Crónica de la Cuaresma y la Semana Santa del año 2019 (V)

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La Cena

La Cena decidió, con acertado criterio no salir, debido a la lluvia, por lo que no hizo su estación de penitencia

Este año la crónica ha sido especialmente larga pues han sido muchos los estrenos de las cofradías nazarenas. Y tenemos que decir que han existido algunas omisiones y algunos errores –sólo consideramos uno de calado, el referido a la saya de la Virgen del Amor y Sacrificio- en la crónica de la Hermandad de la Santa Cruz. El cofrade José Cid Ramírez nos lo ha corregido en Facebook lo cual agradecemos aunque le hemos respondido en la misma red social. Remitimos a los lectores a facebook para que lean todo lo concerniente a este asunto. Errare humanum est decían los romanos.

Pero, llegamos ya a uno de los días más grandes del año, a uno de los tres jueves que relucían más que el sol junto con el Corpus Christi y el día de la Ascensión. Toca hablar del Jueves Santo, día en que Nuestro Salvador instituye la Eucaristía y nos deja su Cuerpo y su Sangre como alimento. Asistimos este año a la misa In coena Domini –En la Cena del Señor- en nuestra Parroquia Mayor de Santa María Magdalena. Fue una eucaristía solemnísima en que no faltó el lavatorio de los pies, recuerdo de que Cristo se los lavó a los apóstoles, muestra de mansedumbre del que es límpido Cordero. Tras la misa la Hermandad Sacramental, la del Señor, antigua y muy prestigiosa cofradía nazarena, acompañó a Éste hasta el monumento, que este año se había montado en la capilla de las Benditas Ánimas, guardándose el Santísimo en la preciosa urna de plata concebida precisamente para este día. Por otro lado, con igual esplendor, tuvieron lugar las misas en recuerdo de la institución de la Eucaristía en las numerosas parroquias, los templos conventuales y otras iglesias –como la de la Obra de la Iglesia- de nuestra devota ciudad. Luego en muchos templos se veló al Señor en el monumento. Pero la tarde estaba cerrada en aguas. En Sevilla las primeras cofradías –los Negritos, los Caballos, las Cigarreras y Montesión- decidieron no salir. Estábamos presente cuando cayó la granizada cuando anunciaron los Negritos que no salían y cuando llegamos a Dos Hermanas vimos la lluvia antes de la misa en Santa María Magdalena. Por un momento, creímos que el Jueves Santo se iba entero al garete. Pero, sólo se estropeó en parte. Nuestra primera cofradía del Jueves, la Cena, decidió con acertado criterio no salir. Hubiera sufrido la lluvia. Este año presentaba varios estrenos. Muy importante es que San Judas Tadeo, San Andrés y San Mateo estrenaban atuendo. Los ropajes habían sido donados por varios hermanos. Pero también eran nuevos la primera fase de las cartelas y los respiraderos del paso de Misterio de la Cena. Por último, también era nueva la jofaina del antedicho misterio. En cuanto a las variadas flores o plantas que llevaba esta cofradía, el misterio se ornaba con rosas rojas, espigas, ruscus o helechos. Por su parte, Jesús Humillado se adornaba con rosa dark purple, clavel morado, clavel rojo, matiola morada, iris morado, limonium morado y malva, eryngium bourgati –variedad de cardo morado-, espino, ruscus y helecho. Por otro lado, el paso de la Virgen se engalanaba con rosa champán, rosa de pitiminí blanca, astromelia blanca, lilium blanco, antirrinum blanco, paniculata blanca, robellini, ruscus y helecho. Como vemos, un variadísimo y completo repertorio floral, tan sugerente y complicado como el de la Oración en el Huerto. Los pasos desde luego iban preciosos. La Virgen vestía un tocado muy ancho, magníficamente colocado por su vestidor, el sevillano Felipe Arellar Morillas, que es todo un experto en vestir con amplio pecherín y anchas cocas a las imágenes de la Virgen, tal como está volviendo a llevarse en Sevilla, aún más que en Dos Hermanas. En fin, lo lamentable es que la cofradía, tan probada por cierto por la Historia, no pudiera ver la calle.

