Arquitectos nazarenos: hoy hablamos de José María Boza Mejías (II)

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José María Boza Mejías

La obra de nuestro arquitecto se extiende por muchos lugares, sobre todo, de Andalucía

Volviendo a la complicada vida de nuestro arquitecto municipal, tengo que decir que, siguiendo con su obra artística, ejecutó viviendas sociales en El Gastor y Olvera y amplió un mercado en Algodonales.

Pero, posteriormente, su vida dio un giro. En el 90 aprobó las oposiciones para la plaza de funcionario arquitecto de la Diputación Provincial de Cádiz. Después, va a Villamartin con el cargo de jefe del Servicio de Asistencia Municipal de esta bellísima villa de la Sierra de Cádiz. Villamartín tenía en su plantilla un arquitecto. Desde su plaza llevaba diez pueblos: El Bosque, Espera, Zahara de la Sierra, Bornos, Algar, Puerto Serrano, Villamartín, Benaocaz, Grazalema y Villaluenga del Rosario.

En su trabajo, se encontraba ahora con una oficina más grande, con más arquitectos, aparejadores y delineantes. Ahora mismo es la mayor oficina de la Diputación fuera de la misma Diputación. Trabajó en este, su puesto, ocho años. Y lo más trabajoso es que iba y venía todos los días. Y Villamartín no está nada cerca, de lo que doy fe porque he sido profesor en uno de sus institutos.

Muy variopinto es el grupo de edificios que construyó en esta etapa de su carrera. En El Bosque construyó un pabellón deportivo; en Puerto Serrano, salones sociales; en Algar, una guardería; y amplió el ayuntamiento de Espera -villa entre las más unidas a Dos Hermanas por el gran número de sus hijos o descendientes que viven entre nosotros-. La historia de este último edificio es harto interesante. El edificio fue elevado en 1931 y fue utilizado como escuelas de la II República. Luego se destinó a edificio militar y, después, a prisión. Tenía dos plantas. Se entraba en la planta baja desde la calle de abajo y a la primera desde una especie de galería desde la calle de arriba. Cuando nuestro arquitecto tomó para su arreglo, el edificio, eran dependencias municipales. Tenía un balcón corrido por el que se accedía a todas las dependencias de la planta de arriba. Todos los accesos eran al exterior.

Lo cierto es que, a nuestro biografiado, se le manda construir el ayuntamiento en ese edificio. Se vació, concretamente quitando la tabiquería, las divisiones interiores y el balcón corrido. Se vació el edificio que, era precioso de mampuesto de piedra y cal y, además, la viguería era de madera y bovedilla de ladrillo. Las vigas se dejaron al descubierto. Con el presupuesto que se les facilitó, construyeron una pieza externa donde poner el ascensor y la escalera.

El prisma estaba más oculto en la parte más oculta del edificio, pero no se repite el lenguaje con el que se hizo el antiguo edificio estilo sevillano. Puesto que era una obra del siglo XX, levantó una obra del siglo XX. Sí que respetó la arquitectura del pasado pero haciendo arquitectura del presente.

Es muy importante y altamente significativo que respeta los principios de la carta de Atenas de la que ya hablaré.

Tanto en la plaza de El Gastor, ya mencionada, como en el edificio de Espera usa el mismo lenguaje arquitectónico que usa James Stirlig en la ampliación del Museo de Stuttgart capital del länd alemán de Baden-Württemberg.

La guardería de Algar es más racional pero respetando el lenguaje de la arquitectura de la Sierra. En él se incluye el lenguaje edilicio con cubierta de tejas a dos aguas.

Pero, otra vez, otro viraje afecta a la vida de nuestro arquitecto que entra a trabajar en 1997 y hasta 2001 en la Gerencia de Urbanismo de Sevilla. Trabaja en la conservación de edificios para particulares. Se dedicaba a proteger el patrimonio arquitectónico privado de Sevilla y a conservar edificios en buen estado.

Además había órdenes de ejecución a los propietarios para que los tuvieran en condiciones de seguridad, salubridad y ornato.

Entre las obras importantes en las que intervino se encuentra un gran edificio de casas en la popular y castiza calle Divina Pastora. Este edificio lo iban a tirar y nuestro biografiado lo salvó. También protege el Palacio del Pumarrejo.

Mas llega después al cargo de arquitecto municipal en nuestra querida Dos Hermanas, cargo del que toma posesión en 2001. Además, desempeña el oficio de jefe de licencias urbanísticas. Con él trabajaba el arquitecto nazareno José Ignacio Crespo Rodríguez. Pero alargando este párrafo diré que nuestro personaje vigilaba las infracciones urbanísticas e informaba las licencias.

Como nos podemos imaginar era una tarea ardua y difícil. Tuvo que sustituir al arquitecto que firmaba los proyectos para el Ayuntamiento y empezó a redactar los proyectos. Entre ellos están el Centro Social de la Moneda, Centro Social e Instalaciones Deportivas de Condequinto y Urbanización del Viejo Parque de Bomberos.

Después viene la que puede compararse una de sus grandes obras, la actuación sobre la Torre del Olivar. Se conservaron los dos arcos. También se conserva un dieciochesco azulejo de la Virgen del Mayor Dolor. También proyectó un jardincito que es como una continuación del compás de Santa Ana.

Los frescos que aparecieron también los restauró la empresa Freixenet. Detrás de esta novedosa urbanización se alza la Peña Sevillista de un carácter todo moderno de un estilo que yo llamaría racionalista y que el autor llama moderno muy acentuadamente. El conjunto es en parte historicista en parte puramente vanguardista mostrando, sin duda, la valentía de este arquitecto.

La Peña Sevillista sigue lo que ya hemos dicho de la Carta de Atenas: respeto a la arquitectura tradicional del entorno y ejecución con un lenguaje actual. Ello ha dado lugar, y repito, a un edificio moderno, para mi gusto con muchos resabios racionalistas.

El arco principal de La Mina Chica, sujeto sobre la nave principal de la hacienda. Al descubrirlo el arco se queda suelto por lo que se colocó un gran machón de hormigón. Es con la misma textura y color que el propio arco y se arriestra el arco secundario al arco principal con grandes vigas de acero cortén -que parece cuidado y con el aspecto de madera-.

Estos rasgos aguantan el arco secundario al principal evitando el desplome del arco secundario. Este arco secundario da lugar a una serie de pequeños arcos sobre ladrillos aguantando sobre pequeñas columnas que posiblemente eran las antiguas caballerizas de las haciendas. Todo ello parecía descrito en una QR que se encuentra sobre un atril colocado en el arriate próximo a la torre.

Mas la semana que viene seguiremos hablando de esta singular obra arquitectónica.

FE DE ERRATAS

Los martinitos nos jugaron una jugada la semana pasada. Pusieron que el abuelo de nuestro protagonista se llamaba Rafael Díaz Moreno, cuando era Rafael Mejías Díaz. De igual manera no apareció que la galería estatal que arregló James Stirling era de Stuttgart, capital de Baden-Wurttemberg.

 

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