Sobre enfrentamientos entre hermanos de Sevilla, Dos Hermanas y otros pueblos

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Los hechos sacrílegos acontecidos en la villa de Carrión de los Céspedes han conmocionado la archidiócesis

Le debo una al jazz, del que iba a escribir, a San Pedro Claver y, por supuesto, a los negros. Pero no hoy. Hoy estoy conmocionado. Ha sido expoliada una casa grande de mi pueblo, los Mejías Barbero González, los Catalínos Carlillos Pericos, antiguos manchoneros que fueron gente de medio paño o de medio pelo que con su esfuerzo y su titánico trabajo llegaron a casa grande, como la mía, también casa de medio paño, de pelantrines y capataces, que con su trabajo y las herencias de los pescaderos de paño entero hemos llegado y, modestia aparte, pido perdón mil veces perdón por la arrogancia, a casa de paño entero. La burguesía “capatacera” de Dos Hermanas tiene en los Catalinos una de sus familias más notables y ha sido robada. Se han llevado muchos productos y hasta la caja fuerte. Las gentes del Coperuelo, siempre tan veracrucistas, del Cristo Viejo y del Nuevo, de la Dulcísima Virgen del Mayor Dolor, de la Subida a los Cielos y de San Sebastián recuerdan seguro todos a los Catalinos. Todos los manchoneros y nosotros que somos la familia del guarda, mi abuelo Antonio Alonso Madueño –también capataz de Cuarto, pelantrín y tratante de ganado-, estamos conmocionados. Sólo me queda un consuelo que, con resignación auténticamente cristiana Cinito –Patrocinio- y Manolo dicen que, por lo menos, a ellos no les ha pasado nada aunque han perdido parte de sus caudales. Así responden los caballeros cristianos pues, reconocen, que el Altísimo, que protege sus bienes, sobre todo, protege sus vidas.

Pero otro asunto me ha conmocionado lógicamente más, mucho más. En un pueblo de nuestra gran –en extensión terrenal y espiritual- archidiócesis, en la villa de Carrión de los Céspedes se ha producido un robo sacrílego. Han robado el viril con Jesús Sacramentado, Dios vivo, Él, el que anda por nuestras calles, sobre todo por Dos Hermanas, que lo honra con procesiones eucarísticas en prácticamente todas sus parroquias. Si algún timbre de gloria tiene la ciudad de las Nazareno y de los nazarenos es que es una ciudad eucarística aunque, jamás, pediría este título para ella, por respeto a los no creyentes aunque, al rey, juro y prometo que le pediré alguno por su lealtad y porque la casa real habitó entre nosotros, singularmente la princesa Dolores, el príncipe José Augusto Pío y su hijo Adán Carlos, el Adán de los castizos.

Pero no sólo se han llevado el viril, también las joyas de la Madre del Verbo, entre ellas su famosa corona, grande, espléndida y fastuosa, regalo del amor de un pueblo, joya arrebatada que quizá le duela más a Cristo porque es de su Bendita Madre, la corona del mismo, el cetro de la Virgen, diversas joyas, los cepillos, lo recaudado con la lotería, los vasos sagrados, singularmente los copones, su casa del Sagrario ha sido destrozada, etc. Pero no pasa nada, al menos no ha sido desterrado de los corazones de las buenas gentes de Carrión. Más la historia tiene muchas, muchísimas aristas. Muchas villas y ciudades de nuestro arzobispado y no digamos nada si hablamos del antiguo, sumando el obispado de Huelva, el obispado de Asidonia-Jerez de la Frontera, Miragenil, la vicaría de Teba –luego arciprestazgo de Campillos- y no sé, y pido perdón, si me dejó algún pueblo detrás, han vivido enfrentamientos por culpa de los hombres y de las cofradías y ya se sabe, “Ni fías ni porfías ni cuestión con cofradías” y “Si llueve por San Matías se mojan las cofradías” y yo quiero que se mojen pero con el agua benéfica que es Cristo. En la ciudad de La Palma del Condado, están los bartolos –los de la Cruz de la Calle del Cabo-, a los que yo he escrito aunque me siento más piompero –los de la Calle Sevilla-, porque como me dicen con salero es más de la gente de Iglesia. No puede ser menos que saleroso el pueblo de la Hermandad del Pastorcito del Rocío, donde manda María la Reina de las Marismas y la del Valle de Lágrimas en un momento de Gloria. Hay piques anecdóticos o al menos yo así los considero como el de Vera-Cruz, los Grillos, y la Oración en el Huerto, los Manchoneros. Es un pique de emulación, de patriotismo, de amor a Dos Hermanas y a los titulares de cada cofradía. Yo fui un niño grillo que me juntaba con dos niños manchoneros, Antonio Jesús Jiménez García y Luis Miguel Plaza Jiménez, mis dos mejores amigos, y siempre tuve vara alta en la Oración en el Huerto. El Santo Manchón es mi casa y en ella me he visto acogido en los peores momentos, que han sido muchos. En Dos Hermanas no han existido nunca conflictos demasiado graves entre hermandades, si acaso el prurito de algunos valmistas, Dios los ha perdonado, que no miraban bien al Rocío. Hoy, sus familias, son fervientes rocieras y han dado grandes hermanos mayores como Alonso López García, que en gloria haya. La Virgen de Valme no podía consentir que se mirara mal a los que la veneraban como Pastora Almonteña. Es un postulado teológico elemental, y la sevillana que todos sabemos es una clase magistral de teología. En Sevilla, tan mariana que lo lleva en el título, también es anecdótico la dicotomía Esperanza de Triana/Esperanza Macarena, dos Vírgenes, representantes de dos barrios, bellísimas como ninguna y abanderadas, junto con Cristo, el Señor, de la ciudad. Dios ha querido librar a Sevilla de las malvadas banderías.

