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viernes 6 de noviembre de 2026
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Maite Maraver, de Dos Hermanas al Mundial de Culturismo

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Maite Maraver

La deportista nazarena competirá en noviembre en Canadá tras lograr dos terceros puestos en Reino Unido

Su objetivo es representar a España y llevar también la bandera de Dos Hermanas.

Maite Maraver tiene 22 años, es de Dos Hermanas y se prepara para afrontar uno de los grandes retos de su trayectoria deportiva: el Campeonato del Mundo de Culturismo Natural, que se celebrará en Canadá el próximo mes de noviembre.

La joven nazarena logró su clasificación tras conseguir dos terceros puestos en una competición internacional celebrada en Reino Unido, en las categorías Junior y Open de Bikini Fitness. Será su primera participación en un Mundial.

Su pasión por el deporte comenzó en la infancia, con el atletismo y el baloncesto en clubes de Dos Hermanas. En 2024 se estrenó en el culturismo natural y alcanzó el nivel de atleta élite, consolidando una trayectoria marcada por la constancia y la superación personal.

Actualmente, compagina su preparación deportiva con la finalización de sus estudios de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD) y su trabajo como entrenadora online, especializada en entrenamiento y nutrición para mujeres.

Además, convive con hipotiroidismo, una circunstancia que ha condicionado su preparación y reforzado su compromiso con el cuidado de la salud. Ahora afronta el Mundial con ilusión y con un deseo especial: llevar la bandera de Dos Hermanas junto a la de España y representar a la ciudad que la ha visto crecer.

¿Cómo comenzó tu relación con el culturismo y la modalidad Bikini Fitness?

Desde pequeña he sido una persona muy deportista y he probado distintas disciplinas, en gran parte porque mis padres siempre me animaron a hacer deporte. Sin embargo, aunque practicaba mucha actividad física, durante mi infancia y adolescencia también tuve bastantes inseguridades con mi apariencia.

Con el tiempo empecé a entrenar en el gimnasio, impulsada por mi interés por formarme y aprender sobre el cuerpo y la salud femenina. Descubrí una pasión que iba mucho más allá de lo estético: el entrenamiento se convirtió en una forma de superarme, conocerme mejor y ganar confianza. De ahí nació mi interés por competir en Bikini Fitness dentro del culturismo natural.

¿Qué te atrajo de esta disciplina y cuándo decidiste dar el paso a competir?

Lo que más me atrajo es que no se trata únicamente de construir un físico, sino de trabajar la superación personal y desarrollar valores que después puedes trasladar a cualquier ámbito de tu vida.

La competición llegó de forma bastante natural, porque el entrenamiento y los hábitos que requiere ya formaban parte de mi día a día. No sentí que tuviera que cambiar por completo mi estilo de vida: en cierto modo, ya estaba viviendo esa disciplina antes de subirme a una tarima.

¿Qué significaron para ti los dos terceros puestos conseguidos en Reino Unido?

Fue una auténtica locura. Con 22 años, competir en un campeonato internacional de ese nivel ya era algo enorme para mí.

Conseguir el tercer puesto en Junior, categoría para menores de 23 años, y también el tercero en Open, donde compiten atletas de todas las edades, fue una satisfacción inmensa. El resultado en Open tuvo un significado especial porque me enfrenté a mujeres con muchos más años de experiencia entrenando.

Lograr un Top 3 en ese contexto me confirmó que el tiempo es importante, pero no lo es todo: también cuentan la constancia, el enfoque y cómo aprovechas cada etapa.

¿Cómo valoras haber logrado un podio tanto en Junior como en Open?

Estoy muy orgullosa de ambos resultados. El puesto en Junior me hace ilusión porque confirma que, siendo todavía joven, tengo margen para seguir creciendo.

El de Open fue especialmente significativo por el nivel y la experiencia de las atletas con las que competí. Me quedo con la idea de que no siempre gana quien más tiempo lleva, sino quien mejor aprovecha el tiempo que tiene.

