José Vega García ‘Pichardo’, torero y banderillero (y II)

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2019
José Vega García ‘Pichardo’

Volvemos hoy a esta pequeña biografía de José Vega García ‘Pichardo’ y nos centraremos hoy quizá en su parte más personal.

Y lo primero que le hemos querido preguntar es que cómo ve el mundo del toro. Y nos dice que hay muy buenos toreros a pesar de los inconvenientes que pueden presentar las personas contrarias a la fiesta que, como sabemos, son muchas. Pero aún nos interesa más su opinión sobre el toro, sobre este animal que ha centrado su afición, ha sido su medio de vida y ha sido rival –y a la vez compañero- en la plaza. Él nos dice, con toda sencillez mas también con toda rotundidad, que es un animal noble hasta más no poder. Lo considera un animal maravilloso. A él le encantan ver los toros. Lo que sucede, siempre según la afición de nuestro torero, es que no sirve que para lo que sirve, es decir, para morir en la plaza. Desde otro punto de vista, da de comer a muchas personas. Literalmente nos dice que cientos de criaturas viven de él. Éste es un gran argumento de los ganaderos, toreros y aficionados: el toro sirve para morir en la plaza y no es rentable –si en esto se puede hablar sólo de rentabilidad- mantenerlo, a él y a los campos donde pasta. Por otro lado, suscribimos la opinión de Pichardo de que es un animal noble, una suerte de animal noble como el caballo, y daremos, aunque podemos ofrecer más el ejemplo del famoso toro que paseaba libremente por la casa del torero y ganadero Manolo González. De todos es sabido que es un animal, como dijimos ut supra nobilísimo, que no embiste siquiera en ocasiones naturales. Por otro lado, lleva, no cabe duda una vida regalada hasta que pasa a morir en la plaza y de todos modos su carne también se aprovecha. Como inconveniente está, tampoco nos cabe duda, la crueldad de su muerte. Pero ésta es otra cuestión y tampoco le hemos preguntado sobre ella a ‘Pichardo’. Él, desde luego, siguiendo la metodología y la secuencia de su discurso nos dice que el día que no hubiera toros y corridas los toros no se sabe para que servirían. Considera que sería una pena muy grande que desaparecieran.

Tras estas manifestaciones de nuestro banderillero, debemos acaso hablar de sus principales aficiones. Aparte de los toros le gustan mucho el fútbol, conversar con los amigos y leer. Entre sus lecturas favoritas, aunque confiesa que le agrada leer de todo, se encuentra la Historia de España o las proezas del Descubrimiento de América, ese Descubrimiento hoy tan denostado pero que no cabe duda que fue un choque de culturas en donde se vivieron momentos heroicos y también vilezas de todo tipo y que fue, a la vez, beneficioso y perjudicial –así se hace y se escribe la historia- para los pueblos indígenas del Nuevo Continente. Es un tema poliédrico y que como americanista no creemos que se pueda reducir a una visión sesgada y corta de miras.

Mas dejemos esta mínima digresión que, de todas formas, viene al caso para hablar del mundo de las mentalidades, singularmente, las religiosas del maestro. Para él todas las imágenes sacras son muy respetables y además él les da importancia porque le gusta este mundo. Le agrada todo lo relativo a la Iglesia Católica y además la respeta mucho. Le preguntamos si los toreros rezan mucho en la capilla. Nos dice que por sistema acuden a la capilla de la plaza si la haya. Él considera que los toreros rezan mucho y sobre todo en Sevilla, donde existe una magnífica capilla grande que da a la calle y que preside la Virgen del Rosario del antiguo Convento de Regina Angelorum de Padres Dominicos que pasó a la plaza maestrante.

A su vez, le preguntamos que opina de las fiestas de nuestra ciudad, ese reflejo de nuestra mentalidad en todos los aspectos, como pasa ni más ni menos en todas las poblaciones. A ‘Pichardo’ la fiesta que más le gusta de Dos Hermanas es la romería de Valme que considera única. También le gusta la Semana Santa. En cuanto a la Feria le gusta mucho pero, al presente, va un día o dos como máximo.

