La Dos Hermanas devota: de Cruces y Procesiones Eucarísticas

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Cruces

Ha destacado el gran número de Cruces que han procesionado por las calles del pueblo

Siguiendo nuestra costumbre de escribir crónicas sobre las principales fiestas de la ciudad para que quede constancia para el futuro y siguiendo, por otra parte, la línea de este periódico de que así quede, hoy me centraré en dos fiestas netamente nazarenas: las Cruces de Mayo y el Corpus Christi.

En primer lugar, tenemos que decir, que la fiesta de las Cruces ha seguido una evolución antropológica y sociológica muy interesante y que muestra el cambio de mentalidad hacia el fenómeno religioso que se ha experimentado en nuestro pueblo. En efecto, se ha pasado en unos años de la celebración de las Cruces en las calles de la villa adornadas con arcos –incluso parece ser que se adornaban calles donde no se encontraban cruces- a las numerosas procesiones organizadas por hermandades u otras entidades, normalmente de tipo religioso. Recordamos las numerosas cruces que se veían en la villa de la que es pobre ejemplo la magnífica de la Plazoleta que todavía, afortunadamente, subsiste. Pero antes existían tres en la calle del Pinar, una en la calle San Alberto, otra en la calle Lope de Vega esquina a Botica, otra en la calle Paraíso, la famosa Cruz de Pinto en el Palmarillo que siempre hemos creído que había de identificarse con la Cruz del Donaire y, por supuesto, las numerosas cruces del vía crucis que unía Santa María Magdalena con el sitio del Calvario yendo por la calle Real y por las tapias del Colegio de Nuestra Señora de la Compasión y del Almacén de las Cruces, propiedad de la familia Ybarra, como tantas y tantas posesiones que este linajudo clan sevillano tenía en nuestro pueblo.

Hoy, en cambio, la celebración de la calle se ha pasado a las procesiones. Ya ni siquiera quedan las famosas cruces de la Ciudad Blanca, ejemplo de un esquema del Centro de la ciudad –del Pueblo como dicen en los barrios- traspasado a un barrio. Hoy lo que predominan son, como se ha dicho ut supra, las procesiones. Y este año han salido muchas. Desde luego, es importante reseñar que no todos los años salen todas y que el esquema es muy cambiante. De hecho, cuando pronunciamos el pregón de las Cruces nombramos algunas que ese año no procesionaban y, desde entonces, todo ha cambiado mucho y barruntamos que seguirá cambiando. Y este año muy a vuelapluma diremos que ha salido el 26 de mayo las de la Motilla y de la Hermandad de Pasión de las Portadas, el 27 la de la Agrupación Parroquial del Prendimiento, que fue en otros tiempos una de las más importantes y costeadas, el 28 las dos de la Hermandad de la Oración en el Huerto, la de la Hermandad de la Borriquita y la de la Hermandad de la Amargura, el 3 de junio –sábado del Rocío y, por tanto, a nuestro entender, mala fecha- la de la Hermandad de la Santa Cena y el 10 de junio la Cruz Misional de la Hermandad del Gran Poder. Y han paseado por nuestras calles desde pequeñas como la del Prendimiento o la pequeña de la Oración en el Huerto o la Amargura hasta otras grandes como la grande de la Oración en el Huerto, la de la Cena o la Misional del Gran Poder. Ha sido tanta la variedad del tamaño de las Cruces, la diversidad de los cortejos, del atuendo de los acompañantes –flamenca para las mujeres, chaqueta para los hombres, etc.-, el número y variedad de bandas de música, las muy distintas insignias –y quiero recordar las graciosísimas de la Cruz de la Motilla todo un alarde de inventiva mezclado con buen gusto-, etc. Es, pues, un mundo diverso y cambiante que acaso merecería mejor futuro sobre todo porque las Cruces no es –no puede serlo con una feria y un Rocío por medio en una ciudad feriante y rociera y, por contraste, poco amante de esta fiesta-, una de las grandes celebraciones de esta devota y multiforme Dos Hermanas.

Pero antes de sumergirnos en la otra fiesta que hoy vamos a comentar, en la del Cuerpo de Cristo tan celebradísima en Dos Hermanas quiero decir algunas palabras sobre la nueva imagen de Nuestra Señora de las Angustias de la Agrupación Parroquia del Santísimo Cristo de la Misericordia de nuestra ciudad, sita en la Parroquia de Nuestra Señora del Amparo y San Fernando. Se bendijo el 25 de mayo en la Parroquia y es obra del imaginero Manuel Téllez Berraquero. El día 26 se puso en besamanos y el 27 salió en procesión acompañada de la Banda de las Tres Caídas. La procesión, que tuvimos el gusto de contemplar, fue muy bella luciendo la Virgen en el paso de Nuestra Señora del Amparo y Esperanza de la Santa Cena, adornado con flor blanca. La imagen hay que decir que se aparta mucho de los cánones de nuestras dolorosas siendo enormemente patética y de rasgos muy acusados. No es la Virgen Niña la uso sino más bien una Virgen Mujer. Ciertamente, es una imagen con personalidad, obra de un autor novel en nuestro pueblo. Con esta efigie su Agrupación Parroquial tiene ya su titular mariana con lo que da un paso más en su consolidación y en su camino hacia convertirse en hermandad.

