La empresaria nazarena ha convertido a Supernova en una referencia nacional de los eventos corporativos de alto nivel
Su compañía, con sede en Dos Hermanas, ha sido reconocida como la Mejor Corporate DMC de España 2026.
Hablar de Miriam Ceballos es hablar de emprendimiento, talento y proyección internacional desde Dos Hermanas. La fundadora y CEO de Supernova ha conseguido situar a una empresa nacida en la ciudad nazarena entre las más destacadas del sector MICE y del turismo premium, trabajando para algunas de las marcas más exigentes del mundo.
Lejos de trasladar su actividad a grandes capitales, la empresaria ha convertido Dos Hermanas en el centro de operaciones de una compañía con proyectos nacionales e internacionales. Una apuesta por sus raíces que demuestra que el talento no depende del código postal, sino de la capacidad para innovar, liderar equipos y ofrecer excelencia.
El reciente reconocimiento de EU Business News, que ha distinguido a Supernova como Mejor Corporate DMC de España 2026, confirma una trayectoria construida desde el esfuerzo, la formación continua y una visión diferente del turismo de alto nivel.
Natural de La Moneda y criada en Vistazul, Miriam Ceballos mantiene un fuerte vínculo con la ciudad que la vio crecer. Su historia representa a una nueva generación de empresarios nazarenos que compiten en mercados internacionales sin perder de vista sus orígenes.
En esta entrevista concedida a El Nazareno, repasa su trayectoria profesional, reflexiona sobre el liderazgo, el emprendimiento y el futuro del turismo premium, además de reivindicar el papel que puede desempeñar Dos Hermanas en un escenario empresarial cada vez más global.
De La Moneda al reconocimiento nacional
La empresaria nazarena, fundadora de Supernova, ha sido reconocida al frente de una compañía que opera desde Dos Hermanas para algunas de las marcas más exigentes del mundo.
Hay historias empresariales que comienzan lejos de casa. Y otras, como la de Miriam Ceballos Plata, nacen en Dos Hermanas y crecen sin perder sus raíces.
La CEO y fundadora de Supernova acaba de lograr uno de los reconocimientos más destacados de su sector. Su empresa ha sido distinguida como Mejor Corporate DMC de España 2026 por EU Business News, consolidando una trayectoria que combina visión internacional y fuerte arraigo local.
De La Moneda y Vistazul al escenario internacional
Miriam Ceballos nació en Dos Hermanas, en el barrio de La Moneda, donde sus padres comenzaron su vida en común siendo muy jóvenes. Creció en Vistazul, en la vivienda que levantaron con esfuerzo y donde siguen residiendo actualmente.
Su formación comenzó en el colegio Nuestra Señora de la Compasión y continuó en el IES Vistazul. Mantiene una estrecha vinculación con el barrio a través del Club Vistazul y de la Hermandad de la Santa Cruz.
Madre de un niño de once años, apasionada de la Semana Santa y deportista habitual, encuentra en el entrenamiento una vía para equilibrar las exigencias de una profesión que la lleva constantemente por distintos puntos del mundo.
Una carrera construida desde abajo
Su recorrido profesional no fue inmediato. Tras iniciar Traducción e Interpretación en la Universidad Pablo de Olavide, se licenció en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Sevilla.
Posteriormente amplió su formación con un Máster en Coaching y Programación Neurolingüística, además de una actualización constante por iniciativa propia.
La crisis económica de 2008 marcó un punto de inflexión. Recién terminada la carrera decidió buscar oportunidades fuera de España y comenzó su trayectoria en el sector hotelero de lujo en Francia.
Empezó trabajando en recepción, sin dominar todavía el idioma, en cadenas internacionales como Hilton y Sheraton. Con esfuerzo fue creciendo por los departamentos de reservas y ventas, desarrollando una experiencia que la llevó a ciudades como París y Cannes.
Tras regresar a Sevilla continuó su carrera en el Hotel Barceló Renacimiento y posteriormente en agencias especializadas en eventos corporativos, asumiendo proyectos cada vez más complejos.
El nacimiento de Supernova
En 2023 comenzó a dar forma a un proyecto propio. Ese año diseñó la marca, la metodología, la filosofía empresarial y la identidad digital de Supernova.
La compañía inició oficialmente su actividad en 2024 y experimentó un rápido crecimiento, alcanzando varios millones de euros de facturación.
Dos años después llegaría uno de los mayores reconocimientos de su trayectoria con el premio a la Mejor Corporate DMC de España 2026.
Dos Hermanas como centro de operaciones
A pesar de la dimensión internacional de los proyectos que dirige, Miriam Ceballos ha mantenido la sede central de Supernova en Dos Hermanas.
