Nela Linares se hace con este primer premio con un corto sobre el cáncer de mama
En la recogida del galardón, Nela Linares aprovechó para servir de altavoz a las mujeres víctimas de los cribados del cáncer de mama en Andalucía.
“No me esperaba ganar pero gané y no sé cómo improvisé un discurso tan hilado, porque en realidad no me preparé nada. Con este tema estoy tan indignada que supongo que descargué la rabia de esa manera. El caso es que el discurso lo subieron a una cuenta con muchos seguidores y ya tiene muchas visualizaciones”, explica.
El corto dura 30 segundos, por que es en la categoría que participaba en el festival ‘Notodofilmfest’.
‘Tócala’ es el título de este corto que describe “la rutina de belleza de cualquier mujer a partir de los 30: ducha, skincare, nunca dejar secar el pelo al aire y tocarse las tetas para comprobar que no hay bulto”. Con la sintonía de Pascual Márquez de las sevillanas ‘Tócala, tócala, tócala…’.
Un corto dirigido, interpretado y producido por ella misma con su propio guión.
Nela Linares es natural de Dos Hermanas, donde se ha criado. Estudió en el colegio La Loma, donde desde pequeña ya tenía una cámara en la mano. Estudió Comunicación Audiovisual, en Sevilla y Madrid. Se especializó en guion de ficción.
También se ha especializado en la investigación académica dentro de su campo: medios de comunicación y cultura popular.
Se marchó de Dos Hermanas y casi toda su vida profesional la he hecho fuera, aunque aquí sigue teniendo a su familia y amigos de la infancia.
Nela Linares Antequera es creative marketer, doctora en Comunicación, guionista y dramaturga. Su trayectoria se mueve entre el marketing creativo, el storytelling, la investigación académica y la escritura en diversas formas artísticas.
Graduada en Comunicación Audiovisual, cuenta con un Máster en Documental y Periodismo Transmedia, un Máster en Guión de Cine y Televisión y un Doctorado en Investigación en Medios de Comunicación.
Su carrera profesional se ha desarrollado principalmente en Ámsterdam, donde diseña estrategias de comunicación y posicionamiento creativo para marcas del sector tecnológico y cultural.
Entre 2021 y 2023 fue Head of Marketing and Promotion del Amsterdam Spanish Film Festival, consolidando la financiación privada a través de alianzas con marcas como Air Europa y Turespaña, y contribuyendo a posicionar el festival como un puente cultural clave entre España y Países Bajos.
Experta en campañas digitales, audience engagement y multimedia storytelling, ha combinado esta faceta con la creación artística.
Ha escrito dos guiones cinematográficos y prepara un tercero, además de haber estrenado tres obras teatrales en Madrid y Sevilla (‘Dios aprieta’, ’26,4%’ y ‘Furias y féminas’). En 2021 publicó junto al colectivo Creadoras de Cambio el libro ‘Creadoras letras’, fruto de un proyecto de activismo feminista para visibilizar a escritoras en el callejero madrileño.
En el ámbito audiovisual, es guionista y directora de cinco cortometrajes, entre ellos ‘Quitamarío’ (Premio al Mejor Guión en el Festival de Dos Hermanas), ‘Credibilidad ninguna’, ‘Ventolera e Histriónicas’, cortometraje documental que reivindica la figura de la mujer andaluza en el cine folclórico.
En paralelo, ha desarrollado una investigación doctoral titulada ‘Ficción audiovisual e imaginarios sociales en la era #Metoo: una mirada cualitativa a la culpa femenina’ (2019-2024), calificada con Cum Laude. Actualmente trabaja en la escritura de un ensayo basado en su investigación, que une la teoría crítica con la creación artística.
Nela Linares contesta a nuestras preguntas:
¿Qué te inspiró a crear un cortometraje sobre el cáncer de mama?
Escuché una entrevista a Ángeles Claverol, presidenta de Amama, la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama de Andalucía, explicando todo lo que había ocurrido con el escándalo de los cribados.
Me impactó muchísimo la noticia. ¿Cómo es posible que se dejaran cientos de mamografías sospechosas en un cajón? Recuerdo que estaba en el gym escuchándola y empecé a llorar cuando contó cómo muchas mujeres se enteraron que tenían cáncer en la consulta del médico de cabecera, a causa de otro dolores.
El cáncer no duele, como ella misma dijo. Da la cara en estadios muy avanzados. Habían desarrollado la enfermedad porque nadie les había dicho que su mamografía era sospechosa.
La impotencia que sentí fue infinita. Supongo que necesitaba expresar mi rabia de alguna forma artística. De ahí surgió el impulso de crear el corto.
¿Cómo surgió la idea inicial para el guión?
