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Ana Cristina Rodríguez lleva Dos Hermanas a Milán

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Maquilladora de Dos Hermanas

La maquilladora nazarena dio el salto a la Milan Fashion Week, donde trabajó con la firma Phan Dang Hoang. Compagina su labor en las pasarelas con la formación de nuevos profesionales

La maquilladora de Dos Hermanas ha conseguido llevar su talento hasta una de las grandes citas internacionales de la moda. En la última Milan Fashion Week, formó parte del equipo de maquillaje de la firma Phan Dang Hoang, bajo la dirección del key artist JR Queirós.

Su participación en la pasarela milanesa supone un nuevo paso en una trayectoria marcada por la pasión, el esfuerzo y la formación continua. Una oportunidad que llegó después de colaborar en importantes eventos de moda celebrados en Andalucía.

Detrás de este logro hay una historia de superación personal. En 2020 decidió cambiar de rumbo profesional, después de que la enfermedad de su padre le hiciera replantearse su futuro. Dejó su trabajo y apostó por convertir su afición al maquillaje en su profesión.

Desde 2021, también ejerce como docente en la Academia Studio By María José Rodríguez. Allí ha formado a más de 320 alumnos y acompaña a quienes quieren abrirse camino en el mundo del maquillaje profesional.

Ahora, con la experiencia de Milán en su trayectoria, tiene nuevos retos en el horizonte. Entre ellos, participar en la Paris Fashion Week, sin dejar de lado su vida en Dos Hermanas y su pasión por la enseñanza.

Sin embargo, la docencia se ha convertido en una de sus principales motivaciones. Desde la academia sevillana, transmite sus conocimientos y prepara a futuros maquilladores profesionales.

Su filosofía apuesta por la belleza natural, las pieles luminosas y los maquillajes elegantes. También concede especial importancia a la higiene, la ergonomía y el dominio de las técnicas profesionales.

A continuación, comparte su experiencia en Milán, sus comienzos y los retos que afronta en el mundo del maquillaje.

En 2020 decidiste dar un giro de 180 grados a tu vida para dedicarte profesionalmente al maquillaje ¿Qué te llevó a tomar esa decisión y cómo recuerdas aquellos comienzos?

La decisión de dar un cambio a mi vida, como pasa en muchos casos, fue la enfermedad de mi padre. A finales de 2018 y principios de 2019 le diagnosticaron una enfermedad. Y eso me hizo replantearme si realmente lo que hacía profesionalmente me hacía feliz.

Recuerdo un tsunami de emociones, pero cuando estaba maquillando, todo lo gris de mi vida desaparecía. No fue fácil: dejé mi trabajo, tenía una bebé de año y medio y estaba la situación familiar. Pero siempre tuve el apoyo y el cariño de mi familia.

¿En qué momento descubriste que el maquillaje podía convertirse en tu profesión y no solo en una pasión? ¿Qué es lo que más te sigue motivando de este trabajo?

Desde adolescente, siempre fui la prima, la amiga que te maquillaba para cualquier evento importante. Lo hacía por afición. En el momento en que me inscribí en el curso de maquillaje profesional, ya en una edad «adulta», con 30 años, tenía claro que, fuese en el ámbito que fuese del maquillaje, ese sería mi futuro laboral.

Actualmente, lo que me motiva de mi trabajo es guiar, acompañar y formar a futuros/as maquilladores/as profesionales. Dar todo lo que sé y ofrecer mi apoyo es lo que más feliz me hace en estos momentos.

Te has especializado en pieles naturales, orgánicas y luminosas, así como en maquillajes de ojos sutiles y elegantes. ¿Cómo definirías tu estilo y qué buscas transmitir con tus trabajos?

Mi estilo es la belleza y elegancia de lo sutil. No busco looks llamativos y pomposos, sino que me centro en que mis clientas se vean y sientan hermosas, pero, sobre todo, que se reconozcan en el espejo.