La empresa cuenta además con equipos distribuidos entre Marbella, Madrid, Barcelona e Ibiza, desde donde desarrolla experiencias corporativas premium para compañías de primer nivel.
La empresaria destaca el papel fundamental de su familia durante todo este proceso. Especialmente el de sus padres, que continúan apoyándola en cada desplazamiento profesional y contribuyen al equilibrio entre su vida personal y empresarial.
Entrevista | Miriam Ceballos, CEO y fundadora de Supernova
Su carrera demuestra que no es necesario estar en Madrid, Londres o Nueva York para liderar proyectos internacionales de primer nivel. ¿Cómo ha conseguido convertir Dos Hermanas en el centro de operaciones de una firma con alcance global?
La verdad es que nunca me planteé tener que elegir entre mi tierra y mis ambiciones. Nuestra sede central está en Dos Hermanas, es el centro de operaciones de la empresa y de ahí no se va a mover. Luego tenemos equipo repartido por el resto de España, sobre todo en nuestra sede de Marbella, y también en Madrid, Barcelona e incluso Ibiza, porque hoy el talento no entiende de códigos postales. Pero el cuartel general está aquí.
Cuando un proveedor o un partner viene a trabajar con nosotros, le damos cita en nuestra oficina de Dos Hermanas, no al revés. Trabajamos con clientes en Francia, Reino Unido o Estados Unidos, y la cabeza que decide está en mi ciudad. Dos Hermanas no es un freno para operar a nivel internacional, es el lugar desde el que lo hago con la cabeza tranquila. La tecnología hizo el resto. Lo demás es criterio, y eso viaja contigo.
¿Qué cree que aporta una visión empresarial nacida en Andalucía a la hora de competir en mercados internacionales tan exigentes?
Una cosa que aquí damos por hecha y fuera vale oro: saber recibir. A mí me viene de casa, porque mi madre era gobernanta en el Hotel Hacienda La Boticaria, así que crecí viendo de cerca lo que es cuidar de quien llega de fuera para que se sienta como en su casa.
En Andalucía eso no es una técnica, es una forma de ser. Somos grandes anfitriones por naturaleza, nos gusta recibir, cuidar, dar y compartir, y tenemos además el territorio perfecto para hacerlo.
Lo que para nosotros es de cajón, fuera se valora como oro, porque es hospitalidad de verdad, la que no se finge.
Cuando una marca de lujo o una agencia internacional confía en ti para un proyecto, no compra logística, compra la sensación de que todo va a estar en su sitio. Y esa forma de cuidar la traigo de mi casa antes que de ningún hotel.
Lo que parecía una desventaja, venir de un sitio pequeño, resultó ser mi mejor herramienta.
Cuando trabaja con grandes corporaciones y presupuestos que alcanzan cientos de miles de euros, ¿cuáles son los valores que considera irrenunciables en su forma de liderar?
La coherencia, por encima de todo. Cuando manejas presupuestos de cientos de miles de euros, lo fácil es deslumbrar y lo difícil es que cada decisión tenga una razón detrás.
Yo no firmo nada que no pueda defender, ni delante del cliente ni delante de mi equipo.
Y el respeto al trabajo de los demás, que en este sector se nota muchísimo quién trata bien a quien monta la silla a las seis de la mañana y quién no.
Para mí un evento que sale perfecto pero deja a la gente reventada por el camino, no salió bien.
¿Ha tenido que romper prejuicios sobre el hecho de dirigir una compañía internacional desde una ciudad como Dos Hermanas? ¿Cómo los ha afrontado?
Claro que sí, y al principio dolía.
Ha habido reuniones donde notabas que esperaban a alguien de Madrid o de fuera, y aparecía yo con mi acento.
Lo afronté de la única forma que sé, que es con el trabajo.
No me he gastado un minuto en convencer a nadie de que se puede liderar desde el sur, prefiero demostrarlo con el resultado y que sea el propio cliente quien lo cuente.
El acento se queda. Lo que cambia es la cara que ponen cuando ven cómo queda el proyecto.
¿Qué mensaje enviaría a los jóvenes emprendedores nazarenos que sueñan con desarrollar proyectos de alcance global sin abandonar su tierra?
Que el sitio del que vienes no es un techo, es un punto de partida.
Yo dirijo proyectos internacionales y sigo siendo de Dos Hermanas, y las dos cosas no se contradicen, se sostienen.
Lo que abre puertas no es el código postal, es tener un criterio propio y no soltarlo cuando el de enfrente tiene más nombre o más presupuesto.
Salid fuera todo lo que necesitéis, aprended de quien sepa más que vosotros, y luego decidid desde dónde queréis construir.
Que sea una elección, no una huida.
Aquí se puede.
Después de más de una década operando en entornos de máxima exigencia, ¿qué aprendizajes considera que han sido determinantes para llegar al punto en el que se encuentra hoy?