Hay algo muy potente en la idiosincrasia andaluza que me encanta, y es nuestra capacidad para re significar los elementos de la cultura popular para la denuncia. Es algo que fuera de Andalucía se entiende poco.
En las manis, en las protestas, siempre acabamos bailando sevillanas, cantándolas como insignias. ¿No es eso maravilloso?
El miedo con el que vivimos las mujeres de padecer cáncer de mama, esa obsesión por explorarnos los pechos, por “tocarnos” las tetas, me daba juego con esa sevillana de Pascual González que dice “tócala, tócala”. Me imaginaba a una mujer tarareándola en su casa mientras se hacía una exploración.
¿Qué mensaje principal querías transmitir con este cortometraje?
Las mujeres estamos condenadas a unos rituales de belleza completamente innecesarios, sin embargo la exploración mamaria no lo es. Es muy importante tocarse las tetas y estar seguras que no hay nada raro ahí.
La idea era esa, incorporar al skin rutine, al cuidado del cabello, a todas esas tonterías estéticas, la exploración mamaria, como un gesto más. Como parte de la rutina del quererse y cuidarse.
¿Cómo fue el proceso de investigación sobre el cáncer de mama para desarrollar la historia?
Aunque es cierto que la entrevista a la presidenta de Amama fue lo que me inspiró, el tema de tocarnos las tetas es algo que siempre me ha marcado. Recuerdo que fui consciente de ello desde muy joven gracias a la serie ‘Cuéntame’, un capítulo en el que Merche, Ana Duato, enseñaba a las mujeres del pueblo a explorarse los pechos. Ella, Merche, acababa de padecer cáncer. Eso me dejó marcada. Desde entonces no deja de ser algo en lo que pienso mucho. Una vez pensé que si tuviera a Simone de Beauvoir delante mía y pudiese hacerle una pregunta le preguntaría si ella se tocaba las tetas. Realmente, siempre quiero hacerle esa pregunta a las mujeres de mi alrededor. ¿Vivimos todas con ese miedo?
¿Hubo algún desafío particular al abordar un tema tan sensible como el cáncer de mama?
Sí, al principio desconfié de mí misma. ¿Y si no se entiende? ¿Y si soy la única que se toca las tetas y lo ven raro? Aún más con el tema de incorporar la sevillana como un juego de significados. Como digo, fuera de Andalucía no se entiende la fuerza e importancia de nuestra rapsodia para afrontar los problemas.
El segundo desafío fue que quise participar en otra categoría concreta del festival Notodofilmfest para el que lo hice. Además de la categoría ‘Llámalo cáncer’, hay una categoría que se llama ‘Historias en 30 segundos’. Así que tenía que contarlo todo en escasos 30 segundos.
¿Puedes contarnos sobre algún momento memorable durante la producción del cortometraje?
Lo rodé en Ámsterdam, en mi casa. Pero claro, tenía que parecer una casa andaluza, de una mujer andaluza. Por suerte, mi casa en Holanda es como entrar a una casa de una sevillana sin pérdida ninguna: mis carteles de las fiestas de primavera, el incendiario con la chimenea cartujana, la estampita de la Macarena, las tortas de Inés Rosales. Es bastante gracioso destapar que realmente fue rodado en Ámsterdam.
¿Cómo seleccionaste al elenco y qué buscabas en los actores para este proyecto?
Aquí viene lo divertido. Durante semanas estuve buscando a una actriz, pero no daba con ninguna. Tenía que ser española, y yo la quería un poco más mayor que yo, de 35 para arriba. Y si era más mayor, 45-60, mejor. Pero tenía que ser española, o hablar español. No conseguí dar con ninguna, así que decidí hacerlo yo. Nunca he actuado, algunas cosas muy concretas en producciones de amigos, pero actuar es algo que nunca me ha llamado la atención. Me armé de valor, porque además verme en la pantalla es algo que no me gusta. Lo hice como un reto para superar mis miedos, y también para cumplir propósitos. Estoy feliz de la Nela que ese día se animó a hacerlo.
¿Qué papel jugaron las experiencias personales o de personas cercanas en la creación del cortometraje?
He tenido casos de cáncer en mi familia, y en las familias de amigos muy cercanos. Creo que es muy difícil estar fuera de esto hoy en día. Sin embargo, y eso sí lo aprendí sobre todo de cómo mi tía afrontó su enfermedad. Me gusta mirar el cáncer como lo que es. Una realidad, un problema social, una putada en nuestro día a día. Intento huir de cierta terminología, como lucha, o héroe, o guerrera/o. El corto expone eso un poco: nos exploramos las tetas como parte de nuestra rutina de belleza porque todas podemos ser pacientes de cáncer el día de mañana. Cuando aún estaba en el instituto, la directora, y profe de Lengua, padeció cáncer de mama. Ella salía de sus sesiones de quimio y se venía a darnos clase. ¿Cómo de fuerte hay que ser para hacer eso?
