La parroquia de Nuestra Señora del Amparo y San Fernando

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La parroquia de Nuestra Señora del Amparo y San Fernando
Fotofrafía: Ceus55

La parroquia da un ejemplo de actividad muy típico de cualquier parroquia nazarena

Ya hablé en una ocasión de una humilde -sin duda, la más humilde- parroquia nazarena, la del Divino Salvador. Hoy voy a centrarme en otra parroquia, que, como su párroco don Manuel Chaparro Vera, une familias de la burguesía de la ciudad con sectores más obreros de la misma localidad. Ello se ve claramente si algún observador tiene unos conocimientos mínimos de antropología e historia y, lo cierto, es que la parroquia es una parroquia viva, muy viva.

No quiero decir que destaca sobre otras parroquias porque, en general, la vida religiosa en Dos Hermanas es boyante, de lo cual debemos gloriarnos los nazarenos que vivimos en una población donde florece el Catolicismo, el Evangelismo, los Testigos de Jehová, etc

Nuestra parroquia fue creada en 1962, desmembrada de la Parroquia Mayor de Santa María Magdalena para atender a la parte oeste de las ciudad. De ella se separó a su vez en 1974 la de Nuestro Padre Jesús de la Pasión.

Y, a la parroquia la han servido muchos sacerdotes. Muy destacado ha sido don Antonio Borrego Cobos, natural de Cocoya, una pedanía de Badolatosa donde se venera la Virgen de la Fuensanta, siendo un fenómeno de índole comarcal pues a la Virgen se le tiene devoción por toda la comarca.

Don Antonio Borrego Cobos construyó un templo nuevo que es el que ahora gozamos. Colaboró muy estrechamente con un nutrido y florido grupo de feligreses entre los que estaban las Religiosas de Nuestra Señora de la Compasión que, aunque no eran feligreses de Nuestra Señora del Amparo y San Fernando, -lo son de Santa María Magdalena- volcaron todos sus afanes en la parroquia que hoy estudiamos, la de la Cuesta de los Marchaos.

Recuerdo también un tiempo que el templo se ubicó en un salón al lado de la vía, en una capilla en el colegio de Nuestra Señora de la Compasión e incluso en una capilla en el colegio de la Sagrada Familia.

No puedo tampoco dejar de decir que don Antonio Borrego Cobos tuvo un sonado conflicto con la Hermandad de la Cena que provocó que esta permaneciera suspendida un largo período de años, sin salir a la calle. De todas formas, no podemos dejar de nombrar los evidentes méritos que tuvo don Antonio para la vida de su parroquia.

Después lo sucedió el sevillano don Manuel Orta Gotor -de ilustre familia sevillana de médicos, entre los que yo destacaría su tío el psiquiatra don Pablo Gotor Díaz- que también dejó su huella en la parroquia,

A continuación viene un sevillano castizo don Francisco Moreno Aldea, joven párroco todavía de una de las grandes parroquias de Écija y la archidiócesis, la de Santa María de la Asunción y Santa Bárbara. Curro -se me va a permitir que lo llame así pues lo conozco desde niño- muy celoso del cuidado del culto, ejecutó retablos para los titulares, el Resucitado, Jesús Humillado, Jesús en la Sagrada Cena y Nuestra Señora del Amparo y Esperanza. Con él siguió avanzando la vida espiritual del templo que experimentó un gran florecimiento. Y, sobre todo, destaca en Curro su temple de hierro lo que no es obstáculo para que tenga una personalidad enormemente divertida

Después le siguió el párroco actual, don Manuel Chaparro Vera, natural de Villaverde del Río que está realizando una ingente labor.

Yendo a la organización parroquial diré que en el organigrama de la parroquia, dentro de la evangelización, entra el proceso de iniciación cristiana, la postcomunión y la confirmación de jóvenes y de adultos.

Después existe una hermandad que, como suele ocurrir, es el grupo más importante de la parroquia: la citada Hermandad Sacramental de la Sagrada Cena, Jesús Humillado y Nuestra Señora del Amparo y Esperanza fundada en 1980, la cual durante un tiempo tuvo como titular a Nuestra Señora del Amparo y Compasión, en honor a las religiosas de Nuestra Señor de la Compasión.