Por otro lado, pasaremos a unas fiestas muy populares en Dos Hermanas como son las del Corpus Christi que, lamentablemente, se desarrollan con variada fortuna. El 15 de junio, jueves, antigua fecha de la celebración de la fiesta, salió la primera procesión, la organizada por la Agrupación Parroquial del Dulce Nombre de Jesús de la Parroquia de Nuestra Señora de la Oliva. A nuestro modo de ver, resultó bellísima y solemnísima –todo un disfrute para los sentidos- yendo dos pasos: el de Santa Ana con la Virgen Niña y el del Señor. Acompañaban la Banda de las Tres Caídas y la de Santa Ana. El paso de la Santa se adornaba con flores rosas y el del Santísimo con flores rojas. Y tenemos que decir, que, aunque es una cuestión baladí con todo lo que está cayendo en el mundo pero dado que nuestra crónica es del Corpus Christi, el Señor debería llevar flor blanca que es su color litúrgico y no roja. El rojo es para la cera y es privilegio de la Sacramental del Sagrario de Sevilla, extendido a otras sacramentales aunque no es propio verdaderamente de ellas. Por ello, se yerra adornando con flores rojas el paso del Señor. En ninguna manera existe permiso ni privilegio para ello. Está claro. Por último, tengo que decir, que el triduo previo lo predicó el párroco don José Diego Román Fernández.

Por su parte, el sábado 17 de junio salieron otras dos procesiones: la de la Parroquia del Divino Salvador y la de la Parroquia de Nuestra Señora del Rocío. En ninguna de las dos se sacó paso pareciendo más bien procesiones de impedidos. Y es una pena lo que acontece en la Parroquia de Nuestra Señora del Rocío. La procesión antaño fue solemnísima saliendo una imagen del Niño Jesús y el Santísimo en paso cobijado en una custodia de madera. Incluso un año, como recuerda toda Dos Hermanas que abarrotó la barriada de Nuestra Señora del Rocío para contemplarla, salió la imagen de la Virgen que se venera y es titular de la Parroquia. Pero todo ha decaído hasta unos extremos impresionantes. Este año ha salido el Santísimo bajo palio en una procesión sencillísima, seguida de una velada en las inmediaciones de la casa de hermandad del Cautivo. Las que fueron las grandes fiestas de la feligresía de Nuestra Señora del Rocío que llenaban de alegría las Casas Baratas con la procesión y la veladita han decaído, pues, ostensiblemente. No sabemos quien tiene la culpa: las circunstancias, el clero, la Hermandad del Cautivo, el barrio o todos a la vez. No nos importa. No es hora de lamentaciones sino de poner manos a la obra. Desde aquí, con la influencia que puede tener esta página como creadora de opinión, animamos a la parroquia, a su párroco, al barrio y, por supuesto, a la Hermandad del Cautivo a que recuperen esta fiesta para Dos Hermanas y, sobre todo, para sus barrios.

Por su parte, la Hermandad Sacramental de Santa María Magdalena, celebró triduo al Santísimo los días 14,15 y 16 de junio, con solemne función el día 17. Predicó el triduo el Padre Jens Muller, Terciario Capuchino de Nuestra Señora de los Dolores del Colegio de San Hermenegildo de nuestro pueblo y la función el párroco don Manuel Sánchez de Heredia. Fueron unos cultos muy solemnes, en que brillaron por cierto los predicadores, con la solera que les sabe dar una hermandad del Santísimo de la categoría de la de nuestra Iglesia Mayor, destacando la función que fue muy larga y lucida. En ella agradeció el director del Centro del Orientación Familiar, Fernando Ortega, y un representante de los donantes de órganos la ayuda de la hermandad.

El día 18 Dos Hermanas se preparaba para la procesión. Esa mañana el Señor de la Cena, vestido de blanco, procesionó para colocarse en la calle Botica por donde pasaba el Corpus Christi. Salió en el paso de Jesús Humillado adornado con bellas margaritas blancas. A la vuelta lo acompaño la Agrupación Musical de Nuestra Señora de Valme.

Y finalizamos así este artículo. La próxima semana hablaremos de la magna procesión del Corpus Christi de la ciudad y de las demás que se celebraron. De nuevo Dos Hermanas brilló alrededor de Jesús Sacramentado.

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