Inicio Local Crónicas Nazarenas “Para mí, el año comienza en octubre. Vivo intensamente el Valme y...

“Para mí, el año comienza en octubre. Vivo intensamente el Valme y las vísperas”

0
Juanma Postigo Madueño
Juanma Postigo, entre los boyeros José Manuel y Manuel Daza.

Juanma Postigo no solo exprime el día de la romería. Durante el año, se sienta en el Sagrario para hablar con la Virgen. Este sábado, con el pre Valme, ya se le acelera el pulso

Antes de la entrevista, mientras él prepara unas viandas en la cocina, hablo por separado con sus hijas Sonia (15 años) y María (19). Ambas le definen como “amable, compasivo y divertido”. Juanma Postigo Madueño tiene 55 años y es el menor de ocho hermanos. Es muy conocido por su trabajo en la gasolinera familiar, en la carretera de Alcalá. Pero donde él se viene arriba es en el Valme.

 Este fin de semana es el pre Valme. ¿Cómo lo vives, Juanma?

Muy intenso, David. Voy con Sonia, mi mujer, a todos los cultos de las vísperas. Procuro ir el viernes a ver las carretas. Este sábado nos vestimos de gala. Vamos al besamanos y después nos movemos en los alrededores de la iglesia: El Carrillo, El Barrilito, El Fonti, La Esquinita de Javier… Estamos en todo ese trasiego que llega hasta el Ave María. 

Veo por aquí fotos vuestras con los pregoneros.

Sí, antes del pregón viene a casa el pregonero y lo invitamos a una copita de palocortao o “quitajindama”. Es casi una tradición. 

¿Qué significa Valme en tu vida?

Tomo prestada una frase de mi suegro, que decía que “el año empieza con Valme”. Todo comienza cuando montan el kiosco de la iglesia. Como dice una letra de Pablo Oñós, que respira Valme por sus poros, “la vida empieza en octubre” o “nada tengo a mis años, tengo Valmes nada más”. 

La devoción valmista va a tener continuidad en mi casa, porque mis hijas lo han mamao desde chicas. La pequeña está en el coro infantil y va a la romería a caballo.

La Virgen de Valme, ¿está presente en tu día a día?

Ella es mi protectora. Voy a verla al Sagrario todo el año, y me siento muy a gusto allí con ella. Sé que me escucha, me ha concedido muchas cosas. No es misticismo. Es la verdad.

¿Desde cuando recuerdas la romería?

Desde pequeñito. Mis padres tenían una reunión, íbamos siempre en familia. Juanito “El Tuerto” nos daba vueltas a caballo por el cortijo. Recuerdo las tortillitas de bacalao que hacía mi madre, Ana “La Pelá”. ¡Cuánto me acuerdo de ella y de mi padre!

A los 16 años empezamos a ir con los amigos. Fuimos los primeros en llevar  mulos con angarillas hasta Cuarto. Un año, el mulo se llevó toda la noche anterior rebuznando en el patio y mi madre dijo: “¿A este te vas a llevar? ¡Este no llega!”. Y no se equivocó. No veas la que lió el mulo cuando empezó a oler a yegua en la romería. Mi suegro le puso hasta Vicks VapoRub en el hocico. Otro año, el que se emborrachó fue el mulero.

¿En galera también habeis ido?  

Sí, fuimos varios años con la galera “Los Mala Cara”. También hemos ido en coche de caballos, en vagoneta, y en 2008 decidimos ir andando hasta el canal. La reunión se llama “Los justos y necesarios”. Empezamos 8 y ya vamos por 55 adultos y 25 niños. Tiene la ventaja de que, a la vuelta, la Virgen pasa por nuestro lado. El boyero, que es amigo nuestro, para la carreta. Le hacemos una ofrenda floral y le cantamos cuatro sevillanas.

Sevillanas de Valme, ¿no?

Claro, ya sabes que hay muchas, sobre todo del gran Federico Alonso Pernía. Cuando se nos acaba el repertorio, cantamos sevillanas rocieras, porque casi todos vamos al Rocío también.

¿A qué hora te levantas y te acuestas el día del Valme?  

A las 6 de la mañana ya vamos a montar la carpa. Me vuelvo y veo la salida. Y después, todo el tiempo detrás de la carreta. Y no me acuesto hasta que no se recoge. Como vivo en calle Canónigo y Ella pasa por ahí en la vuelta, me siento con una silla en mi puerta, como hacía El Pali, y saludo hasta al del carrito que llega el último. Me harto de reír. Y después me acuesto.

¿Hay algún Valme que recuerdes en especial?  

Varios. El que más me marcó fue el de 2007, cuando murió mi padre. Fue el único año que falté. Otro año muy duro fue el 2003. En la misma mañana del Valme murió nuestro amigo José Manuel Gil, en un trágico accidente en un coche de caballos. Y siempre tengo presente a mi compadre, Antonio Cotán, que murió en 2024. Descansen en paz los dos.

¿Qué diferencias ves entre el Valme de antaño y el de ahora?  

Pienso que ningún tiempo pasado fue mejor, pero es verdad que el futuro del Valme lo veo incierto. No hay camino para tanta gente, cada vez hay menos sitio donde pararse. La Virgen está en Cuarto y todavía hay alguna galera por el Camino del Inglés.

¿También lo ves incierto en cuanto a devoción?

Para nada. Ahora hay un apogeo de la devoción. El Coro de Valme está aglutinando a mucha gente. Dos Hermanas crece, pero la romería mantiene su esencia gracias a que la mantenemos la gente de Dos Hermanas.

Una vez traje a un amigo catalán y se quedó prendado con la flor de papel rizada. No se creía que se hiciera una a una, a pellizcos. Creo que no le damos importancia a la originalidad de la flor de Valme. Todavía no sé cómo van 20 carretas.

Veo que te estás dejando barba…

Sí. Esta semana voy a la barbería de Jesús Laguna en la calle Romera y me dejo la patilla larga. Me gusta ir con patilla al Valme.

Tienes aquí en el salón tres barriles de madera. ¿Qué contienen?

Soy muy aficionado al vino, como mi padre. Uno lleva palo cortao, otro amontillado y otro vermú. ¿Quieres una copita?