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Adrián Ríos abrirá su corazón en el pregón de Valme

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pregonero de Valme 2026

La Romería de Valme de 2026 tendrá como pregonero a Adrián Ríos, sacerdote sevillano y actual párroco de San Juan Pablo II, en Montequinto

Licenciado en Derecho por la Universidad Hispalense y en Comunicación Social Institucional por la Universidad de la Santa Cruz de Roma, fue ordenado presbítero en 2004 y, desde entonces, ha desarrollado una amplia trayectoria pastoral y diversas responsabilidades en la Archidiócesis de Sevilla.

A lo largo de su recorrido sacerdotal, Ríos ha estado especialmente vinculado a la pastoral juvenil y a los medios de comunicación. Entre 2008 y 2011 ejerció como delegado diocesano de Pastoral Juvenil, mientras que entre 2014 y 2023 estuvo al frente de la Delegación de Medios de Comunicación. En 2020 fue nombrado canónigo del Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, donde actualmente desempeña, desde hace tres años, el cargo de delegado ejecutivo de Pastoral y Personal.

Su llegada a Dos Hermanas estuvo marcada por un proyecto que comenzaba prácticamente desde cero: la creación y construcción de la parroquia de San Juan Pablo II, en Montequinto. Desde entonces, ha sido testigo del crecimiento de la comunidad parroquial, tanto en el ámbito material como en el pastoral, con la puesta en marcha de numerosas iniciativas dirigidas a niños, jóvenes, matrimonios y adultos. Un trabajo que, según explica, ha estado sustentado en la colaboración de los feligreses y en lo que define como la providencia de Dios.

Su nombramiento como pregonero de Valme, recibido en la primavera de este año, fue toda una sorpresa. A pesar de su devoción a la Virgen y de los vínculos que ha ido estrechando con la Protectora de Dos Hermanas durante sus años de sacerdocio, nunca había imaginado que sería el encargado de anunciar una de las celebraciones más importantes de la ciudad. Una responsabilidad que afronta con ilusión, pero también con los nervios propios de quien desea estar a la altura de la encomienda recibida.

El pregón, que ya tiene terminado promete ser una intervención profundamente personal, alejada de los esquemas habituales de este género. Ríos quiere compartir con los asistentes una parte de su historia y de su relación con la Virgen de Valme, una devoción que ha crecido especialmente durante sus doce años de vinculación con Dos Hermanas. En esta entrevista, el pregonero repasa su trayectoria, la evolución de su parroquia y algunos de los sentimientos que han marcado la preparación de un pregón que, como él mismo adelanta, será una auténtica apertura de su corazón.

Los comienzos de San Juan Pablo II en Montequinto

Para comenzar, ¿cómo llega un sacerdote sevillano a Dos Hermanas y, concretamente, a la parroquia de San Juan Pablo II, en Montequinto?

Normalmente, los sacerdotes somos destinados por el obispo a las parroquias que necesita. Es un destino de libre designación por parte del arzobispo. Yo venía de estudiar en Roma, donde había cursado la licenciatura en Comunicación Social Institucional, cuando el arzobispo me destinó a crear y construir la parroquia de San Juan Pablo II. Es decir, llegué a un proyecto que empezaba desde cero, al inicio de la parroquia.

¿Cómo fueron aquellos primeros pasos? Empezar una parroquia desde cero, sin templo ni comunidad consolidada, no debió de ser fácil.

Pues mira, lo viví con muchísima ilusión. Era algo que le había sugerido al Arzobispo. En principio el Arzobispo veía un riesgo en que tuviera que compaginar la Delegación de Medios de Comunicación con una parroquia que había que crear desde el principio.

Yo nunca insistí más, pero, como seguía viviendo en Roma, donde está enterrado San Juan Pablo II, le pedí al Papa que me concediera su parroquia. Al año siguiente, el Arzobispo me llamó y me la concedió, sin que hubiera ningún problema ni impedimento.

Me sentí dichoso de que hubiera accedido a aquella petición. Recibí el encargo con muchísima ilusión desde el primer minuto.

¿Y cómo se levanta una parroquia desde el principio? ¿Contó con la colaboración de los feligreses para construir el templo y poner en marcha el proyecto?

Yo llegué a la parroquia sin dinero, prácticamente sin feligreses, porque estaban en la parroquia de Montequinto, y sin terreno. He podido experimentar lo que en la Iglesia llamamos la providencia de Dios. Es decir, cómo las personas se van acercando y colaboran generosamente, tanto en la labor pastoral como económicamente.