Prefiero aprovechar una etapa al cien por cien y dar el paso, en lugar de esperar años sin comprometerme de verdad con un objetivo.

¿Qué sentiste al conseguir la clasificación para tu primer Campeonato del Mundo?

Al principio no me lo creía. Para llegar hasta aquí he tenido que renunciar a muchas cosas del día a día, porque el deporte de alto nivel exige sacrificios y prioridades.

Cuando empecé, el Mundial parecía un objetivo enorme y lejano; en algunos momentos incluso me sentía pequeña dentro de este mundo. Conseguir la clasificación fue darme cuenta de que aquello que imaginaba cuando comencé estaba empezando a hacerse realidad.

Estoy muy feliz por llegar hasta aquí, independientemente de lo que ocurra después en Canadá.

¿Cómo es la preparación para una competición de este nivel?

Es un proceso muy exigente y no tiene nada que ver con hacer una definición rápida para el verano. El objetivo es llegar con el mejor físico competitivo posible, pero siempre dando prioridad a la salud.

Hay que planificar la alimentación y los entrenamientos, registrar muchos detalles y mantener una gran disciplina durante meses.

Siempre he sido bastante perfeccionista, también en los estudios —llegué a conseguir una matrícula de honor—, y esa capacidad de concentración la he trasladado al deporte, que además es mi pasión y una forma de desconectar.

Desde fuera, a veces cuesta comprender el nivel de compromiso que exige una preparación así.

¿Cómo influye el hipotiroidismo en tu preparación?

En mi experiencia, el hipotiroidismo hace que la pérdida de grasa sea más lenta y que tenga que ajustar con mucho cuidado la preparación. Por eso es fundamental individualizar el proceso y no asumir que lo que funciona para una persona sirve para todas.

En mi caso, la preparación se ha organizado sin cardio convencional ni carrera: he trabajado con los pasos diarios y con los ajustes que necesitaba, sin recurrir a hacer cada vez más cardio por sistema.

También he podido mantener mi menstruación durante el proceso, algo importante para mí, aunque cada cuerpo responde de forma diferente y no debe tomarse como una garantía absoluta de salud.

La condición física de competición no es un estado pensado para mantenerse todo el año; después toca recuperar de forma saludable.

Siempre has tenido como prioridad cuidar tu salud durante el proceso. ¿Cómo has conseguido encontrar ese equilibrio entre exigencia deportiva y bienestar físico?

Para mí, ese equilibrio se consigue principalmente a través del conocimiento, pero también de la experiencia y, sobre todo, del autoconocimiento. La teoría es fundamental, pero la práctica y el tiempo que pasas conociendo tu propio cuerpo te enseñan muchísimo.

Llevo años formándome y aprendiendo sobre el cuerpo femenino, y también tengo experiencia trabajando con otras mujeres que buscan mejorar su composición corporal. Incluso he acompañado a una chica en su preparación para competir y cumplir su sueño, consiguiendo hacerlo mientras mantenía su menstruación durante el proceso.

A esto se suma mi propia experiencia compitiendo: en 2024 competí por primera vez y conseguí alcanzar el nivel de atleta élite; este año hemos dado un paso más hasta lograr la clasificación para el Mundial.

Todo ese recorrido me ha permitido entender mejor cómo responde mi cuerpo y qué límites no quiero sobrepasar. También considero fundamental basarme en evidencia científica y no en mitos o recomendaciones que circulan por redes sociales.

En un deporte tan exigente es fácil pensar que hacer más siempre es mejor, cuando lo importante es saber qué necesita cada persona. La clave ha sido ser constante y paciente, escuchar mi cuerpo y aprender a diferenciar entre exigirme para mejorar y hacerlo de una manera que pueda perjudicarme.

¿Ha habido momentos durante la preparación en los que hayas pensado que no ibas a conseguir llegar a este objetivo?

Por supuesto. Una preparación te pone a prueba tanto física como mentalmente. No se trata simplemente de subirte a una tarima durante unos minutos el día de la competición: la verdadera competición empieza muchos meses antes.

