Esta joven de Cantely, con nombre falso en esta entrevista, ha estado en Cisjordania como voluntaria y prepara ya su regreso
En esta entrevista, realizada cara a cara en un banco de Huerta Palacios, no aparece la foto de la entrevistada, Valle Carvajal. Ni siquiera es su nombre real. Pero la experiencia vivida por esta nazarena y su mensaje merecen ser contados.
¿Por qué ni tu nombre ni tu cara pueden aparecer en los medios de comunicación?
Porque si el Estado de Israel conociera mi nombre, no me dejaría volver. Su Ministerio del Interior tiene trabajando en exclusiva a un equipo para deportarnos. Debemos tener un perfil digital limpio y entrar allí como una turista más.
Ahora me cuentas tus motivaciones con Palestina. Háblame antes de ti.
Tengo 27 años, la menor de cuatro hermanos y soy nazareno-venezolana. Mi madre es de Arcos y mi padre de Venezuela. Vino aquí a estudiar soldadura. He estudiado en el Colegio Dolores Velasco, en el Cervantes, en el Instituto Torre de los Herberos y he sacado la carrera de Trabajo Social y Educación Social en la Universidad Pablo de Olavide.
¿Vives en Dos Hermanas?
No, en Cardiff. Lamentablemente, pertenezco a esa generación de nazarenos que tuvimos que irnos para buscar un futuro. Me fui a Gales en 2018 y trabajo en una fundación con mujeres víctimas de explotación, trafico de personas o matrimonios forzados.
¿Cómo empieza a atraerte la causa palestina?
Soy de izquierdas, y la lucha antifascista forma parte de mi vida. En España existe mucha solidaridad con Palestina, los saharauis, Chiapas… los pueblos sin nación. Siempre quise ir allí, pero no con el trabajo humanitario de las ONG, porque estas reproducen el colonialismo y el racismo. Van y dicen lo que se tiene que hacer.
Hace un par de años descubrí en Reino Unido el ISM, el Movimiento de Solidaridad Internacional, de corte anarquista. Su actividad intenta romper el aislamiento de las familias palestinas y promueve la acción directa, liderada y supervisada por los propios palestinos.
¿Cuando fuiste?
El pasado octubre. Mi vinculo con el ISM coincidió con el ataque de Hamás en el festival de música de 2023 y los posteriores ataques de Israel. No me lo pensé dos veces y comencé el proceso de entrenamiento.
¿En qué consiste?
Sobre todo en aceptar el riesgo que corres, igual que cuando te pones delante de la policía en una protesta. A Israel le dan exactamente igual las consecuencias. Tienes que plantearte cosas como dejar hecho un testamento. Tu familia ha de saberlo. La mía en concreto sabe que el compromiso con la lucha política forma parte de mi vida.
Cuéntame qué hiciste y qué viste allí.
Éramos 90. Crucé por Jordania, llegué a Ramala y me fui al norte del Valle del Jordán, una zona que Israel está deseando de anexionarse porque es rica en recursos.
No te lo vas a creer, pero siendo de Dos Hermanas no he cogido una aceituna en mi vida, ¡pero allí me puse a recoger aceitunas!
¿Por qué?
Porque era temporada de recogida, y los beduinos palestinos se dedican al pastoreo. Recoger su aceituna es para ellos un acto de resistencia e incluso de victoria. Los colonos israelíes, que son civiles armados por el propio ejército, les cohartan su libertad de movimiento, los atosigan continuamente y fui testigo directo de una emboscada con bombas de humo y gases lacrimógenos. Uno de los niños palestinos murió poco después por la exposición a los gases. Yo acabé sacando material médico de una ambulancia que estaba ardiendo.
¿Por qué es importante vuestra presencia en esos ataques?
Por dos razones solidarias. La primera, es estar junto a ellos cuando se sienten amenazados, brindarles vigilancia y descanso. No duermen, porque los atacan un día sí y otro no. Matan a sus animales, meten fuego a sus casas y amenazan a sus hijos. De hecho, estamos tan cerca de ellos que tres voluntarios nuestros han muerto ya a manos de francotiradores.
Y la segunda es para documentar todos los ataques. Facilitamos videos y fotos a Amnistía Internacional. Los palestinos necesitan extranjeros que grabemos y aportemos pruebas en los posibles juicios.
Estuviste un mes y ahora estás acumulando días de vacaciones en tu trabajo para regresar. ¿Qué significa para ti?
Para mí es una experiencia bastante necesaria poder mirar a los ojos al genocidio del siglo XXI. La extrema derecha de Europa y del mundo aprende de Israel y su impunidad.
Pienso mucho en Palestina y en sembrar una semilla, construir aquí una comunidad fuerte que no permita este exterminio.
Hace falta más periodismo de investigación. Creo que no se nos está informando bien del impacto económigo que podemos provocar desde aquí.
¿Te refieres al boicot a los productos israelíes?
¡Claro, les ahogaría su economía! En Sudáfrica, el boicot tuvo un impacto directo en el Apartheid. Miremos las etiquetas de los productos y no compremos lo que venga de Israel, como aguacates, dátiles, naranjas, pimientos y fruta del dragón. Todo eso lo cosechan violentando a los palestinos. Existe el movimiento BDS (“Boicot, Desinversiones y Sanciones”) que explica en internet cómo se puede ahogar la economía de Israel.
Cuídate si vas de nuevo.
Muchas gracias.



