Hasta el punto de que actualmente la parroquia se sustenta prácticamente con las aportaciones periódicas de todos los feligreses.

¿Es habitual que una parroquia se financie de esta manera o también cuenta con el respaldo económico de la Archidiócesis?

Es normal que el arzobispado apoye a las parroquias a través de un fondo común que tiene. Siempre presta ese apoyo y, evidentemente, sin él habría sido inviable.

Nosotros asumimos como parroquia un tercio del coste de la construcción de todo el complejo parroquial, pero ese tercio supone un millón de euros. Casi nada. Ese millón se va pagando mediante un proyecto de corresponsabilidad en el que los feligreses realizan sus aportaciones periódicas. Con ellas se sufragan tanto los gastos ordinarios de la parroquia como la deuda de la construcción.

El campanario, la última fase del complejo parroquial

Actualmente, la parroquia afronta un nuevo proyecto: la construcción del campanario. ¿En qué punto se encuentra?

Con el campanario terminaríamos la tercera y última fase del complejo parroquial. Para su construcción, la diócesis aporta un tercio del presupuesto y la parroquia, los otros dos tercios, con sus ahorros.

Si Dios quiere, tenemos previsto instalar la torre campanario en febrero. Ya está en marcha la fabricación y se están preparando los materiales, porque es una construcción muy moderna: se construye fuera y después se monta aquí. Si todo marcha según lo previsto, en febrero tendremos la torre campanario terminada.

Una parroquia con nuevos proyectos pastorales

Más allá de las infraestructuras, ¿qué proyectos pastorales destacaría de la parroquia de San Juan Pablo II?

A nivel material, no tenemos mucho más, pero, en el ámbito pastoral, la parroquia ha ido incorporando distintos proyectos para acercarse a todas las franjas de edad de la feligresía, que cada vez aumenta más con la ocupación de Entrenúcleos.

Parte de Entrenúcleos pertenece actualmente a nuestra parroquia, aunque la mayor parte dependerá de la futura parroquia que se construirá allí. Todavía no sabemos cómo se llamará ni quién será el párroco. Cuando se constituya, yo me quedaré con una parte de Entrenúcleos.

En cuanto a los proyectos pastorales, tenemos Life Teen, que consiste en encuentros para adolescentes de Secundaria. Es una especie de catequesis mucho más dinámica, basada en el encuentro personal, la exposición de temas y las dinámicas de grupo. No es una catequesis presacramental, aunque puede servir también para quienes quieran prepararse para recibir los sacramentos.

Además, tenemos muchos proyectos para matrimonios. Uno de los más significativos es Proyecto Amor Conyugal. La parroquia está vertebrada en pequeñas comunidades de vida y fe. Actualmente contamos con diez comunidades de adultos que crecen en la fe mediante la formación permanente.

También tenemos grupos de matrimonios vinculados a Proyecto Amor Conyugal y los retiros de Emaús, Effetá y Bartimeo.

¿En qué consisten estos retiros y a quiénes van dirigidos?

Emaús está dirigido a adultos y se organiza en retiros para hombres y para mujeres. Effetá es un retiro mixto para jóvenes, mientras que Bartimeo también es mixto, pero está destinado a adolescentes.

Adrián Ríos y su sorpresa al ser elegido pregonero de Valme

Entrando ya en el motivo principal de esta entrevista, ¿cómo recibió la noticia de su designación como pregonero de la Romería de Valme y qué sintió en aquél momento?

La recibí en primavera, aunque no recuerdo el día ni la hora. Mi reacción fue de perplejidad. No tenía ni idea de que alguien pudiera pensar en mí para pronunciar el pregón de Valme.

A pesar de que mi devoción a la Virgen es palpable para todos los que me conocen, no conozco bien Dos Hermanas ni he participado nunca en la romería, más allá de llevar a la Virgen desde el altar hasta la carreta. Por eso, nunca imaginé que pudiera ser designado pregonero. De verdad, nunca me lo imaginé.

¿Qué significa para usted la Virgen de Valme? ¿Cómo ha ido creciendo su devoción durante estos años en Dos Hermanas?

Muchísimo. Desde que llegué a esta tierra de Dos Hermanas para comenzar la parroquia, mi primera visita fue a la Virgen de Valme, porque la conocía de oídas y ahora ya la conozco en persona.