Por eso creo que es importante disfrutar del proceso y no vivir únicamente pensando en el día final. Ha habido momentos duros en los que me he preguntado si realmente iba a conseguirlo, pero siempre me venía una idea a la cabeza: «Ya lo hice una vez, ¿por qué no voy a poder hacerlo otra vez?».

Eso me ayudaba a seguir. Además, no lo hago únicamente por competir, sino también para demostrarme que puedo proponerme un objetivo difícil y trabajar para conseguirlo.

Esa disciplina y esa capacidad de superar momentos complicados son aprendizajes que después puedo trasladar a cualquier ámbito de mi vida.

¿Qué valores crees que transmite el culturismo natural?

Para mí, el culturismo natural representa la filosofía con la que muchas personas comienzan a acercarse al deporte: mejorar su salud, cuidar su cuerpo y descubrir hasta dónde pueden llegar con entrenamiento, alimentación, descanso y constancia.

Creo que el ser humano tiene un potencial enorme y que todavía tenemos muchísimo que descubrir sobre lo que podemos conseguir de forma natural cuando hacemos las cosas bien y adaptamos el proceso a cada persona.

También es importante que el cuidado físico vaya acompañado del cuidado mental. El cuerpo y la mente están completamente relacionados, y un físico no tiene sentido si para conseguirlo sacrificas aquello que querías proteger cuando empezaste.

Por eso me gusta esta modalidad: plantea un reto de superación personal y de conocimiento de uno mismo. No se trata solamente de conseguir un físico, sino de descubrir qué puedes construir con tu propio cuerpo y unos hábitos mantenidos en el tiempo.

¿Qué papel han tenido tu familia, tus amigos, tus entrenadores y las personas que te rodean?

Han tenido un papel fundamental, porque creo que el entorno influye muchísimo en quién eres y hasta dónde eres capaz de llegar.

Mi familia, al principio, no terminaba de apoyar que compitiera, pero no porque no quisieran verme triunfar, sino porque conocían el sacrificio que implica este deporte y tenían miedo de que pudiera sufrir. Con el tiempo han visto lo que significa para mí y han estado a mi lado durante toda la preparación.

Muchos de mis valores, como la constancia, la disciplina y la capacidad de esforzarme por algo, vienen de ellos. También tengo la suerte de que muchas de las personas que me rodean comparten conmigo un estilo de vida parecido.

Mi entrenador ha sido fundamental: estoy donde estoy gracias a haber confiado en su trabajo y seguido sus indicaciones. Pero para mí también importa la parte humana; no busco únicamente a alguien que sepa de preparación deportiva, sino a una buena persona, con valores y ética.

Y no quiero olvidarme de mi pareja, que también se dedica a este mundo y ha sido un apoyo diario enorme. A veces no somos conscientes de nuestro potencial, pero tener al lado a alguien que confía en ti y te recuerda de lo que eres capaz puede darte ese impulso para seguir.

¿Qué significaría para ti representar a Dos Hermanas en un campeonato del mundo?

Significaría muchísimo. Soy de Dos Hermanas y me he criado aquí, así que llevar la bandera de la ciudad junto a la de España sería representar también una parte muy importante de mi historia.

Todo lo que he vivido aquí ha contribuido a que hoy pueda estar preparándome para un Mundial. Desde pequeña he tenido una relación muy estrecha con el deporte y Dos Hermanas me ha permitido crecer dentro de un entorno deportivo muy activo.

Aquí empecé a construir mis primeras bases deportivas: practiqué diferentes disciplinas, estuve tres años en el Club Oripo de atletismo durante mi adolescencia y formé parte durante seis años de Baloncesto Dos Hermanas / Baloncesto Ciudad de Dos Hermanas, estando federada.

Llevar la bandera sería llevar conmigo todos esos años, aprendizajes y personas que formaron parte de esa etapa. Aquella niña que simplemente disfrutaba haciendo deporte estaba, sin saberlo, construyendo las bases que años después le permitirían llegar hasta un escenario mundial.

¿Qué recuerdos o vínculos con Dos Hermanas te gustaría llevar contigo al escenario de Canadá?

