Con solo 16 años, la joven de Dos Hermanas se ha convertido en una de las promesas andaluzas del eventing, una exigente disciplina ecuestre olímpica
Su esfuerzo y dedicación ya la han llevado a competir fuera de España y a clasificarse para el Campeonato de España Juvenil 2026.
La nazarena Martina González Díaz lleva vinculada al mundo ecuestre desde que tenía cinco años. Una afición que heredó de su padre, Fernando González, con quien comenzó disfrutando de paseos a caballo y romerías.
Con el paso del tiempo, su interés fue creciendo hasta centrarse en una modalidad mucho más técnica y competitiva: los saltos. Sus primeras clases llegaron de la mano del entrenador Carlos Camero y del caballo ‘Capitán’.
De los concursos nacionales al ámbito internacional
Martina debutó en competición a los 10 años, cuando recibió su primer caballo de competición, ‘Francesca del Pedregal’. Con esta yegua comenzó a participar en pruebas nacionales de eventing.
Su progresión fue constante. En 2024 logró la medalla de plata en el Campeonato de Andalucía dentro de la categoría Infantil, uno de los resultados más destacados de su trayectoria hasta el momento.
Tras su paso a la categoría Juvenil, incorporó a su equipo a ‘Orujo CP’, un caballo de la Yeguada Campos Peña. Gracias a este binomio ha dado el salto a las competiciones internacionales, participando en pruebas fuera de España.
Además, ya ha conseguido la clasificación para el Campeonato de España Juvenil 2026, que se celebrará el próximo mes de diciembre en Madrid.
Formación y deporte de alto nivel
La joven deportista compagina la competición con sus estudios. Recientemente ha finalizado 3º de ESO en el colegio La Compasión.
Su preparación exige una importante organización diaria. Actualmente entrena junto a Carlos Camero y Beatriz Ruiz en la finca Rancho Alegre, situada en la vecina localidad de Utrera, un centro especializado en competición y pupilaje.
Martina realiza sesiones de entrenamiento al menos tres veces por semana para mantener el nivel que requiere una disciplina tan exigente.
Una forma de vida basada en la constancia
Para la amazona nazarena, los caballos representan mucho más que un deporte.
«Para mí el mundo del caballo es una manera de vivir porque le dedico la mayor parte de mi día a ellos. Nos enseñan a ser pacientes ya que es una disciplina que requiere mucha constancia. Nos inculcan muchos valores desde pequeños; lo principal es ser disciplinados. Gracias a ello tengo muchas amistades y estoy corriendo en muchas partes del mundo y me hace muy feliz», explica.
Sobre la exigencia de la competición, Martina reconoce que siempre busca mejorar.
«Cuando compito siempre intento ser exigente conmigo misma intentando superarme en mi día a día. También tengo momentos de estrés y nervios en algunas situaciones, pero intento controlarlos para no transmitírselos al caballo», asegura.
Respecto al riesgo que implica este deporte, mantiene una visión muy clara.
«Cuando compito intento no pensar en caerme, sino en hacerlo bien y, sobre todo, disfrutar. Aunque existe la posibilidad de caerte porque son animales y puede pasar cualquier imprevisto, siempre pienso que no le pase nada al caballo ni en competición ni en casa y cuidarlo lo máximo posible».
¿Qué es el eventing?
El eventing, también conocido como Concurso Completo de Equitación, es una de las tres disciplinas olímpicas de la hípica y está considerada una de las más completa y exigente.
La competición reúne tres pruebas diferentes que deben realizarse con el mismo caballo:
Doma clásica: evalúa la precisión, el control y la armonía entre jinete y caballo.
Cross-country o campo a través: una prueba de resistencia en terreno natural con obstáculos fijos.
Salto de obstáculos: fase final que mide la precisión y agilidad para superar obstáculos móviles.
El ganador es el binomio que acumula el menor número de penalizaciones tras completar las tres fases.






