Aquello que antes conocía de oídas se ha convertido en una realidad después de doce años. Y, además, he tenido la enorme providencia, por no decir suerte, de que la Virgen viniera a mi parroquia y permaneciera allí una semana durante su peregrinación. Fue una alegría enorme que me ayudó a profundizar en mi relación con Ella y a sentirla en mi propia casa.

Después también la he recibido en mi otra casa, que es la casa de todos los cristianos de Sevilla: la Catedral. He tenido la oportunidad de recibirla allí y de acompañarla en distintos momentos.

Por tanto, yo no he ido a Cuarto con la Virgen, pero sí la he llevado a mi parroquia y a la Catedral.

¿Qué lugar ocupa la Virgen de Valme en su vida personal y sacerdotal? ¿Qué vínculos ha establecido con la devoción valmista?

Hay cosas que no te puedo responder porque forman parte del pregón. El pregón va a ser una apertura del corazón de un sacerdote a su amor por la Virgen y, en concreto, por la Virgen de Valme.

Fundamentalmente, lo que voy a hacer es abrir mi corazón y contarle a la gente lo que nunca le he contado.

Un pregón basado en las vivencias personales

¿Cómo afronta la responsabilidad de pronunciar el pregón de una romería con tanta historia y tradición, en la que el pueblo de Dos Hermanas se vuelca cada año?

Lo afronto con los nervios propios de mi sentido de la responsabilidad a la hora de llevar adelante cualquier encomienda que me hagan. Y, al mismo tiempo, con una profunda confianza en que lo importante no es quedar bien, sino llegar al corazón de todos los que asistan presencialmente o lo escuchen a través de las redes sociales y los medios de comunicación.

Mi preocupación no va a ser otra que conseguir que el Señor, a través de la Virgen, toque el corazón de quienes escuchen mi pregón y que aumente la devoción a la Virgen.

¿Es su primer pregón o ya había tenido anteriormente alguna experiencia en este género?

Yo pronuncié el pregón de la Semana Santa de Lebrija cuando fui párroco y arcipreste de aquella localidad.

Después de aquel pregón, que disfruté y gocé muchísimo, me dije a mí mismo: «Jamás volveré a pronunciar un pregón». Los curas estamos para los sermones, no para los pregones.

Por el tiempo que hay que dedicarle y porque realmente estamos más habituados a la predicación y a la homilía que a un pregón, que no tiene nada que ver con una homilía en cuanto al estilo.

Además, aunque uno esté acostumbrado a hablar en público, los nervios de la responsabilidad siempre están ahí. Yo no dejo de ponerme nervioso ningún domingo, después de 22 años de sacerdote.

¿También siente esos nervios cuando prepara y pronuncia sus homilías?

Sí, claro. Los nervios no se deben únicamente al pregón. Siempre están presentes cuando uno tiene una responsabilidad de este tipo.

Pero, junto a esos nervios, tengo una profunda confianza en que, si la Virgen me ha ayudado desde que la hermana mayor me comunicó el nombramiento hasta hoy, tampoco me va a defraudar el día del pregón.

¿Tiene ya terminado el texto? ¿Cómo está siendo el proceso de preparación?

Sí, está terminado. Lo tengo escrito y ordenado, aunque cada vez que lo reviso termino perfilando algún detalle. Creo que eso es inevitable.

¿Cuánto tiempo le ha dedicado a su elaboración?

Mucho tiempo y muchísimo cariño. Pero quiero decirte una cosa: el pregón no es solamente el pregón de un párroco, sino el de toda una parroquia.

Es un trabajo que he elaborado con mucho cariño. Y no hay nada de inteligencia artificial. Ahora se utiliza mucho, pero este pregón es tan personal que no puedo recurrir a ella. La inteligencia artificial todavía no ha conseguido captar mi corazón.

«Nadie se va a esperar el pregón que voy a pronunciar»

Aunque todavía no quiera desvelar demasiado, ¿habrá alguna sorpresa o alguna referencia especial en el pregón?

Habrá muchas sorpresas. Pienso que nadie se va a esperar el pregón que voy a pronunciar, desde el principio hasta el final.

No es que haya querido ser original deliberadamente, sino que me ha salido así. Mi pregón no es un pregón al uso, porque yo tampoco soy un pregonero al uso. No entiendo de pregones ni estoy profesionalizado en este género. No estoy habituado a él.