Sobre todo, la base deportiva que construí durante mi infancia y adolescencia. Siempre he sido una persona muy vinculada al deporte y recuerdo esa etapa con muchísimo cariño.

Mis años en los clubes de Dos Hermanas, el atletismo, el baloncesto, los entrenamientos y todo lo que aprendí entonces forman parte de quién soy hoy.

Pero, sobre todo, me quedo con algo muy sencillo: haber aprendido desde pequeña a disfrutar del deporte. Antes de pensar en competir, en resultados o en un físico, yo simplemente era una niña a la que le encantaba hacer deporte.

Me hace mucha ilusión pensar que todo aquello que comenzó de una manera tan sencilla en Dos Hermanas puede terminar llevándome hasta un Mundial en Canadá.

Para tu primer Mundial, ¿qué objetivo te marcas?

No quiero ponerme una expectativa concreta de clasificación porque sé que el nivel de un campeonato del mundo será altísimo y hay muchos factores que no dependen de mí.

Lo que sí tengo claro es que voy a llegar con mi mejor físico competitivo y, sobre todo, con mi mejor mentalidad. Sé que he trabajado al máximo para estar allí y que no he dejado de hacer nada de lo que dependía de mí.

Por supuesto, me encantaría poder luchar por los primeros puestos y creo que tengo posibilidades de hacerlo, pero no quiero que un puesto concreto determine cómo voy a vivir la experiencia.

Haber conseguido llegar hasta Canadá ya supone una superación enorme. Voy a dar mi cien por cien, disfrutar de cada momento y, cuando baje del escenario, quiero quedarme tranquila sabiendo que lo he dado todo.

¿Qué le dirías a una chica de Dos Hermanas que tiene un sueño deportivo, pero piensa que es demasiado difícil conseguirlo?

Le diría que no deje de perseguirlo precisamente porque sea difícil. Creo que todas las personas que han conseguido grandes sueños deportivos, en algún momento, tuvieron que pensar que aquello que querían era muy complicado.

Y precisamente por eso, para conseguir cosas diferentes tienes que estar dispuesta a hacer cosas diferentes. Si fuera fácil, lo conseguiría todo el mundo.

Le diría que lo intente, que trabaje, que sea constante, que tenga paciencia y que no espere a sentirse completamente preparada para empezar. De intentarlo puede aprender, crecer y descubrir hasta dónde es capaz de llegar; de no intentarlo sí puede arrepentirse.

Cuanto más difícil es conseguir un sueño, más se disfruta cuando finalmente llega. Tener una ilusión tan grande es también un regalo, porque te da un motivo para levantarte cada día con ganas de seguir avanzando.

Después de todo lo que has vivido hasta llegar a este Mundial, ¿qué te gustaría que significara para ti subir al escenario de Canadá con la bandera de España y la de Dos Hermanas?

Para mí sería una imagen que resumiría muchísimos años de esfuerzo y, sobre todo, una enorme superación personal.

Me emociona pensar que aquella niña, esa pequeña Maite que empezó haciendo deporte en los equipos de Dos Hermanas sin imaginar hasta dónde podía llegar, algún día pueda estar sobre un escenario mundial en Canadá representando a España y llevando también el nombre de su ciudad.

Sería como cerrar un círculo. Mirar hacia atrás y darme cuenta de que todas aquellas experiencias de mi infancia, los entrenamientos, los aprendizajes y los momentos en los que simplemente disfrutaba haciendo deporte estaban construyendo, sin que yo lo supiera, la persona que soy hoy.

También sería una manera de devolverle algo a la ciudad que me ha visto crecer. No solo llevaría dos banderas; llevaría conmigo una parte de mi historia.

Ese momento no representaría únicamente un resultado deportivo, sino a la niña que empezó soñando, a la joven que decidió apostar por ese sueño y a todas las personas que me han acompañado.

Sería recordar que muchos grandes objetivos empiezan con algo tan sencillo como disfrutar de aquello que haces y atreverse a dar el siguiente paso.