templo con un nuevo sagrario, en Santa María Magdalena había y hay muchas cofradías. Aunque está claro que ninguna sobraba, no estaba tampoco mal el trasladar a nuevo templo al Gran Poder.

Igualmente sin coste de mano de obra y sólo el material a precio de coste, se realizaron los zócalos y las columnas del presbiterio en el taller del hermano Enrique Espadas y con el trabajo de otro hermano Francisco Benítez. Fue colocado por el hermano José Ruiz Lucena.

Por otra parte la colocación del suelo fue obra gratuita de José Sánchez ‘Peligro’.

En diciembre de 1983, se toma la decisión de ejecutar un retablo que realizó Guzmán Bejarano y fue dorado por Calvo. Es uno de los mejores retablos que existen en Dos Hermanas. Por su parte, el hermano Rafael Alonso Parrales aportó el mobiliario de la sacristía, los libros litúrgicos  y un Crucificado, y el mármol de la escalera de la casa de hermandad.

José Ortega Ramos, sobre cuya crónica como he dicho, he escrito este artículo por dar gran número de datos. También quiso citar a dos vecinas: la polifacética Flora Mejías Cañardo y Dolores Madueño Porrero, siempre tan pendientes de la hermandad y la capilla. Y, cómo no, citar a José Sánchez ‘Palomo’, hermano que ha vivido para la cofradía.

Por otra parte, Pepe Ortega tiene un recuerdo para el colectivo de las esposas de los hermanos, que tuvieron que aguantar las ausencias de tantos y tantos cónyuges que trabajaban por la hermandad en los horarios más peregrinos.

Y me gustaría antes de continuar, meterme un poco en los entresijos de la hermandad. La cofradía del Gran Poder es una cofradía grupal, es decir, formada por un, más o menos grande, sector de hermanas. En Dos Hermanas todas las hermandades y agrupaciones parroquiales son grupales excepto las dos del Rocío -Dos Hermanas y Montequinto- que son supracomunales que lo son pues dan culto a una devoción foránea- o el Valme que aunque es grupal rinde culto a la gran devoción comunal, la Virgen de Valme.

Y habría que decir de la devoción que tiene el Cristo. Yo, como estudioso del tema, no comprendo muy bien la gran devoción que tienen los Nazarenos, es decir, las imágenes  de Jesús con la Cruz a Cuesta. Y pasa en muchísimos pueblos que tienen imágenes con este consolador misterio. Ya se llame Gran Poder, ya se llame Nazareno, ya se llame Pasión. Se dice que fue el clero secular el que promovió las cofradías de los Nazarenos, pero, lo cierto es, que también residieron o residen en conventos  de las  órdenes mendicantes. 

Esto ha hecho en Dos Hermanas que el Gran Poder, posiblemente Vera-Cruz y el Cautivo sean las tres grandes devociones cristíferas de la ciudad. 

No cabe duda que la hermandad es floreciente con una vida intensa que ha hecho de ella una de las cofradías principales del pueblo. 

Es notorio también, que ha cuidado de la juventud todo lo que ha podido y ello ha dado buenos frutos.

Y acabo ya, la semana que viene escribiré la crónica de los actos. Sólo recordar que este sábado el Señor saldrá en el Vía-Crucis de hermandades y cofradías de la ciudad.

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