Igualmente está erigida una agrupación parroquial que ya saca a su titular mariana. Se titula Agrupación Parroquial del Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestra Señora de las Angustias y San Antonio de Padua. Da culto a un crucificado, de estilo hiperrealista, y muy original pues se aparta de todos los cánones clásicos. Mas también está establecida en esta parroquia lo que antes nos podía parecer extraño pero que, ahora, gracias al apoyo de los papas y a los mismos milagros cristíferos, no nos resulta nada de raro y es la devoción a la Divina Misericordia. Se trata del apostolado de la Divina Misericordia. Todos los días se reza la coronilla. Y los jueves se imparte formación y se rinde adoración al Santísimo.

También existen grupos de pastoral de la Salud, Cáritas, Grupos de Oración, etc. Los confirmandos, por ejemplo, se reúnen mensualmente para una sesión de formación y orientación.

Y el templo y aledaños están llenos de imágenes de bulto y cuadros que aparecen por todos lados.

Empezando por el Evangelio puede verse una imagen de San Judas Tadeo. Sigue un cuadro de la Virgen de los Reyes, patrona de la archidiócesis y que el cardenal Pedro Segura y Sáenz mandó entronizar en todas las parroquias de la misma. Pronto se colocará al Beato Leopoldo de Alpandaire.

Después sigue un bello cuadro del Niño San José Sánchez del Río, mártir en la persecución religiosa mejicana. A su lado se venera la Virgen de Guadalupe.

Luego se ven la Virgen de las Angustias, obra de Manuel Téllez Berraquero, el Crucificado de la Misericordia, del mismo autor y un cuadro con la Divina Misericordia.

Existe el proyecto de incorporar al cuadro de Jesús uno de San Juan Pablo II y otro de Santa Faustina Kowalska, apóstol de la devoción.

De la misma manera, se veneran las imágenes de la Hermandad de la Cena obra de Miguel Bejarano Moreno.

Existen también tres murales cerámicos, restos de los muchos que existieron, de los muchos que adornaron el templo, obra de Chaparro.

Una Inmaculada clásica, muy bella y majestuosa aparece también en la iglesia.

Recuerdo perfectamente que hacía de efigie provisional que presidía la antigua sala que servía la iglesia. También existía otra moderna.

Hay que mencionar también a los titulares, Nuestra Señora del Amparo y San Fernando, obra de Manuel Ramos Corona, de tamaño académico y al gran, de tamaño natural, Jesús Resucitado, magnífica obra de este escultor que ha salido una vez en procesión el Domingo de Resurrección y al que el párroco gustaría volver a sacar en este día tan importante para nuestra fe. La imagen es majestuosa, representando un hombre bello y hercúleo. Llenaría desde luego este hueco tan grande y tan evidente en nuestra Semana Santa.

Igualmente, existen dos pequeñas imágenes del Sagrado Corazón de Jesús y San Antonio de Padua -este último titular de la Agrupación de la Misericordia-.

Existe en un patinillo un hermoso retablo de San José y un cuadro de Santa Ana y en la fachada un retablo de Jesús Humillado y otro de la Virgen del Amparo y Esperanza.

Tengo igualmente que apuntar que la Real Hermandad del Santísimo Sacramento, Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Esperanza, fundada en 1939 en Santa María Magdalena se trasladó en 1964 a esta parroquia, volviendo en 1972 a Santa María Magdalena, de donde marchó en 1980 a Nuestra Señora del Rocío. No fue su mejor etapa la que residió en Nuestra Señora del Amparo y San Fernando.

También se veneraba en la parroquia la imagen de María Santísima del Rosario obra de 1964 de Antonio Castillo Lastrucci y que se encontraba concretamente en la Capilla Bautismal. Después ha pasado a la Hermandad de la Paciencia de Andújar donde ahora se encuentra.

De la misma manera, puede decirse que se encuentra bajo el amparo de esta parroquia la ONG La Esperanza, nacida en 2004, que realiza una ingente labor a favor de los más desfavorecidos.

En la apreciación de su párroco éste nos dice que el barrio no es muy de iglesia aunque se nota un crecimiento a nivel parroquial. Ciertamente la parte de la feligresía más cercana al centro tiene un índice de practicancia más alto lo que no quiere decir que los habitantes de las zonas obreras no frecuenten el templo.

Lo cierto es que la Parroquia del Amparo y San Fernando es una entidad viva y palpitante y, como toda parroquia nazarena, nos da una buena impresión a todo el que acude de fuera de todo lo que se hace a favor del culto de Cristo y su Madre y en ayuda de sus hijos los hombres.

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