Al final, es el pregón de un sacerdote que es párroco y que quiere pregonar con su parroquia, con su vida parroquial y con su experiencia con la Virgen de Valme en Santa María Magdalena, en la parroquia de San Juan Pablo II y en la Catedral. Y también en Cuarto, aunque la gente pueda preguntarse cómo voy a hablar de Cuarto si nunca he ido a la romería. Cuarto también tiene una presencia muy importante en mi pregón.

¿Cuáles serán los pilares fundamentales de su disertación? ¿Se centrará especialmente en la figura de la Virgen, en la historia de la romería o en la fe?

Mi vivencia con la Virgen en mi historia personal, mi devoción a Valme durante los últimos doce años de mi sacerdocio y el orgullo de mi parroquia, reflejado en la devoción a Valme.

Todo lo entenderás después del pregón. Ahora me quedo un poco en el «decir sin decir».

Por lo que nos cuenta, será un pregón marcado por sus propias vivencias y experiencias personales. ¿Hay algún recuerdo concreto relacionado con la Virgen de Valme o con la romería que haya tenido un peso especial a la hora de escribirlo?

Mucho, mucho. Va a marcar una gran parte del pregón.

Como sacerdote, ¿de qué manera han influido su vocación y su trayectoria pastoral en la preparación de este pregón?

Como te he dicho, al final es el corazón de un pastor que se abre para declararle su amor a la Virgen. En concreto, a la Virgen de Valme.

Es una devoción que ha ido creciendo durante los últimos años, junto a mi gran devoción mariana, que es la Virgen de los Reyes.

La experiencia de la Archidiócesis de Sevilla

Ha desempeñado distintas responsabilidades en la Archidiócesis de Sevilla, tanto en la Pastoral Juvenil como en los Medios de Comunicación y, actualmente, en la Catedral. ¿Cómo cree que estas experiencias han influido en su manera de entender y comunicar la devoción popular?

Mucho, porque soy testigo de cómo se quiere a la Virgen, no solamente en Dos Hermanas o en la parroquia de San Juan Pablo II, sino en todas las localidades de Sevilla.

Al tener que organizar en la Catedral todo lo relacionado con las celebraciones en torno a la Virgen, las distintas hermandades y las patronas, soy testigo de excepción de la devoción a María en toda la Archidiócesis de Sevilla.

Me corresponde organizar en la Catedral las coronaciones canónicas, las jornadas pontificales y los aniversarios de las distintas advocaciones de toda la provincia. Por tanto, soy testigo de esa devoción tanto en la capital como en los pueblos.

¿Quién será la persona encargada de presentarlo y qué relación le une a ella? ¿Por qué la ha elegido?

Me presentará un joven que vive su fe especialmente en la Hermandad de la Amargura y que también es hermano de la Hermandad de Valme: Jesús Manuel Linero. Además, está vinculado a los grupos de formación de jóvenes de la parroquia de San Juan Pablo II.

Desde que yo era delegado de Pastoral Juvenil, ha estado muy vinculado a toda la pastoral juvenil de la Archidiócesis. Quizá fue el primer joven nazareno que conocí cuando era delegado de Juventud y, desde entonces, he mantenido con él un trato continuo.

«El orgullo de haber nacido en una tierra mariana»

¿Qué mensaje le gustaría que permaneciera en el corazón de los asistentes cuando termine el pregón?

El orgullo de haber nacido en una tierra mariana, donde la Virgen es un pilar fundamental de nuestra fe. El orgullo de custodiar en nuestro pueblo a la Virgen de Valme y, especialmente, de que Ella custodie el sagrario de la parroquia de Santa María Magdalena.

El pregón supone el inicio de los días grandes de Valme y es, en cierto modo, el pistoletazo de salida de la romería. ¿Cómo vivirá personalmente este tercer domingo de octubre? ¿Participará en la romería?

Participaré en la romería como la Virgen me ha enseñado, durante la elaboración de este pregón, a ser el romero que ella quiere que sea.

Supongo que, aunque nunca haya vivido la romería, tendrá curiosidad por conocer de primera mano cómo se desarrolla, desde la salida de la Virgen hasta su llegada a la ermita y su presentación. ¿Cómo espera vivir esa jornada?

Te puedo asegurar que voy a participar en la Romería de Valme, pero lo haré como la Virgen me ha dicho que lo haga.

Para terminar, si tuviera que resumir en una sola frase lo que representa la Virgen de Valme para usted ¿cuál sería?

No puedo estar más agradecido al gesto de amor que la Virgen de Valme ha tenido conmigo, a través de su hermandad, al confiarme este pregón.