Atenea Campos ha realizado el Camino de Santiago nadando para una causa solidaria colaborando con la Asociación Mar Pozo – Por la Sonrisa de un Niño
Atenea Campos, junto a sus compañeros, ha realizado seis etapas a nado en la ría gallega de Arousa. Saliendo en la primera etapa desde O Grove y llegando en la última a Pontecesures, desde donde realizaron el último recorrido a pie hasta llegar a la Catedral de Santiago de Compostela.
Atenea vive actualmente en Entrenúcleos aunque desde pequeña es vecina de Montequinto. En su trayectoria educativa ha pasado por “La Montaña”, el CEIP Europa, el IES María Galiana y el IES Galileo Galilei, hasta llegar al IES Virgen de Valme, donde realizó el Ciclo Superior de Actividades Físicas y Deportivas.
Después estudió el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la Universidad Pablo de Olavide, y más tarde cursó el Máster en Gestión Deportiva en modalidad no presencial en la Universidad San Jorge, adscrita a la Universidad de Zaragoza.
Desde los 5 hasta los 23 años ha sido nadadora del Club Natación Dos Hermanas, “una etapa que me marcó profundamente tanto a nivel deportivo como profesional, porque gracias a esto decidí dedicarme al sector deportivo. Comencé a nadar en la piscina de verano de Entretorres, a entrenar en la piscina de Ramón y Cajal y viví la construcción y apertura del Centro Acuático Manolo López Cohen, donde también entrené muchos años. Con la mayoría de edad, además de nadadora, también empecé a trabajar en el club y durante varias temporadas de verano para el Ayuntamiento de Dos Hermanas. Tras la pandemia mi rumbo profesional cambió, comencé a trabajar en Grupo Deporocio, en gestión deportiva y busqué opciones que me permitieran mantener el deporte en mi vida, adaptándolo a la nueva situación laboral y personal”, explica Atenea Campos.
Actualmente nada con el Club Natación Sevilla, que entrena en Tiro de Línea e Hytasa, aunque mantiene una relación estupenda con el Club Natación Dos Hermanas, “al que siempre consideraré mi casa deportiva”.
Atenea Campos responde a nuestras preguntas:
¿En qué momento tomas contacto con el mundo de la Natación?
Llevo vinculada al mundo de la Natación desde que era muy pequeña. Mis padres querían que practicara algún deporte y, cuando probé el medio acuático, me enamoré por completo. Desde entonces he pasado por casi todas las facetas posibles: he sido nadadora, entrenadora y juez de natación, y siempre he sentido que este deporte forma parte de mi vida.
Durante muchos años mi entorno era solo la piscina, pero hace unos cuatro o cinco años, gracias a mis compañeros, empecé a interesarme por la natación en aguas abiertas.
Me quedé completamente embelesada: quizá fue la mezcla de la belleza de nadar en plena naturaleza, la sensación de libertad y el ambiente tan especial que se vive en esas pruebas.
Desde entonces he participado en distintas travesías, como la Copa de España de Aguas Abiertas, donde logré una tercera posición en 2024, o la Travesía del Mar de las Calmas, también con un tercer puesto ese mismo año, además de varias ediciones de la Travesía del Hacho de Ceuta, entre muchas otras.
¿Qué significa para tí la Natación?
Para mí la Natación, además de un hobby o un hábito saludable, es una forma de vida. Es mi manera de encontrar equilibrio, de desconectar del ruido diario y de reconectar conmigo misma. Cuando nado, todo se coloca en su sitio: los pensamientos fluyen, las preocupaciones se apagan y solo queda la sensación del agua y del movimiento.
La Natación me ha acompañado en todas las etapas de mi vida, y siempre ha sido mi refugio, mi espacio de calma y también mi forma de superarme. Creo que es uno de esos deportes que te enseña mucho más allá de lo físico: te enseña disciplina, paciencia, constancia y humildad.
¿Cuál es tu estilo preferido?
Depende mucho de la etapa de mi vida en la que mire, porque en cada una he tenido un estilo preferido distinto.
Actualmente, para las aguas abiertas, el que más practico y disfruto es el crol, aunque reconozco que a veces también nado un poco de espalda… sobre todo cuando el paisaje es bonito.
¿Algún ídolo al que sigues en este deporte?
La verdad es que las personas que más me inspiran las tengo muy cerca: mis compañeros. Son ellos los que me motivan cada día, los que comparten entrenamientos, retos y también los momentos más duros.
Nunca he tenido como objetivo ser la mejor, sino disfrutar de lo que hago, superarme un poquito cada día y seguir aprendiendo de quienes me rodean.
¿Has competido? ¿Nos puedes hablar de tu palmarés?
Sí, he competido desde muy pequeñita y sigo haciéndolo a día de hoy. Actualmente participo en categoría máster con el Club Natación Sevilla, y compito tanto en piscina como en aguas abiertas, a nivel territorial y nacional.
En 2024 logré la medalla de plata en la Copa de España de Aguas Abiertas, y en el Campeonato de Andalucía de Verano 2025 conseguí dos bronces y una plata en pruebas individuales.