En cuanto a la vida familiar de nuestro biografiado, está casado con María Bonilla Lobos, natural de Santa Olalla de Cala en el norte de la provincia y obispado de Huelva, pero se conocieron en Sevilla y casaron en la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios de dicha ciudad, feligresía a la que pertenecía la casa de los tíos de nuestro personaje en la calle Enriqueta Delicado. El matrimonio ha tenido tres hijos: José María que a su vez ha tenido dos hijos –Isabel y José María-, Juan Francisco –que permanece soltero y sin hijos- y Jesús Manuel, casado con Carmen Ballesteros y que tiene tres hijos Lidia, Carmen y Jesús. Y nos gustaría decir  unas palabras sobre su mujer a la cual también le gustan mucho los toros, afición que el matrimonio ha transmitido a sus hijos. Por otro lado, su esposa es muy casera como él. Él nos dice que es una buena mujer con lo cual está dicho mucho, muchísimo añadiríamos. El matrimonio habla mucho de toros, comparten pues una afición que ha sido su vivir y su medio de vida. Ahora mismo, no van mucho a los toros porque ya ‘Pichardo’ no conoce a tantísima gente en el mundillo taurino y además nuestro banderillero tiene problemas de visión.

Los recién casados cuando tomaron estado, como decían los clásicos con expresión caída en desuso y que por ello queremos rescatar del olvido, se vinieron a vivir a Dos Hermanas. Llevan habitando más de cuarenta años en nuestra ciudad. ‘Pichardo’ dice que elige Dos Hermanas para abrir su casa porque es su pueblo, donde nació y es lo que más quiere, idea, por cierto, que le honra y mucho a nuestro parecer. Además de nuestra ciudad le gusta todo. Lo considera un lugar maravilloso y en el que tiene muy buenos amigos.

Hoy la jornada diaria de nuestro amigo suele transcurrir entre la Peña Taurina de las calles Botica y Villavicencio de los Caballeros, antigua Villa Pepita –donde también se abre la Peña Bética- en la cual juega al dominó con los amigos y lee aproximadamente hasta las dos de la tarde. Luego se viene a su casa y suele ver también la televisión. No suele salir mucho. El sábado algunas veces va a Sancti Petri donde permanece dos o tres días. Evidentemente, y así nos lo confirma, le gusta mucho su casa que es cómoda y bien preparada para una vida doméstica placentera.

Ahora bien, nos interesan también algunas anécdotas. Nos cuenta, por ejemplo, que se encontraba un día en Méjico en el campo con ‘Paquirri’ y éste le escondió la medalla de la Virgen de Guadalupe hasta que se la devolvió. Por lo que se ve a éste le gustaban mucho ese tipo de bromas, faceta que, la verdad sea dicha, desconocíamos de este gran torero. También trató a sus dos mujeres: Carmina Ordóñez, hija del gran Antonio Ordóñez, y la tonadillera Isabel Pantoja. Y nos interesa saber, y así se lo preguntamos, que opina de los dos hijos toreros de ‘Paquirri’. Él opina que Francisco Rivera es un buen profesional pero, indudablemente, le gusta más, como manifiesta con convicción Cayetano Rivera. De todas formas, lo que está claro es que son dos personajes enormemente carismáticos y mediáticos.

Pero ya es hora de acabar y queremos hacerlo mencionando los diversos trofeos que atesora nuestro torero. Uno de ellos es el Trofeo Casa de Córdoba en Madrid al mejor peón de la Feria de San Isidro de 1964. Otro es el Juan Silveti, que recibe el nombre de un torero mejicano, trofeo Domecq al mejor banderillero de la temporada 1971-1972 en la plaza de Méjico. Un tercero es el trofeo Galería Marvi por el mejor par de banderillas en la feria taurina de San Pedro y San Pablo de Burgos, ganada en junio de 1995. Además, nos gustaría citar, que ‘Pichardo’ también ha hecho sus pinitos en el mundo del periodismo conduciendo el programa ‘Tendido Nazareno’ de la desgraciadamente desaparecida Radio Estrella, que tantos momentos de esplendor trajo al mundo del periodismo, y muy particularmente de la radio, nazareno.

Pues bien, acabamos así este brevísimo repaso en dos capítulos a la biografía de este torero nazareno. En este pueblo, repetimos, de buenos curas y malos toreros nuestro personajes ha brillado con luz propia aunque sea en el dificilísimo, por lo menos así nos lo parece, mundo de los subalternos. ‘Pichardo’ además es un personaje sencillo, modesto, sin pretensiones, pero que atesora saberes y arcanos desconocidos para la mayoría. Por ello hemos escrito con deleite este artículo esperando que la Virgen de Valme y el Señor de la Vera-Cruz , que son dos de sus grandes devociones, velen por él y por este mundo del toro que le es tan caro.

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