Recientemente has tenido la oportunidad de trabajar en la Milan Fashion Week, una de las grandes citas internacionales de la moda. ¿Cómo surgió esta oportunidad y qué significó para ti recibir esa llamada?

Tengo la inmensa suerte de trabajar en una de las mejores escuelas de maquillaje de Sevilla, por no decir de Andalucía o España, Studio By María José. En ella conocí a Júnior Queirós en una de las master class que ha impartido en la escuela de moda, High Fashion y mercado internacional.

Durante ese tiempo hemos mantenido una relación profesional debido a la escuela y, a finales de este verano, me ofreció formar parte de su equipo para Milán. No pude decir que no.

Formaste parte del equipo de maquillaje de la firma Phan Dang Hoang, bajo la dirección del key artist JR Queirós y junto a María José Rodríguez ¿Cómo fue trabajar con este equipo y qué papel desempeñaste en el backstage?

Trabajar con ellos, y sin que suene a peloteo, es sencillamente maravilloso. Son dos artistas del maquillaje a los que admiro profesionalmente, además de ocupar un espacio en mi corazón.

Mi papel en el backstage era maquillar a los/as modelos con ritmo y ligereza, siguiendo el look creado por Júnior para Phan Dang Hoang. Por último, tenía que hacer los retoques necesarios en el lineup.

¿Cómo se vive una jornada de maquillaje entre bastidores de una pasarela internacional? ¿Qué es lo que más te sorprendió de la experiencia en Milán y qué dificultades tuviste que afrontar?

De primeras parece caótico, pero todo está estrictamente calculado en tiempo y lugar. A nivel personal, se siente como un enjambre dentro del estómago y mil preguntas en la cabeza.

Lo que más me sorprendió fue la multitud de artistas, cada uno dentro de su especialidad, juntos en un mismo espacio y cómo nos complementamos entre todos.

Mi mayor dificultad es el idioma. Siempre he sido negada con el inglés y ¡qué necesario es conocer un mínimo para poder hacerse entender!

¿Qué diferencias has encontrado entre trabajar en una pasarela internacional como la de Milán y hacerlo en eventos de moda en Andalucía, como We Love Flamenco?

Principalmente, la que es obvia: los estilismos y el maquillaje de una pasarela de moda flamenca son diferentes, en este caso, al resultado que se requería para Phan Dang Hoang.

Antes de llegar a Milán ya habías participado en We Love Flamenco, colaborando con firmas como MAC y Lancôme en el desfile de The IQ Collection. ¿Qué te han aportado estas experiencias a nivel profesional?

Estas experiencias me aportaron principalmente trabajar de forma técnica, rápida y perfecta. Cuando se trabaja en los desfiles, no solo esperan de ti que tengas conocimientos de las diferentes técnicas de maquillaje, sino que sepas aplicar las justas y necesarias de una manera milimétrica y rápida para que el trabajo salga lo antes posible.

También has trabajado en el maquillaje del videoclip «Aire y Respirar», de Nadin. ¿Cómo cambia tu forma de trabajar cuando maquillas para una producción audiovisual en lugar de hacerlo para una pasarela o un evento?

La aplicación de las diferentes técnicas, en general, es la misma. Lo que cambia, bajo mi criterio, es la duración y el acabado del maquillaje.

Cuando trabajé en «Aire y Respirar», se trabajaron diferentes looks, pero el resultado debía ser una piel natural, a la vez que pulida y sin brillos en exceso. Además, debía ser un maquillaje que durase el tiempo necesario y que pudiera retocarse e incluso modificar algunas partes.

Para pasarela, se buscan pieles frescas, jugosas y muy naturales, sin exceso de maquillaje ni polvos de sellado, para poder retocar en el lineup.

Y, por último, para los maquillajes de eventos, en los que maquillas a tu clienta y va a pasar muchas horas hablando, riendo, comiendo y bebiendo, hay que trabajar una mezcla de las dos anteriores. Se necesita un maquillaje que se sienta natural y fresco durante muchas horas, pero que, a la vez, no requiera retoques o necesite los mínimos retoques que pueda hacer la propia clienta.