Pero el tiempo mejoró en la tarde y ante las garantías que daban meteorólogos de que no llovería a partir de las ocho Vera-Cruz decidió salir a la calle. Y acertó. Como nos tiene acostumbrados, la decana de las cofradías penitenciales nazarenas realizó una salida ejemplar, en la que recorrió el barrio de San Sebastián, el centro de la ciudad y de nuevo el viejo barrio. Es interesante contemplarla en todo su recorrido. No nos atrevemos a recomendar ninguna calle. Si bonita va por la calle San Fernando, bonita va por la calle del Pinar, si se luce en la Plazoleta más se luce en la carrera oficial, en ese ágora de Dos Hermanas que son los Jardines, si se luce pasando por el Gran Poder no se luce menos por la calle Goyeneta, la vieja de la Mosca, si es bonita la salida no lo es menos la entrada. Este año estrenó el paso de Cristo faldones de terciopelo verde oscuro. Además se han restaurado cuatro ciriales de la cofradía en los talleres del orfebre nazareno Juan Lozano Pérez y se han ejecutado dos nuevos para acompañar a la cruz procesional en los mismos talleres. La Virgen magníficamente ataviada por su vestidor Pepe Camero vestía con encaje en las cocas y con una mantilla dorada en el pecherín. El tocado le daba un aire de elegancia y clasicismo muy acentuado. La saya que llevaba era una blanca bordada en oro. Este año al paso de palio se le habían retirado los cordones. En cuanto a las flores, toda la exuberancia de cofradías como la Oración en el Huerto y la Cena se convertía en sencillez en Vera-Cruz. El Cristo se adornaba con iris, siemprevivas y anemonas de color morado y la Virgen con claveles y flor de cera de color blanco exceptuando un ramo de rosas rojas en recuerdo de los siete dolores de Nuestra Madre y Señora. Recordemos que el iris es el sustituto del lirio

Y después de este Jueves –en el cual Sevilla también se quedo terciada con la salida de sólo tres cofradías la Quinta Angustia, en la cual por la mañana había un gran ambiente de querer salir, el Valle y Pasión-llegó la Madrugada, en la cual salieron las cofradías. En Dos Hermanas es la noche del Gran Poder, una de las imágenes cristíferas que más mueve a devoción en la ciudad. La contemplamos por la carrera. Y muchos puntos nos llamaron la atención. No hace falta hablar sobre el orden, el silencio, la solemnidad del piadoso cortejo. Este año notamos que iba más pueblo fiel de promesa tras el Divino Nazareno. Fue también un año de grandes estrenos. Una auténtica maravilla, que contribuye mucho al patrimonio de las cofradías nazarenas, es la bambalina delantera del paso de palio diseñada por el licenciado en Historia del Arte Francisco Javier Sánchez de los Reyes y bordado por Josefa Maya González. Evidentemente, como dice su diseñador, se inspira en los bordados del XIX de las hermanas Antúnez y de Patrocinio López. Es un bordado de piezas grandes aunque también, clarísimamente, aparecen piezas más pequeñas. Es muy bonito, muy vistoso, por supuesto muy complejo y de un gusto sin duda exquisito. Una pieza más a sumar al ingente patrimonio artístico de esta rica cofradía –paso de Cristo, paso de palio, insignias, retablo, etc. -. También se estrenaban los faldones, las bambalinas laterales y la trasera, todo ello en terciopelo morado liso. Igualmente estrenaba el palio una nueva parihuela realizada en los talleres de Enrique Gonzálvez. El mismo paso contempla plateado y restaurado el respiradero frontal y, a su vez, es nueva una imagen de la Virgen del Rocío para el entrecalles, ejecutada en el taller de Juan Lozano Pérez y donada por un grupo de fieles y devotos. Igualmente se han restaurado los faroles de la cruz de guía y se ha realizado una nueva cruz alzada en el taller del citado orfebre nazareno. Por último, se han estrenado sotanas con sobrepelliz para las navetas, confeccionadas por Emilia Morales Soto. Como vemos, muchos estrenos en esta cofradía, en un año que se singulariza en nuestra Semana Santa precisamente por el gran número de ellos. Otros datos curiosos e interesantes es que la Virgen no llevaba su corona de salida de plata dorada sino la de plata usada habitualmente para sus cultos internos. San Juan Evangelista, que acompaña y consuela a la Virgen, también llevaba nimbo de plata. La Virgen, magistralmente vestida por Juan Ramírez, otro de los grandes vestidores de Dos Hermanas, se vestía con un tocado de tul tostado e hilos dorados. La saya, una de las bordadas que tiene, era negra de acanto bordada en oro fino por su benemérito hermano Antonio Fernández. Es de destacar que la Virgen ostentaba la medalla de las Bellas Artes otorgada a la bailaora Eva la ‘Yerbabuena’. Sólo nos queda decir que la cofradía lleno de seriedad y de devoción la noche nazarena alrededor del hermoso Jesús Amado del Gran Poder y de María Dolorosa del Mayor Dolor y Traspaso. Por otra parte, nos es imposible señalar por donde es más bella esta cofradía.

La próxima semana finalizaremos esta extensa crónica hablando del Viernes y Sábado Santo y Domingo Resurrección.

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