Empecé en la recepción de un hotel en Francia sin hablar el idioma, así que el primer aprendizaje fue que no pasa nada por estar abajo, lo que importa es lo que haces con eso.
El segundo, que en este oficio la diferencia no está en el dinero que se gasta sino en la intención con la que se gasta.
Y el tercero, el más caro de aprender, que un sí dicho deprisa para no perder un cliente cuesta más que un no dicho a tiempo.
Aprendí a elegir con quién trabajar, y eso me cambió la empresa y la vida.
Su firma ha sido reconocida recientemente como Mejor Corporate DMC de España 2026. ¿Qué significa este premio para usted y para el equipo de Supernova?
Lo recibí con esa sensación rara de que un premio nombra por fuera algo que llevábamos tiempo defendiendo por dentro.
Nosotros no producimos eventos, arquitectamos experiencias, y eso durante un tiempo suena a matiz hasta que alguien de fuera lo reconoce y deja de serlo.
El premio lo da EU Business News, pero el trabajo es del equipo, de cada persona que ha cuidado a las tantas de la noche un detalle que el cliente no iba a ver pero sí iba a sentir.
Para mí significa sobre todo que se puede competir en la primera división del sector sin renunciar a la forma de hacer las cosas con la que crecí aquí.
En un sector donde la excelencia es una obligación y no una opción, ¿cómo se construye una cultura empresarial capaz de mantener estándares tan altos de manera constante?
No con discursos, eso lo aprendí pronto.
La excelencia no se pide en una reunión, se contagia con el ejemplo.
Si yo reviso un detalle pequeño, el equipo entiende que ningún detalle es pequeño.
Tenemos una metodología propia, el S.O.U.L. Framework, que obliga a que cada experiencia tenga una historia, un momento irrepetible y algo que quede después, y eso nos da una vara de medir común.
Pero la cultura de verdad se sostiene cuando contratas bien y cuidas a la gente, porque nadie da lo mejor de sí en un sitio donde no se siente respetado.
¿Recuerda algún proyecto especialmente complejo que haya supuesto un antes y un después en la evolución de la empresa?
La Métamorfosis de Marbella.
Una convención para el décimo aniversario de una farmacéutica, cuatrocientas personas, un presupuesto altísimo y muy poco margen para el error.
Fue el proyecto donde todo lo que defendíamos sobre el papel tuvo que sostenerse en la realidad delante de cuatrocientos pares de ojos.
Salió de matrícula, con una valoración de los asistentes de 4,95 sobre 5, pero lo que de verdad me marcó fue ver al CEO de la compañía subir al escenario sin que nadie se lo pidiera, movido por el momento.
Ahí entendí que un evento bien arquitectado no se aplaude, se vive.
Y que estábamos en el camino correcto.
¿Cuál considera que es el principal elemento diferenciador de Supernova frente a otras compañías del sector?
Que partimos de una pregunta que casi nadie hace: qué tiene que quedar en la gente cuando esto termine.
La mayoría del sector diseña hacia el día del evento.
Nosotros diseñamos hacia lo que pasa después, hacia el recuerdo.
Lo llamamos Arquitectura de la Intención, y no es una etiqueta de marketing, es un método que se nota en cada decisión, porque ninguna es por capricho estético, todas responden a una razón.
Una propuesta bonita la hace cualquiera.
Una propuesta que se puede defender delante de un director financiero, esa ya somos muchos menos.
Usted trabaja muy de cerca con el cliente internacional de alto nivel. ¿Qué está viendo en Andalucía que la está convirtiendo en uno de los destinos más atractivos para mercados como Estados Unidos, Reino Unido o Francia?
Que el cliente internacional de alto nivel ya no busca solo lujo, busca verdad.
Y Andalucía tiene una autenticidad que no se puede construir, porque lleva siglos aquí.
El americano que ha estado en todas partes se emociona con un patio, con una luz, con una conversación.
Lo que antes era un destino de sol y playa hoy se entiende como un destino de cultura, de gastronomía, de raíz.
Mientras otros sitios compiten por ser más nuevos, nosotros ganamos por ser de verdad.
Esa es la palabra que más escucho de mis clientes de fuera, autenticidad.
Y no se compra.
Más allá de la imagen de exclusividad, ¿qué impacto económico real tiene el turismo premium en ciudades y territorios como Sevilla y su provincia?
Mucho más del que se ve, y muy repartido.
El turismo premium no llena estadios, pero deja huella donde pisa: en el restaurante, en el artesano, en el guía, en el hotel pequeño y en el productor local.
Es un turismo de poca cantidad y mucho valor, justo lo contrario del de masas, y por eso encaja con un territorio que quiere crecer sin desbordarse.