Desde 2021 compaginas tu trabajo como maquilladora con la docencia en la Academia Studio By María José Rodríguez, donde has formado a más de 320 alumnos. ¿Qué supone para ti enseñar a otras personas una profesión que también es tu pasión?

Para mí, formar parte de la Academia Studio By María José Rodríguez es actualmente lo que más me motiva a nivel profesional. Guiar, acompañar y formar a futuros artistas del maquillaje, hacerles el camino más fácil y ameno, y crear ese sentido de pertenencia junto a María José Rodríguez —como directora y formadora— y a Marco Antonio Álvarez es algo muy especial.

Enseñar lo que te apasiona y ver cómo evolucionan no tiene precio.

En tus clases incorporas aspectos como la higiene, la ergonomía y las técnicas profesionales avanzadas. ¿Qué consideras imprescindible que aprenda alguien que quiere dedicarse profesionalmente al maquillaje?

Para mí, lo imprescindible no es solo saber maquillar bonito, sino tener una base técnica sólida y profesional. En las clases siempre insisto en que la higiene y la ergonomía son innegociables: cuidar la salud de tu espalda, la postura y la limpieza en el espacio de trabajo es lo que marca la diferencia entre un aficionado y un profesional.

Además, es fundamental aprender a adaptar la técnica a cada persona, entender las pieles y dominar los acabados avanzados para ofrecer seguridad y calidad real al cliente.

Aunque has tenido la oportunidad de trabajar en escenarios internacionales, tu vida y tu actividad profesional siguen muy vinculadas a Dos Hermanas. ¿Qué significa para ti llevar el nombre de tu ciudad a una pasarela como la de Milán?

Para mí significa un orgullo enorme. Poder trabajar en una pasarela internacional como la de Milán es un sueño cumplido, pero lo bonito es saber que mi día a día, mi casa y mi sitio están aquí, en Dos Hermanas.

Llevar el nombre de mi ciudad a un backstage de esa magnitud demuestra que desde aquí, con esfuerzo, constancia y trabajo duro, también se pueden alcanzar grandes metas. Es una forma de demostrar que el talento local llega muy lejos.

¿Cómo se consigue compaginar la vida en Dos Hermanas, la actividad docente y los desplazamientos para trabajar en pasarelas y otros proyectos profesionales?

¡Haciendo un tetris puro y duro! Me caracterizo por ser una persona sumamente ordenada. No es una tarea fácil compaginarlo todo, pero se consigue con mucho esfuerzo y, sobre todo, con la ayuda de la familia, pudiendo acudir a ellos para que cuiden de mi hija y de mi gatita cuando no puedo estar.

Al final, el apoyo de los tuyos es la clave para poder llegar a todo.

Después de esta experiencia en Milán, ¿qué nuevos retos o proyectos te gustaría afrontar? ¿Te gustaría seguir trabajando en grandes pasarelas internacionales?

En un futuro no muy lejano me encantaría formar parte de un equipo para la Paris Fashion Week, que se ve como el siguiente gran escalón.

Pero, sin duda, seguir aquí en casa, continuar creciendo profesionalmente en Dos Hermanas y Sevilla y seguir disfrutando de la docencia es lo que sigue en pie y lo que me da la vida.

Para terminar, ¿qué consejo le darías a una persona de Dos Hermanas que sueña con dedicarse profesionalmente al maquillaje, pero que todavía no se atreve a dar el paso?

Le diría que no tenga miedo de dar el paso y que confíe en su talento. Es muy importante que se forme allí donde admire de verdad a la profesional que imparte las clases, que practique, practique y practique sin descanso, y que se rodee de personas que la animen, la acompañen y la eleven.

El camino requiere esfuerzo y constancia, pero si te apasiona, el trabajo duro siempre da frutos. No importa de dónde salgas; con ilusión y disciplina se puede llegar muy lejos, sin olvidar nunca de dónde vienes.