¿Qué te motivó a participar en esta iniciativa solidaria de hacer nadando el Camino de Santiago?
Todo este evento solidario surgió con mi grupo de compañeros del Club Natación Sevilla. A uno de ellos se le ocurrió una idea un poco loca pero preciosa: si el Camino de Santiago se puede hacer andando, en bici o a caballo… ¿por qué no hacerlo nadando?
Casualmente, dentro del grupo tenemos a personas que encajaban a la perfección para hacerlo posible: un marino mercante, un enfermero, un compañero que maneja embarcaciones, y varios nadadores igual de locos que no dudamos en decir que sí.
Mi compañero Carlos Pazos, que trabaja en el Hospital Macarena, colabora con la Asociación Mar Pozo-Por la Sonrisa de un Niño, que fue la entidad con la que decidimos unir fuerzas.
Su labor es maravillosa: hacen que la estancia de los niños con cáncer o enfermedades raras en el hospital sea más amable, con proyectores especiales, vinilos decorativos y muchas otras acciones llenas de humanidad.
Nos pareció que, si íbamos a hacer algo tan innovador como esto, podíamos aprovechar esa visibilidad para ayudar a una causa tan bonita. Y así fue como empezó todo: con una idea, un grupo de amigos.
¿Cómo te preparaste para este desafío? ¿Hubo algún entrenamiento específico que seguiste?
Llevamos preparando este desafío más de un año, tanto a nivel físico y mental como en toda la parte operativa y logística.
En cuanto al entrenamiento, combinamos sesiones en piscina, trabajo de larga distancia, fuerza en gimnasio y muchas jornadas en el mar, especialmente en la costa de Huelva. Esas sesiones fueron clave para cohesionarnos como grupo, mantener un ritmo común, adaptarnos al agua fría y prepararnos mentalmente.
Por otro lado, la gestión y logística del evento también nos ha llevado más de un año. Varios compañeros viajaron a Galicia para hacer un auténtico trabajo de campo, comprobando por dónde podíamos nadar, los puntos seguros de entrada y salida y los lugares donde refugiarnos del frío gallego.
Además, la coordinación con la Asociación Mar Pozo ha sido constante: manteníamos comunicación diaria para seguir el progreso de las donaciones. Hemos sido una piña.
También hemos contado con el apoyo de empresas colaboradoras como Grupo Avisa, Frutos Secos Salysol, Erbes, Hermanos Oliva de Sanlúcar la Mayor y Marevento, que quisieron sumarse y respaldar esta iniciativa solidaria.
¿Qué retos físicos y logísticos enfrentaste durante la travesía?
Durante la travesía nos encontramos con muchísimos retos y cambios que fuimos afrontando y resolviendo sobre la marcha. El segundo día, por ejemplo, hubo temporal y no permitieron salir a la embarcación del puerto, así que hicimos esa etapa andando, aunque por suerte pudimos recuperarla el último día.
También vivimos situaciones complicadas por el frío: hubo casos de hipotermia, taquicardias e incluso una lipotimia, todo debido a las bajas temperaturas del agua. En otras zonas, la marea estaba tan baja que el barco de apoyo quedaba encallado, y teníamos que ayudar a moverlo hasta aguas más profundas.
Además, hubo etapas con fuertes corrientes en contra, que pusieron a prueba nuestra resistencia y nuestra coordinación. Aun así, todo formó parte de la experiencia en la que aprendimos a adaptarnos, apoyarnos y seguir adelante como equipo.
¿Cuál ha sido la parte más difícil de hacer el Camino de Santiago a nado?
La parte más complicada ha sido la acumulación de kilómetros y de frío día tras día. El cuerpo se va resintiendo poco a poco, y llega un punto en el que la cabeza te empieza a jugar malas pasadas.
Aun así, la ilusión que llevábamos, ver cómo la gente se volcaba con la iniciativa y saber que cada brazada sumaba para la Asociación Mar Pozo nos dio fuerzas para seguir adelante.
Fue duro pero repetiría la experiencia sin pensarlo ni un segundo.
¿Hubo momentos que te sorprendieron o que disfrutaste especialmente?
Hubo muchos momentos especiales, pero hay uno que se me quedó grabado para siempre. Estábamos en medio de la ría de Arousa, rodeados de vegetación, con un temporal que nos movía de un lado a otro, y sentíamos la lluvia cayendo sobre nosotros. El agua que caía era incluso más cálida que la que teníamos alrededor, y de repente, paró de llover… y apareció un arcoíris.
Fue un instante mágico. En ese momento entendí de verdad lo increíble que es sentirse tan pequeño y tan vivo a la vez, en plena naturaleza, compartiendo algo tan grande con mis compañeros.
¿Qué papel tuvo el Club de Natación Sevilla en esta iniciativa? ¿Cómo fue trabajar en equipo?
