Sofía García Iglesias cuenta su experiencia como «Chica Rosa»

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Sofía García Iglesias

Sofía García Iglesias acaba de realizar su segunda Ruta Jacobea

Sofía García Iglesias es una «Chica Rosa». Hace ocho años le detectaron un cáncer de mama. «Al principio cómo es natural, fue terrible, sientes mucho miedo, pero te das cuenta de que escuchar a otras mujeres que han pasado por la misma enfermedad que tú te tranquiliza mucho», explica.

Sofía es una de las mujeres que ha participado en la IV Ruta Jacobea dentro del proyecto terapéutico organizado por profesionales de la Unidad de Patología Mamaria del Hospital de Valme.

Es extremeña de nacimiento pero reside en Dos Hermanas desde hace 30 años. Está casada y tiene dos hijos. Afirma que es muy importante contactar con otras mujeres que están padeciendo la misma enfermedad.

Para ella fue muy fundamental el contacto con las mujeres de AMAMA (Asociación de Mujeres Andaluzas Mastectomizadas). «Hacen una gran labor ayudando a que no te sientas sola ante una situación que te desborda», incide.

«Tuve una recaída hace dos años y medio y eso fue lo peor. Llegué a pensar que no lo superaría, pero después de tratarme y mejorar, la Dra. Delgado, el año pasado, me propuso ir a hacer el camino Liebaniego y fue estupendo. Conocí a muchas otras mujeres que estaban en distintas fases del proceso de la enfermedad, unas me ayudaron y poder ayudar a otras también te reconforta», explica.

En la edición de 2019, han participado más «Chicas Rosas» de Dos Hermanas: Estrella Delgado, acompañada por su hermana Conchi; Mary Sánchez con la que va su marido, Manuel. «También nos acompañan enfermeros y auxiliares y médicos de Dos Hermanas que trabajan en Valme, tanto en la Unidad de Mama como en otros servicios. La persona que nos guía también es un paciente de cardiología de Dos Hermanas. Son estupendos, sin su colaboración desinteresada sería imposible», explica Sofía García Iglesias.

«Este proyecto es realmente terapéutico, consigue sacar lo mejor de nosotras para superar y ayudar a superar la enfermedad a las demás como una gran familia.Te hace sentir seguridad y, sobretodo, es fácil integrarse y caminar juntos», subraya .

«Lucho cada día por mejorar, estoy trabajando al 100 por 100 y cada día me alegro más de haber hecho mi segundo camino, es genial, este año llegamos a Santiago y fue muy emocionante. Proyectos cómo el Camino de Santiago ayudan de verdad », cuenta.

«Yo le diría a las mujeres que, por desgracia, cada año son diagnosticadas de cáncer de mama, que adelante, hoy los tratamientos están muy personalizados, que confíen en sus médicos y se apoyen en las demás, que no se queden solas, que busquen ayuda », anima Sofía García Iglesias.

El proyecto

Las «Chicas Rosas» del Hospital de Valme acaban de culminar su cuarta Ruta Jacobea dentro de un proyecto terapéutico organizado por profesionales de la Unidad de Patología Mamaria de este centro. Bajo esta denominación, acuñada por mujeres tratadas de cáncer de mama, cada año y con más fuerza se identifican con el mismo un número mayor de participantes, quintuplicando en la edición actual la primera experiencia iniciada en el año 2016.

La cirujana Carmen Delgado es la coordinadora de esta iniciativa que este año ha conseguido reunir a un grupo formado por un total de 29 «Chicas Rosas» (26 con cáncer de mama y tres con cáncer de ovario). Sus protagonistas subrayan la dureza y grandiosidad del camino cuyo reto han cumplido a través de un gran esfuerzo físico y mental, permitiendo desestigmatizar una enfermedad convertida en el tumor maligno más frecuente en las mujeres y en la primera causa de muerte por cáncer en las féminas.

El itinerario trazado para esta cuarta Ruta Jacobea se ha desarrollado entre Orense y Santiago de Compostela siguiendo la ruta del Camino Sanabrés. A lo largo de seis etapas se han recorrido un total de 123 kilómetros pasando por las siguientes localidades: Cea, Castro Mozón, Laxe, Bandeira y Outeiro.

Quintuplicada la participación de «Chicas Rosas»

Desde que hace cuatro años se iniciara este proyecto, ha conseguido consolidarse quintuplicando su participación. Si el primer camino de este proyecto contó con cinco mujeres tratadas de cáncer de mama, en el segundo participaron 13 y en el tercer camino fueron 17; el cuarto y actual ha dispuesto de la participación de 26 mujeres afectadas.

Además también se ha querido unir a esta iniciativa otras dos mujeres con cáncer de ovario, dos hombres con patologías oncológicas y un viudo de una mujer fallecida de cáncer de mama. Un grupo de peregrinas que este año asciende a 64, incluyendo a profesionales de la Unidad de Patología Mamaria de Valme y familiares de las «Chicas Rosas».

El primer Camino de Santiago realizado por estas mujeres luchadoras contra el cáncer de mama fue el itinerario de Sarria-Santiago, la segunda ruta escogida fue la de Santiago-Fisterra-Muxía; en la tercera ocasión coronaron la ruta del Camino Lebaniego y esta cuarta actual ha correspondido al Camino Sanabrés.

Según su coordinadora, la cirujana Carmen Delgado, «el enriquecimiento de la convivencia en torno a un proceso de salud tan complicado y largo ha logrado potenciar esta actividad física, permitiendo empoderar a estas mujeres luchadoras que nos dan lecciones de vida».

Al respecto, las Chicas Rosas valoran muy positivamente la iniciativa: «esta experiencia nos ayuda a reforzar nuestra autoestima para continuar retando a la vida».

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