Pero en otras poblaciones no pasa así. Legendarios son los enfrentamientos en Cantillana, pueblo tan mariano y tan amante de la Virgen que es una Nueva Jerusalén. Respetadísimas son tanto por pastoreños como por asuncionistas la Asunción y la Pastora. Todos quieren a ambas y ninguno las desprecia aunque después ellos se traten con poca finura. Una señora, Dolores Castaño, a los pies del camarín de la Pastora me dio el otro día una lección de Teología cuando me habló de la mejor Pastora Asunta, como Fray Isidoro de Sevilla, Y el pueblo ha dado grandes curas, que pastorean el rebaño de Sevilla, como José Antonio Parrilla y Álvaro Villalón. Por ende, no hay en el arzobispado mujeres más guapas que las cantillaneras. Salen a la Virgen. Además todos quieren y veneran a su patrona, la Soledad, y se unen a los pies de Jesús, la Virgen del Consuelo, el Cristo de la Misericordia y la Virgen de la Caridad. Y San Benito Abad y el Mártir San Sebastián ponen el bálsamo de la caridad. Yo, siempre que voy, rezo un padrenuestro por el alma de nuestro paisano don Francisco Márquez Sánchez, el “Norisco”, cura que fue de Cantillana. Se nota en el pueblo su influjo benéfico.

En otros pueblos hay piques menores como los de Arriba, la Soledad, y los de Abajo, la Cruz, en Gerena, pero, mis amigos de Arriba, mencionan al Señor de la Cruz más que los de la misma Cruz. Son hombres virtuosos y siempre han ido por buen camino. Nunca han dejado que sus piques imperen sobre el cariño que le tienen a Jesucristo Crucificado, Yacente y Resucitado. Rezan todos a María, llámese de la Sangre o de la Soledad y sobre todo, les une la Madre del Verbo Encarnado, su patrona, la Encarnación. También han tenido un pastor de Dos Hermanas, don José Salguero Roldán, arcipreste que fue de Itálica, ¿se quiere un nombre más bonito para un arciprestazgo que el de una antigua diócesis?

Pero, podría nombrar muchos pueblos donde existe pique: Salteras, Mairena del Aljarafe, Huevar del Aljarafe, Pilas, El Madroño, Berrocal, de dónde fui pregonero de la Cruz de Abajo, – en el obispado de Huelva-, Baena –en el obispado de Córdoba- Alhaurín el Grande y Alhaurín de la Torres y Almogía –en el obispado de Málaga-, Setenil de las Bodegas –en el obispado de Asidonia-Jerez de la Frontera- y los piques parroquiales de Alcalá de Guadaira, Aldeanueva del Camino –este con matices interdiocesanos entre Coria, hoy Coria-Cáceres, y Plasencia- Arcos de la Frontera, Baños de Montemayor –también interdiocesano entre las dos nombradas diócesis-, Brozas, Jaraiz de la Vera, Utrera, siempre tan lamentables.

Mas, tengo que centrarme en Carrión de los Céspedes. Los piques o el pique de Carrión tiene raíces titánicas y legendarias. A mi, particularmente, me cuesta aceptarlo y más comprenderlo. Posiblemente, se basa en que se asienta sobre mujeres fuertes. He tenido y tengo muy buenas amigas en Carrión a las que he querido y quiero y venerado y venero: Prudencia, que es para mi la primera, mi querida Pruden, de Consolación, que me abrió en primer lugar su casa, que había sido del marqués de Villafuerte de Alcántara; Anastasia, tan jacarandosa y sonriente, del Rosario; Manola, tan amable, del Rosario, que tanto quería a Pruden; Rosarito, la sonriente y alegre madre de mi gran amigo Antonio de Paz Benítez; Oliva, tan buena mujer del Rosario; Isabel Prudencia y Antonia Mari, de Consolación, más jóvenes pero no por ello menos buenas; Olvido, de Consolación, más joven y alegre todavía, etc. etc. Después he conocido a ambas Maravillas, camareras de ambas imágenes de la Madre del Cordero Místico que es el Verbo Encarnado al que le han expoliado a Su Madre. Carrión iba por buen camino. Después de años de enfrentamientos sin ton ni son, que no comprendía nadie y que eran un escándalo para la archidiócesis, vino un nuevo pastor, don Antonio Romero Padilla. El prelado le había dado vela en el entierro. El cargo era difícil. La situación compleja. Estaba o está comprometido con ambas hermandades. Es rocianero, de padre de Chucena y madre de Rociana pero su abuelo paterno es de Chucena y sus bisabuelos de Carrión. Su bisabuela era del Rosario, su bisabuelo es de Consolación, por tanto su abuelo es del Rosario, en una sociedad matrilineal como Carrión de los Céspedes. Él, joven, inexperto, pero llevado de un celo pastoral nunca demasiado excesivo ha sabido llevar el pueblo con talento y gracia. Yo lo he visitado muchas veces. Hace una obra de misericordia corporal y espiritual. Mejor dicho en ella se unen todas, las catorce obras de misericordia. Y ahora expolian su parroquia. Dios los perdone. Sólo espero que se recupere todo lo robado a la Virgen, a la Madre de Jesús. Ella no necesita de oropeles y de tesoros y joyas pero el cristianísimo pueblo de Carrión a ella Madre de Consolación y Reina del Rosario. Madre de los Dolores y Reina de la Soledad le ha ofrecido estas joyas de amor y de respeto y Él, Señor de la Vera-Cruz, que es el Cristo del Buen Fin, no puede querer que su pueblo de Carrión sufra porque se haya robado a la Madre del Pastorcito Divino, al que sirve Carrión en el Real en la gozosa mañana del Lunes de la Pascua de Pentecostés.

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