Sevilla está haciendo un esfuerzo serio por posicionarse como destino de lujo, entrando en redes internacionales como Virtuoso, y cuando la capital se posiciona, ese impacto se reparte por toda la provincia.
Y a Dos Hermanas me gusta colocarla con honestidad: no es todavía un destino de lujo, pero sí es la prueba de que el talento que mueve este sector puede salir de cualquier rincón de la provincia.
¿Qué oportunidades cree que todavía están por desarrollar para consolidar a Andalucía como uno de los grandes referentes europeos del turismo de lujo?
Coser lo que ya tenemos.
Tenemos los activos, los hoteles, la gastronomía y el patrimonio, pero muchas veces van cada uno por su lado.
La oportunidad está en la colaboración entre instituciones y empresas privadas para contar Andalucía como una sola historia y no como veinte folletos sueltos.
Y en desestacionalizar, porque el cliente de lujo viaja en mayo o en septiembre, no en agosto.
Si trabajamos el destino los doce meses y dejamos de competir entre nosotros, dejamos de ser una alternativa bonita para convertirnos en una referencia.
Esa es la diferencia entre que te visiten y que te elijan.
Hace poco moderó una de las mesas más relevantes del Luxury Spain Congress junto a representantes de organismos e instituciones de primer nivel. ¿Qué conclusiones destacaría sobre el futuro de los destinos turísticos en España?
Tuve el privilegio de moderar la mesa de cierre del congreso, Turismo de Lujo: El Futuro de los Destinos de España, junto a Natalia Bayona, Directora Ejecutiva de ONU Turismo; Raquel González Aguilar, de Turismo de la Comunidad de Madrid; José Ramón Castiñeira, de Turismo de Galicia; Antonio Linares, Director de Ventas de Iberia; y Juan Serra, Corporate Managing Director de Lifestyle Brands en Palladium Hotel Group.
La idea que defendí allí y que resume lo que pienso es que España no compite por ser el destino con más turistas, compite por ser el destino con más sentido.
El futuro de los destinos no se juega en la promoción, se juega en la coherencia.
De nada sirve venderse como destino de excelencia si la experiencia sobre el terreno no acompaña.
Desde mi posición, que es la de quien al final tiene que aterrizar todo eso en un evento real para un cliente exigente, mi aportación fue justo esa: bajar la teoría al suelo.
Las instituciones piensan en el destino.
Yo pienso en la persona concreta que lo vive.
Y los dos planos tienen que encajar.
Si mira hacia los próximos cinco o diez años, ¿cómo imagina la evolución del turismo premium y qué papel le gustaría que desempeñaran Andalucía, Sevilla y Dos Hermanas en ese escenario?
Creo que vamos hacia menos ostentación y más significado.
El lujo del futuro no será el que más brilla sino el que más cambia algo en quien lo vive.
Andalucía está perfectamente colocada para eso, porque lo nuestro nunca fue el oropel, fue la emoción.
Me gustaría ver a Sevilla consolidada como capital del turismo premium con criterio, no de cantidad.
Y a Dos Hermanas me gustaría verla en el mapa por una razón muy concreta: porque demostró que desde aquí también se puede liderar.
Si dentro de diez años un chaval de mi barrio monta su empresa y no se plantea irse, habrá merecido la pena.
Después de haber llevado el nombre de Dos Hermanas a foros internacionales y de dirigir proyectos para algunas de las compañías más exigentes del mundo, ¿qué le gustaría que se dijera dentro de unos años sobre el legado empresarial que está construyendo desde su ciudad?
Me gustaría poco titular y una frase.
Que se dijera que una nazarena demostró que no hacía falta irse para llegar.
No me importa tanto que se recuerde la empresa, las empresas van y vienen.
Me importa que quede la idea, que desde Dos Hermanas se puede hacer un trabajo que compita con cualquiera del mundo sin perder de dónde vienes ni a quién se lo debes.
Y se lo debo a mis padres, que han cuidado de mi hijo para que yo pudiera coger todos esos aviones.
Si el legado es ese, que otros se atrevan después de verme, me doy por contenta.
Una empresa global con sello nazareno
La trayectoria de Miriam Ceballos demuestra que el talento puede crecer desde cualquier lugar cuando existe una visión clara y una apuesta decidida por la excelencia.
Desde Dos Hermanas, Supernova ha logrado posicionarse entre las empresas más reconocidas del sector de los eventos corporativos y el turismo premium, llevando el nombre de la ciudad a algunos de los principales foros nacionales e internacionales.
Su historia refleja el valor del emprendimiento, la formación continua y el arraigo a la tierra. Un ejemplo de cómo competir en mercados globales sin renunciar a las raíces.






