El Club Natación Sevilla ha sido el punto de unión que nos ha reunido a este grupo de nadadores. Gracias al club hemos coincidido personas con la misma pasión y las mismas ganas de vivir experiencias diferentes.
De hecho, muchos compañeros del propio club —y también de otros clubes de toda España— no pudieron sumarse esta vez, pero nos han escrito para decirnos que les encantaría organizar una edición el próximo año. Eso demuestra que este proyecto ha despertado una ilusión enorme y un sentimiento de equipo que va mucho más allá de nuestro grupo inicial.
¿Puedes hablarnos sobre la Asociación Mar Pozo y su labor?
La Asociación Mar Pozo-Por la Sonrisa de un Niño es una entidad sevillana sin ánimo de lucro que trabaja para mejorar la estancia hospitalaria de los niños ingresados. Lo hace a través de acciones solidarias y creativas como visitas de superhéroes, decoración de espacios, donación de juguetes, material educativo y dispositivos tecnológicos.
Su objetivo es llevar alegría, color y esperanza al Hospital Virgen Macarena de Sevilla, haciendo que los menores y sus familias vivan su estancia de una forma mucho más amable, humana y llena de ilusión.
¿Qué significa para ti apoyarlos a través de este evento?
Para mí, apoyar a la Asociación Mar Pozo a través de este evento me ha hecho abrir los ojos y darme cuenta de lo afortunados que somos y de lo poco que cuesta a veces ayudar a las demás personas.
Conocer de cerca la labor que hacen y ver el impacto tan bonito que tienen en los niños y sus familias te cambia la forma de mirar las cosas.
Saber que, de algún modo, nuestras brazadas han podido aportar un granito de arena para hacerles sonreír, ha sido una de las partes más emocionantes de toda esta experiencia.
¿Cómo pueden las personas apoyar o involucrarse con la asociación?
Durante esta aventura quisimos hacerlo de una forma simbólica: recaudando “kilómetros solidarios”. Cuando comenzamos, pensamos: “entre todos vamos a recorrer 600 kilómetros; si cada kilómetro equivale a 2 euros, nuestro objetivo será alcanzar esa cantidad”. Pero la respuesta de la gente ha sido increíble: estamos a punto de alcanzar el 400 % del objetivo que nos habíamos marcado. ¡No nos lo creemos!
Quien quiera seguir colaborando puede hacerlo directamente con la asociación mediante transferencia:
Beneficiario: Asociación Mar Pozo – Por la Sonrisa de un Niño
Nº de cuenta: ES81 2100 7743 7302 0029 5475
Asunto: Nombre + Apellido – Nadando a Santiago
Todo lo recaudado va íntegramente destinado a la Asociación, nosotros no manejamos ningún fondo. Aunque la travesía ya haya terminado, ellos siguen realizando eventos y acciones solidarias durante todo el año, en los que se puede colaborar tanto con aportaciones económicas como con ayuda y participación directa.
¿Cómo ha cambiado esta experiencia tu perspectiva sobre la solidaridad y el trabajo en equipo?
Me ha hecho ver que las personas que tenemos alrededor tienen muchas ganas de ayudar. A veces nos falta tiempo o no sabemos muy bien cómo hacerlo, pero cuando la causa lo merece, todo el mundo está dispuesto a arrimar el hombro.
Y, por supuesto, todo esto ha sido un auténtico trabajo en equipo. El trabajo en equipo aporta calidad, fuerza y confianza. Cada uno de nosotros ha tenido un papel diferente, pero todos hemos remado en la misma dirección, apoyándonos y cuidándonos unos a otros.
Creo que esa unión y esa energía compartida han sido la verdadera clave del éxito de esta experiencia.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a aquellos que están considerando involucrarse en iniciativas solidarias similares?
Que se animen. Que reúnan a un grupo o equipo de amigos en los que confíen, que crean en la causa y tiren hacia adelante.
Hacer algo bueno siempre recompensa y te hace crecer como persona, y si además lo haces a través de algo que te apasiona, solo puede enriquecer tu vida.
En cuanto al Camino de Santiago a nado, estamos deseando ver que el próximo año muchos más grupos se animen a realizarlo. Y, por supuesto, si necesitan ayuda, estaremos encantados de guiarlos, apoyarlos y compartir nuestra experiencia.
¿Tienes planes futuros para seguir contribuyendo en causas solidarias o emprender otros retos deportivos?
Claro, aún no hemos terminado con la Asociación Mar Pozo- Por la Sonrisa de un Niño. Todavía nos queda mucho por recorrer junto a ellos y seguir sumando en todo lo que podamos.
En cuanto a nuevos retos, ya estamos dándole forma a algunos proyectos que verán la luz dentro de un tiempo. Así que esto no termina aquí… ¡aún nos queda mucho!
Por supuesto, todo esto es gracias a mi familia que me ha apoyado en todo los caminos que he decidido ir recorriendo en mi vida y que me han llevado a donde estoy ahora mismo.
Atenea Campos ya prepara su próxima aventura.






































