Crónicas de las fiestas septembrinas y octubrinas, en Dos Hermanas (I)

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Dos Hermanas

Aparte del Rosario y del Valme, Dos Hermanas ha visto desarrollarse en estos meses fiestas religiosas de todo tipo

Dos Hermanas, como es sabido, abunda en fiestas religiosas y civiles. Las primeras son innumerables, entre las segundas descuellan su fantástica feria, una de las mejores de la provincia junto con la de Sevilla y la de Mairena del Alcor –la veteranía es un grado- o nuestros Carnavales, a los que se suman nuestras numerosas veladas y, por supuesto nuestra fastuosa cabalgata de Reyes y las numerosas pequeñas cabalgatas de los barrios. No sabríamos decir si estos abigarrados desfiles son cortejos civiles o religiosos porque ciertamente la Epifanía del Señor y la Adoración de los Reyes, su manifestación a los gentiles, tiene por supuesto un matiz religioso muy acentuado.

Pero aquí, en estos sencillos artículos que comenzamos hoy vamos a hablar de las fiestas religiosas de diversas hermandades incidiendo, sobre todo, en las de Nuestra Señora del Rosario de la Hermandad de la Oración en el Huerto y, como no, en las fiestas de Nuestra Celestial Protectora Nuestra Señora de Valme, fiesta plena de elementos religiosos y elementos profanos.

En primer lugar, diremos que durante los días 5, 6 y 7 de septiembre se celebró el triduo en honor de la que históricamente ha sido la gran dolorosa de Dos Hermanas, la Virgen de los Dolores, imagen que sigue todavía concitando mucho la devoción de los nazarenos y no hay nada más que ver su fabulosa y multitudinaria entrada. Y eso que en Dos Hermanas existen imágenes tan veneradas como la Amargura, reina indiscutible de multitud de barrios o la del Amor y Sacrificio, también reina indiscutible de multitud de barrios. Pero, vamos, opinamos sinceramente que nuestra ciudad tiene entidad suficiente, y le sobra, para tener coronada una dolorosa y aunque todas –y repetimos lo de todas- tienen méritos la que mejor resume nuestra historia es ésta, la Virgen de los Dolores. Pues bien, el día 8 se celebró la que fue solemnísima función principal. La Señora se cobijaba bajo dosel negro con el frontal trasero del antiguo palio de recortes se adornaba el altar de cultos con numerosa cera y jarras con margaritas y claveles blancos. Vestía manto negro de recortes y la saya más bella que quizá tenga, una de lentejuelas. Predicó el triduo y la función Fray José María Mora, terciario capuchino de Nuestra Señora de los Dolores, y nuevo superior del Colegio de San Hermenegildo, vulgo ‘Los Frailes’ de nuestra ciudad. Los cantos de los cultos estuvieron a cargo del grupo vocal Opus Vocies.

Posteriormente, el día de su fiesta, el 15 de septiembre, día de los Dolores Gloriosos, se puso a la Virgen en devoto besamanos cobijada por el techo y el ya mencionado frontal trasero del antiguo palio de recortes, pieza muy interesante siquiera por la antigüedad –principios del s. XX- que tiene. El besamanos se completaba con cuatro ramos troncocónicos de flores blancas, una cenefa de flores a los pies de la Reina de los Dolores, dos candelabros, la bandera de la hermandad y el magnífico estandarte corporativo, uno de los mejores de Dos Hermanas.

También nos gustaría citar que de la Parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles y San José de Calasanz de Montequinto salió en rosario vespertino el 12 de septiembre, día del Dulce Nombre de María, la Virgen de los Ángeles, titular de la Parroquia, patrona de Quinto y titular a su vez de la Agrupación de Fieles del Santísimo Cristo de la Esperanza y Nuestra Señora de los Ángeles. A destacar que la acompañaron los coros de su nombre y Aires de Quinto. La Virgen iba preciosa con rostrillo, recordando los tiempos primeros cuando la ataviaba el tan llorado Pepe Asián Cano, tan vinculado a Dos Hermanas, donde vistió a la Virgen del Carmen e hizo tanto por esta última imagen y por la de los Ángeles a la que vistió varios años. Es notorio que cada vez se afianza más la devoción a la nueva patrona de Quinto.

Y tenemos, en segundo lugar, que hacer la salvedad que no hablaremos de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz –el 14 de septiembre- celebrada con triduo previo y con función el mismo 14 por la venerable y antigua Hermandad de la Santa Vera-Cruz a cuyos cultos de estos sus 475 años de la fundación dedicaremos cuando acaben un artículo aparte.