Admiro a muchísimas mujeres que han tenido la valentía de afrontar la enfermedad e incorporarla a su rutina sin que ello suponga una fisura. Pero si lo supone, porque es normal que te joda la vida y te rompa los planes, también me parece un ejemplo el parar, el mandarlo todo a la mierda, el centrarse en una misma en ese momento.
¿Qué importancia tiene para ti la representación de enfermedades como el cáncer de mama en el cine?
Ya lo dije antes, gracias al audiovisual fui consciente de la importancia que tiene educar a la población a través de la ficción. Esa historia de Merche llegaría a muchos hogares, a muchas niñas y mayores que como yo, desde aquel día, empezaron a explorarse los pechos…por si acaso. El cine, la ficción audiovisual, siempre ha sido y será una herramienta muy poderosa de concienciación y educación cuando se usa de la manera adecuada
¿Cómo crees que el cine puede contribuir a la concienciación sobre el cáncer de mama?
Desde muchas perspectivas, por ejemplo, integrándolo en las historias sin que tenga que ser el tema principal a tratar. Al fin y al cabo es el día a día de muchas personas que conviven con la enfermedad, mientras continúan sus proyectos, su familia.
¿Qué impacto esperas que tenga tu cortometraje en quienes lo vean?
Es un corto muy pequeño, casi como un spot publicitario. Me gustaría pensar que quienes lo ven entienden que para las mujeres el explorarse los pechos es algo rutinario, entre lo correcto (la prevención) y la obsesión (el miedo). Y sobre todo, que si a alguna se le esté olvidando hacerlo, ¡que lo haga!
¿Hubo alguna escena o aspecto del cortometraje que te resultara especialmente difícil de filmar?
Sí, porque además me filmé sola. Es decir, fui directora de foto, productora, actriz y directora de arte. En fin, todo en uno. Se me hizo muy complejo encontrar los planos adecuados para narrar la historia. Con solo 30 segundos, tenía que estar segura que cada plano hablase por sí solo. Especialmente el momento del espejo donde se produce la exploración. Tenía que ser sugerente, sin enseñar pero enseñando.
¿Cómo ha influido este proyecto en tu perspectiva personal sobre el cáncer de mama?
Sobre todo ha influido la noticia de los cribados. Estoy totalmente aterrorizada por lo que está ocurriendo con la sanidad pública. Ahora es el escándalo por los cribados sobre cáncer de mama, pero mañana puede serlo por otra cosa. Realmente, es el momento de frenar el robo que se está produciendo a nuestro sistema sanitario. Lo dice alguien que vive en un país con un modelo privado (realmente híbrido), donde ir al médico no es igual de accesible.
¿Cómo te sientes tras recibir este premio?
Muy sorprendida, me ha gustado mucho que se haya reconocido la historia de las mujeres andaluzas afectadas por el escándalo del cribado desde un festival nacional, con un corto que apela tanto a la idiosincrasia andaluza. Estoy muy feliz de saber que nuestra manera de mirar el mundo puede ser entendida desde lo audiovisual, cosa que no siempre pasa.
¿Qué proyectos de futuro tienes después de ganar el premio en Madrid?
Antes de ganar el premio ya empecé a escribir una obra de teatro sobre el tema de los cribados. Una amiga actriz llevaba tiempo pidiéndome que le escribiera un sainete, pero no encontraba la inspiración. Un día dije: te voy a escribir no un sainete, sino ocho, uno por cada provincia andaluza, cada provincia una mujer distinta, con una edad distinta, y un contexto distinto. Todas afectadas por los cribados. La obra parte de la pregunta: ¿Qué hicieron las mujeres andaluzas mientras esperaban a que las llamasen para los resultados de sus mamografías? Trabajar. Estudiar. Cuidar. Tirar del carro como auténticas reinas.
¿Cómo ves el papel del cine en la educación y sensibilización sobre temas de salud?
El cine siempre va a ser un elemento muy interesante para traer debates a la sociedad, por su capacidad comunicativa tan democrática. No todo el mundo lee o le gusta leer, no todo el mundo va a al teatro, pero sí todos en algún momento, en casa o en el cine, nos sentamos a ver una película. Además tiene algo muy potente, y es ser el reflejo de la sociedad desde la que ha sido creado. No me extrañaría que en los próximos años empezásemos a ver más películas sobre cómo nos están robando la sanidad pública, un problema muy candente.
Nela Linares seguirá creando y utilizando su arte como activismo social.






