Si, podemos decir, que el día de la fiesta, que conmemora la recuperación de la Cruz por el emperador bizantino Heraclio (Capadocia c.575- Constantinopla 11-II-641) de manos de los musulmanes y que la llevó a Jerusalén el 21 de marzo del 630, celebró función al Sagrado Madero nuestra cofradía del Lunes Santo, la Hermandad de la Santa Cruz, Jesús en la Presentación al Pueblo y Nuestra Señora del Amor y Sacrificio en su Capilla propia de la Santa Cruz.

También, hay que decir como novedad y muy acertada por cierto, que la Hermandad del Santo Entierro el mismo día de la Exaltación de la Cruz celebró en Santa María Magdalena función al Madero de Nuestra Salvación. El altar de cultos se veía muy bello presidiendo la hermosa a la par que austera Cruz de Guía de la corporación, cobijada en un bello dosel rojo. Se adornaba el altar con seis candeleros con cera blanca, dos preciosos ramos troncocónicos de claveles rojos –recordemos que el ramo troncocónico por costumbre en Sevilla y también en Dos Hermanas es muy usado por las cofradías más llamémoslas ‘serias’- y por bandejas y flores de talco en dos credencias. En resumen, se trataba de un altar sencillo pero muy sugerente y bonito. Por otra parte, predicó la función el director espiritual y párroco de Santa María Magdalena don Manuel Sánchez Heredia, que es ejemplo de predicador muy didáctico y asequible para los fieles.

Por otro lado, el día 6 pronunció la Meditación sobre el Stabat Mater en la Hermandad del Gran Poder y en honor de la Virgen del Mayor Dolor y Traspaso la gran cofrade Isabel María Caballero Holgado, secretaria de la hermandad de Valme, leyendo el ejercicio la no menos gran cofrade María Luisa Díaz Núñez, camarera de nuestra protectora. Ese día, al finalizar la meditación se puso en besamanos a la Virgen, continuando los días 7 y 8. La Señora se encontraba acompañada por San Juan –vestido con túnica verde y mantolín rojo- y bellamente ataviada, llevando una saya negra bordada de gran hojarasca y manto morado que la favorecía mucho. Recordemos que, en cuando a sayas y mantos esta dolorosa del Mayor Dolor y Traspaso tiene posiblemente el mejor ajuar de Dos Hermanas. Felicitamos desde estas páginas al vestidor Juan María Ramírez Gutiérrez por el mimo que pone en ataviarla. El día 12 –festividad, como hemos dicho, del Dulce Nombre de María- comenzó el triduo en honor de la Virgen. Predicó el párroco de la de Nuestra Señora del Amparo y San Fernando de nuestra ciudad don Manuel Chaparro Vera, que es también un excelente predicador, del mismo modo que se colega de Santa María Magdalena muy didáctico y asequible a los fieles. El día 15 tuvo lugar la solemne función de instituto en la que predicó el citado don Manuel Sánchez Heredia.

Igualmente, el día 14 aconteció un hecho extraordinario que a muchos pasó inadvertido. La Asociación de la Medalla Milagrosa, establecida en la Parroquia de Santa María Magdalena y que da culto a una imagen de la Milagrosa de vestir –caso poro frecuente- organizó un encuentro diocesano de las Asociaciones de la Medalla Milagrosa. Con motivo de ello, sacó en Rosario vespertino a las 5 de la tarde a la Virgen por las calles más céntricas de la ciudad. A su fin se celebró la Eucaristía. Recordemos la gran devoción que tiene la Milagrosa en Dos Hermanas, una de las Vírgenes de gloria a la que más cariño tienen los nazarenos. Nada más hay que ver lo multitudinario que es el triduo de noviembre y, sobre todo, la procesión que sale del colegio de la Sagrada Familia. Ello es muestra de la loable labor que han hecho las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, sociedad de vida apostólica femenina, establecida en nuestra ciudad en ya mencionado colegio y antes también en la Residencia Municipal de Ancianos San Fernando y en la Guardería La Milagrosa, ayudadas por los Paules, la sociedad de vida apostólica masculina, que fundó San Vicente de Paúl, igual que ellas fueron fundadas por el mismo San Vicente y por Santa Luisa de Marillac. Podemos decir que la devoción a la Inmaculada Milagrosa, advocación inspirada en las visiones de la humilde hermana Santa Catalina Labouré, caló mucho en Dos Hermanas. Hoy la procesión de la Milagrosa del colegio, sea la grande, la que donó José Gómez Martín, el célebre y acaudalado Joselito ‘La Culebra’, o una pequeña, sigue atrayendo y mucho a los nazarenos. Pero debemos acabar, en el próximo número hablaremos de las fiestas de esa imagen tan venerada y querida por los nazarenos que es la Virgen de la Amargura, de la gran Virgen del Rosario y como no de nuestro tótem, y no me duele usar la palabra polinesia, y símbolo más preciado, nuestra tan querida Virgen de Valme.

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